19
Ene

El asesinato de Rafael Correa

"Entre el patriotismo y el fanatismo hay la misma diferencia que entre la luz que vivifica y el rayo que extermina".

Eloy Alfaro.

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Seamos realistas: la muerte de este hombre podría cambiar el futuro de millones de personas. Algunos dirán que para bien, y otros que con él se va una esperanza de cambio que a la fecha ha durado casi cuatro años.

Durante este tiempo, a despecho de los políticos “dinosaurios”, de los economistas agoreros del apocalipsis socialista y de una derecha caprichosa, que hace berrinche porque le quitaron su  juguete caro, el país va consolidando un modelo que si bien merece más atención en cuanto a la VERDADERA participación ciudadana en los diversos  estamentos de poder (la mayoría son pantomimas lamentables, porque las decisiones se toman en otro lado), ha mostrado ser eficaz en cuanto a obra pública se refiere, aunque necesita  aún mucha atención en la asignatura pendiente (sigue así algún tiempo ya) de la generación a gran escala de fuentes de empleo, quizá con un Plan Nacional de Desarrollo Laboral, y una estrategia macro para incentivar la producción a todo nivel, pero en especial potenciando nuestras fortalezas, como la producción agropecuaria, turismo, exportación de bienes y servicios artísticos y profesionales, entre otros. Hay que reconocer que cuatro años son poco tiempo para solucionar los GRAVES problemas que aquejan a nuestro país, heredados de administraciones anteriores.

Pero vamos al tema de fondo: ¿Qué pasaría si Correa muriese? Esto sin el más mínimo asomo de proponer de manera alguna un descabellado magnicidio.

¿Se acabaría la revolución, ciudadana, “forajidense” o como queramos llamarla? ¿Qué líderes se levantarían a partir de tal hecho, como posibles opciones de continuidad?

Está claro que nuestro Vicepresidente es una persona simpar y de un corazón enorme, pero el liderazgo necesario para asumir la responsabilidad de primer mandatario, continuar con el proyecto de país, y profundizarlo (algo que Correa casi con seguridad NO hará), requiere de una habilidad política REALMENTE especial… aunque nunca se sabe. Habría que barajar nombres y analizar el escenario. Ese es el motivo del presente análisis.

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Rafael Correa ha muerto: ¡Viva el Rey!

Más allá de la crónica roja, leer algo así en los titulares de prensa no solo causaría consternación en todos sus seguidores y seguidoras, sino con certeza una conmoción política de proporciones impredecibles.

Naturalmente, hay personas que se alegrarían con semejante noticia, en especial ciertos grupos “aristocráticos” de extrema derecha, y partidos de raigambre oportunista, como Sociedad Patriótica, cuyas vinculaciones con el imperialismo fueron evidentes ya en la  administración del coronel Gutiérrez, cuando él mismo se declaró “el mejor aliado de los Estados Unidos”.

Ahora, vayamos más allá del fallecimiento de un ser humano, lamentable sin duda en todos los casos, pero más aún en este, por sus implicaciones, para configurar un escenario figurado, invitando al lector a opinar sobre los que se le ocurran adicionalmente.

Pero antes de eso analicemos brevemente la Historia de nuestro país, para recordar algunos casos de líderes irremplazables, adjetivo utilizado sin sombra de ironía, por la simple razón de que ocurrió así realmente, para bien o para mal. Empecemos con alguien cuya muerte significó para el Ecuador una auténtica calamidad por las consecuencias que trajo.

Eloy Alfaro, en su lucha por dar continuidad a los vientos del liberalismo, debió usar todo lo que en aquella época era políticamente correcto, incluyendo las armas. Sus oponentes mientras tanto fueron creando desconfianza en el populacho, apoyados con efectividad desde el púlpito (sembrando miedos atávicos y fanatismo religioso), en una labor sostenida que duró varios años. La combinación de circunstancias adversas en el Congreso (por intereses creados, naturalmente), junto con una milicia cuyos oficiales estaban capitaneados por un traidor de oficio[1], Leonidas Plaza Gutiérrez, hombre  ávido de poder y fiel esbirro de la aristocracia, lo obligaron a dimitir en 1911. Alfaro cometió el error de perder control sobre ambos estamentos, pues el hecho de ser líder populista tiene el inconveniente de imposibilitar la articulación de planes con otros líderes de confianza, que sean fieles a la causa, y Plaza Gutiérrez demostró ya en 1890 que no era hombre fiable, al traicionar al presidente salvadoreño Carlos Ezeta, luego de recibir recomendación de Alfaro[2].

En resumen, sostengo que una de las razones decisivas de la terrible “Hoguera Bárbara” del 28 de enero de 1912, además de otras de carácter moral[3] y estratégico, fue la falta de líderes fieles (copartidarios leales a la causa)  que mantuvieran control sobre el congreso y la milicia.

La muerte de Alfaro, como sabemos, significó el final de una etapa progresista, claramente identificada en la historia de Ecuador como una época de prosperidad, de cambios positivos y profundos.

Desde mi visión, recalco, no se tejieron estructuras políticas internas (de partido, con nuevos líderes que emergieran como candidatos válidos  a Presidente), que consolidaran el liberalismo en las esferas de poder, con sus lugartenientes, en un proceso de largo aliento. La población tenía influencia en los procesos políticos, solo en caso de revuelta, y una acción eficaz implicaba el conquistar las esferas de poder, teniendo siempre a la mano a la muchedumbre, en caso de necesidad.

Jaime Roldós. El asesinato de Jaime Roldós implicó el matar en la cuna a la recién nacida democracia post-dictadura, a manos de un imperialismo con un proyecto político añejo, seguido a pie juntillas y radicalizado luego de la Segunda Guerra Mundial. En este caso, el líder no es tan importante como su circunstancia, pero su muerte da fe de que sus intenciones iban contra corriente. El mensaje del imperio fue claro: Aquí mandamos nosotros. Y así sucedió exactamente.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los organismos multilaterales, liderados por el gobierno del Norte, lograron hacer alianzas (cuando no colocaron a sus hombres de confianza en el poder),  con políticos locales para llevar el país al precipicio económico, con fórmulas absurdas, impuestas rígidamente en toda América Latina, y rígidamente ejecutadas por sus procónsules, dígase León Febres Cordero, Sixto Durán Ballén y Jamil Mahahuad.

En este caso, como siempre, la debacle política se encuentra en la ausencia de estructuras políticas que obedezcan a los intereses del pueblo, y no al de sus élites, pero males endémicos en Ecuador son el celo y el egoísmo, que impiden mirar los talentos de sus pares como una vía a la superación conjunta, en lugar de una amenaza personal.

Velasco Ibarra. Debo reconocer que siempre me deslumbró el carisma de este hombre, su idealismo, su extensa cultura, sus inigualables talentos oratorios. Una de sus alocuciones tiene la semilla ideológica, el discurso que heredó de él un pueblo amargado por la sucesión interminable de gobiernos protervos.

Ya en la práctica, sus financistas se regodeaban en los talentos del líder, a sabiendas de que NINGUNO de sus ofrecimientos era viable, e incluso él mismo lo sabía, pero es que en realidad no era un político: fue un gran orador en busca de balcones donde demostrar su talento. Pero también fue ideólogo:

“Nuestra Revolución ecuatoriana, es una revolución eminentemente original. Nuestra Revolución, no amenaza atropellar a nadie, violar los legítimos derechos de nadie, impedir las iniciativas de nadie.

Exigimos, que todos los ecuatorianos, ricos y pobres, contribuyan con su esfuerzo, con su trabajo y con su persona, a procurar la práctica de la justicia para cada uno de los trabajadores del Ecuador”…

Audio original de una parte de ese discurso:

[audio:http://politicaysociedad.com/sonido/velasco_ibarra.mp3]

Si hubiera sido político, habría organizado estructuras partidarias que consoliden sus ideales, pero entre la fascinación por el poder (además de una especie de deidificación de su persona que le convenía mantener entre la gente), su propia negligencia y la naturaleza infame de muchos de los que le rodeaban, asumo que no encontró incluso las condiciones humanas para pensar en una auténtica revolución[4].

No estoy de acuerdo con quienes afirman que Velasco Ibarra era un simple populista sin otro objetivo que la búsqueda del poder. Muy acorde al estilo que tenemos los ecuatorianos de actuar, este hombre fue el reflejo de una sociedad mediocre, pícara y avergonzada de su origen, en búsqueda de pan para hoy, sin importar el día de mañana.

Ahora bien, si recordamos los fragmentos discursivos de las personas a las que se  extendió un micrófono durante la Rebelión de los Forajidos, escucharemos un discurso similar, que hablaba de una revolución pacífica, de una distribución más equitativa de la riqueza, con la participación de todos los ecuatorianos, o como se estila hoy: “de todos y todas”, queriendo decir en el fondo que es necesaria la unidad de voluntades y objetivos. El gobierno de Correa preconiza justamente estos conceptos[5], y aunque no deja de hallarse cierta falta de concordancia entre el discurso y los hechos, en la historia reciente no se había visto y sentido tan claramente un ambiente progresista como el actual.

CONCORDANCIAS ENTRE LA HISTORIA Y EL PRESENTE.

En todos los casos mencionados hay un factor común: EL POPULISMO[6], la fe irracional en UN SOLO líder, incestuosamente relacionada con la condición humana de éste, que cede a la tentación de sentirse irremplazable, único, hasta el punto de que sobre sus seguidores se cierne una suerte de maldición luego de su muerte.

Los lugartenientes del líder, conscientes de esta circunstancia, buscan “sacarle el jugo” al poder mientras gozan de él, a sabiendas de que durará un tiempo perentorio.

Por otro lado, y como primer caso, quienes rodean al líder  temen manifestar su liderazgo personal en busca de espacios que posibiliten visibilizarlo como sucesor, so pena de ser expulsados de este complejo (y viciado) ecosistema, porque el líder populista (así funciona el instinto humano), no admite que nadie pretenda pensar en un futuro sin él, ya sea que se pretenda dar continuidad al proceso, profundizarlo, o incluso revertirlo.

El otro caso es el que se ha visto siempre en Ecuador. Suelen tener éxito con él los traidores, indignos y todo aquél que juega sobre seguro, negociando con todas las partes en disputa, para ganar la partida. Manipula el poder desde adentro, mientras afuera conspira contra él si es necesario.

El problema es la falta de institucionalización del liderazgo, pero Ecuador al parecer aún no tiene la madurez política para ello.

La propuesta es razonablemente sencilla, aunque su aplicabilidad requiere tiempo. Consiste en crear instituciones de liderazgo social y político entre personas y colectivos urbanos, por un lado, y rurales por otro, financiadas por el Estado o por terceros. Estas escuelas serían de libre acceso, sin límite de edad ni sexo, con un pensum orientado a la Historia y Ciencias Políticas, inculcando la integración como objetivo crucial de todo proceso político, y reconociendo con agrado las habilidades de los más brillantes, como una herramienta adicional para la consecución de  objetivos nacionales. La finalidad de este proyecto es crear políticos profesionales, con marcos referenciales más universales.

Al concluir la formación, los alumnos/as deberían integrarse a los procesos políticos de su parroquia y/o provincia. Por otro lado, articularían la integración con líderes de otras escuelas, y juntos deberían emprender proyectos políticos de trascendencia nacional. El objetivo de fondo es crear liderazgos compartidos en pos de la consecución de objetivos nacionales, evitando a toda costa el populismo como instrumento político:

De vez en cuando emergen líderes que cambian al país por un tiempo, pero estos fallecen, caen en desgracia o son objeto de golpes de estado. Son seres excepcionales cuyos talentos brillan tan fuertemente, que alucinan a la multitud... hasta que caen. Luego vuelve a empezar el ciclo de políticos mercenarios y degradación política.

En el fondo está la mediocridad de una sociedad que no entiende esta anomalía (o no quiere entender, ya sea por astucia o porque carece de madurez política[7]), y cuya índole es  demasiado egoísta como para iniciar procesos políticos como el que acaba de proponerse.

Naturalmente los intereses personales son y serán siempre la motivación fundamental del ser humano, pero la responsabilidad compartida del poder implica mayor control sobre el presente y una distribución más equitativa del poder político.

ACTUALES FIGURAS POLÍTICAS CON OPCIONES DE OCUPAR EL SILLÓN PRESIDENCIAL.

Es interesante notar que dentro del mismo partido de gobierno, no se encuentran muchos ideólogos políticos de oficio, sino profesionales de diversas ramas dedicados a la política. Tampoco hay muchas personas opcionadas para suceder al actual presidente. Aunque el ascenso de cualquier partido o movimiento político, sin importar su orientación ideológica, atrae multitud de personas que llegan con el único fin de obtener beneficios personales, también hay quienes, al normal afán de superación, aúnan el deseo de construir procesos de cambio positivo.

Foto: Dolores Ochoa

Fernando Cordero Cueva se encuentra entre las personas que plegaron al proceso de la “Revolución Ciudadana”. Es antiguo militante del movimiento cuencano Nueva Ciudad, una suerte de extensión de Nuevo País, del periodista Freddy Ehlers. Gracias a este movimiento, creado por el mismo Cordero en 1996, pudo llegar a la alcaldía de Cuenca en ese año. El éxito logrado en su gestión como alcalde le proporcionó celebridad en todo el país, que pudo consolidar en la Asamblea Constituyente, y luego en la Asamblea Nacional, aunque siempre en un rol polémico, debido a su ciega anuencia a los designios de Rafael Correa. Por otro lado, posee el carisma suficiente como para enfrentar a opositores de la derecha, pero carece de habilidades oratorias notables, aunque hoy en día la gente tiende a desconfiar de los oradores grandilocuentes.

Cordero obtuvo nada menos que 598.075 votos[8] en apoyo a su candidatura como Asambleísta Nacional en las elecciones de 2009, lo que en términos de popularidad significa que cuenta con cierto respaldo nacional.

A manera de paréntesis, cabe mencionar que en las mismas elecciones, el entonces candidato a Asambleísta Nacional de Sociedad Patriótica, Gilmar Gutiérrez, ganó con 682.942 votos.

En definitiva, Fernando Cordero es uno de los hombres más influyentes del país, y puesto a pensar en una candidatura presidencial, no sin mucho esfuerzo, pero sin duda con voluntad, tiene serias posibilidades de ganar, en especial si razonamos sobre el indudable apoyo que Correa le facilitaría...

Alberto Acosta Espinosa es una voz cuya autoridad tiene un peso incuestionable en Ecuador, sobre todo debido a su estilo independiente y hasta contestatario, si se quiere, respecto al poder de turno. Sus conceptos respecto a su profesión de economista son muy respetados en la comunidad Latinoamericana, e incluso ha publicado varios trabajos con notables economistas de la región. Es importante mencionar todo esto, sin afán adulador, sino con el objetivo de mostrar a un hombre que ha construido una imagen personal de intelectual y patriota. Obtuvo 782,659 votos[9] en las elecciones para Asambleísta Nacional en la Constituyente.

Para muchos (incluido el Presidente), es catalogado como “ecologista infantil”, y es cuestionado por muchas personas por vivir alejado de la realidad nacional. Carece de habilidades oratorias, y no es la clase de persona que atraiga multitudes por su carisma y don de gentes.

Él mismo ha afirmado en repetidas ocasiones que no le interesa una candidatura a la presidencia de la nación, pero si se juntaran una serie de circunstancias, tendría posibilidades de ganar.

Del lado de la derecha, tanto Gilmar Gutiérrez y su hermano Lucio, como el periodista Carlos Vera, prefieren usar el ortodoxo estilo de la clase que representan, caracterizado por la calumnia, las verdades a medias, la prepotencia y el juego sucio. Vera tiene muy pocas posibilidades, sobre todo por su arrogancia y su carencia absoluta de un discurso sólido, propositivo.

En cambio los Gutiérrez tienen una base popular nada despreciable, al parecer obtenida por obras que realizó Lucio mientras ejerció como Presidente, especialmente en las provincias orientales de la República. Mucha gente humilde de todo el país se identifica con su aspecto físico de hombre del pueblo, y le da su apoyo, oculta detrás del biombo, al pie de la urna.

El hecho de que Gutiérrez haya logrado obtener 1.947.830 votos[9] en las últimas elecciones, dice claramente que hay procesos políticos inconclusos en Ecuador, y eso debería ser una voz de precaución, una luz amarilla para los movimientos de izquierda, que triunfalistamente asumen que tanto el PSP (Partido Sociedad Patriótica) como su máximo líder son cosa del pasado.

Con el antecedente previo, y concluidos los fríos análisis, que podrían  llegar a ser somníferos, podemos examinar mejor lo que ocurriría en el caso de que Rafael Correa falleciese.

ESCENARIO POSIBLE.

Sustitución del mandatario. Naturalmente sería remplazado por Lenin Moreno. Surge aquí una interrogante que en lo personal no logro discernir. ¿Sería Moreno una sorpresa inesperada, positiva por supuesto, para la “Revolución Ciudadana”? Considerando sus antecedentes políticos (en su momento apoyó a Rodrigo Borja de la Izquierda Democrática), es un individuo de izquierda, por lo que no cabría que “derechice” el gobierno. Por ser como es una persona que ha triunfado en luchas personales contra la adversidad, es probable que efectivamente sorprendiese. Sin embargo sus problemas de salud representan un serio inconveniente en cuanto a avanzar en el proceso. Lo peor que se puede esperar de él es que deje transcurrir el tiempo con pocos cambios, en espera de que sus compañeros de Alianza País orquesten una estrategia adecuada para enfrentar la siguiente contienda electoral. Su lealtad fue puesta a prueba el 30 de septiembre de 2010, durante la ominosa rebelión policial.

Mientras tanto la derecha intentaría aprovecharse de la circunstancia realmente grave de una revolución sin su máximo líder (el populismo de Correa pagaría factura en esas circunstancias, y nos tocaría sacar la billetera a los ecuatorianos), en busca de acuerdos para modificar el tablero político a su favor, sin duda utilizando las artimañas de siempre en medios de comunicación: el escándalo, el desprestigio y la demonización. Y ni hablar de la derecha camuflada actualmente en las filas de las Fuerzas Armadas…

Los lugartenientes actuales de Correa serían valiosos en tales circunstancias, por la experiencia e inestimable habilidad política alcanzada, pero la relación existente entre ellos y Moreno no parece ser tan sólida. El detalle importante entonces, sería que Moreno decida renovar su gabinete o dejarlo tal cual, asunto incómodo para quien pretende gobernar a su propia manera. Y más aún entre tanto infiltrado de la derecha.

La carencia de líderes reconocidos popularmente (como habría sido Alberto Acosta, por ejemplo, si él y Correa hubiesen venido de un proceso político conjunto), crearía un vacío que la derecha anda en busca de tapar con un candidato a su medida, y aunque Gutiérrez no es perfecto, es el mejor candidato del que disponen, pese a que en secreto lo desprecien por las mismas razones que la multitud lo estima. Su demonización es un paso que sin duda ha tenido un impacto considerable en la opinión pública, y aunque en buena parte aquello de lo que se le acusa es verdad, la gente hoy en día no cree en nadie: procura informarse bien, y luego emite su veredicto en las urnas.

La “Revolución Ciudadana”, como lo he dicho en anteriores ocasiones, no es un proceso privativo de Rafael Correa; más bien al contrario, él plegó al proceso, y este continuará con o sin su presencia porque es un fenómeno social histórico, y no depende de una persona o de un grupo, sino de la voluntad de todo un pueblo. El problema está en que esta pueda interrumpirse o posponerse debido a un manejo inadecuado.

El problema, más allá de la muerte o supervivencia (incluso política) de Correa, está en lo que ocurrirá en las próximas elecciones presidenciales: ¿Hasta cuándo Ecuador debe arrastrar el populismo como esperanza de desarrollo y cambios positivos? Mientras persista esta anomalía, el concepto de democracia seguirá siendo difuso para las multitudes, y la distribución equitativa de la riqueza el sueño de un perro.

CONCLUSIONES:

  • Las antiguas organizaciones clasistas están enfermas de mediocridad y corrupción; en consecuencia, hoy en día no existen procesos políticos institucionales urbanos en Ecuador, que empiecen desde abajo hacia arriba, de allí la propuesta de crear escuelas de Liderazgo Político. Las organizaciones campesinas han avanzado mucho, pero están empañadas por errores políticos y morales. Como el gobierno no va a trabajar en la formación de estructuras de liderazgo, las organizaciones sociales tienen la obligación histórica de hacerlo.
  • La profundización del proceso de cambio es un asunto que no conviene a la derecha ni al gobierno actual, por la simple razón de que se pretende contentar a la gente con obras, mientras se mantiene un discurso de apertura ilusorio, y en el fondo más bien se busca radicalizar el control político y dispersar la organización social.
  • La derecha, encadenada a sus prejuicios, su prepotencia y vanidad, no atina a pensar claramente, pero asimila que en Gutiérrez hay una brecha que puede serle útil para retomar el poder.
  • Las próximas elecciones presidenciales requieren un candidato que se apoye en el proceso actual de la “Revolución Ciudadana”, y a la vez tenga la voluntad inflexible de iniciar procesos políticos que articulen el poder efectivamente, democratizándolo. Sin duda tomará tiempo lograrlo, pero: ¿Existe tal candidato?

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[1] Plaza Gutiérrez cedió a Colombia, con el tratado Vernaza-Suárez, extensos territorios, a cambio únicamente, según consta en la fuente bibliográfica, de la palabra del gobierno colombiano de no apoyar a los antiplacistas. Se conoce que Plaza era natural de Colombia, pero llegó a ser Presidente del Ecuador gracias a un registro de bautismo falso.

[2] Wikipedia, respecto a la vida de Plaza Gutiérrez

[3] Una Capitulación suscrita no fue respetada, y Plaza Gutiérrez ordena la detención de Alfaro, irrespetando un acuerdo mediado por los cónsules de Gran Bretaña y EEUU.

[4] “¿Queréis revolución? ¡Hacedla primero en vuestras almas!”. Velasco Ibarra.

[5] Artículo en diario Hoy

[6] Vale la pena revisar un artículo en Wikipedia sobre la concepción del populismo

[7] Una frase que utilizó la derecha como una suerte de retorcido eslogan (me es imposible olvidarlo por la manera en que demuestra vanidad y prepotencia) en la época de la Constituyente fue << [señor Correa:] “el cambio no es por ahí”>>. El cambio propuesto era radicalizar el neoliberalismo, pese a que Joseph Stiglitz, economista Premio Nobel 2001, anunciara su muerte en 2009. El salvataje bancario por parte del gobierno norteamericano, luego de la explosión de la burbuja financiera norteamericana es en sí una contradicción con el principio de “libre mercado” (sin intervención del gobierno), lo que implica sin duda el final del capitalismo, tal como estaba conceptuado por EEUU. Para mayor información, recomiendo leer el siguiente artículo.

[8] Según datos que constan en el sitio Web del Consejo Nacional Electoral. La mayoría de votos a su favor no proviene de su provincia, como podría pensarse.

[9] Según el CNE

[10] De acuerdo al CNE. En esa misma elección, Correa obtuvo 3.586.439, de los cuales más de la mitad (1.806.382) fueron votos femeninos.

22
Jun

El "lindo canal" y las utopías: ¿La prensa privada en peligro de extinción?

¿Está la prensa privada en peligro de extinción?

Por Luis Alberto Mendieta

Al parecer, el caso Teleamazonas ha dividido a la opinión pública de todo el país, y en especial a quienes de un modo u otro participan en el accionar político y social de Quito. En Guayaquil, fortín de la derecha, se nota un apoyo mayor hacia este medio de comunicación, por varias razones, en especial políticas, además de los intereses de grupo.

Por debajo, subyace notoriamente el guión de los adversarios del gobierno, que en líneas generales consiste en capitalizar situaciones como esta con estrepitosas campañas noticiosas [1] realizadas en los medios de comunicación propiedad de sus amigos y/o socios comerciales, que manejan precisamente los medios de mayor audiencia del país. En esta vez, le tocó el turno a la “libertad de prensa”, uno de los tantos leit motiv que la CIA tiene en su guión de maniobras políticas para hacer su voluntad a ultranza, y que por alguna extraña razón, la derecha reproduce al pie de la letra, como si la sacara de un manual o recibiera instrucciones precisas de alguien.

Debo hacer varias reflexiones respecto a los antecedentes, experiencias personales, hechos incontrastables y mi visión personal de la prensa ecuatoriana (y sin duda universal) de cara al futuro. Utilizaré el caso Teleamazonas porque es un excelente ejemplo de lo que ocurre en los medios de comunicación de un modo u otro, pero siempre bajo la misma visión, misión y manipulación de los valores morales, puestos al servicio de la Empresa Privada. No concluiré el presente artículo sin dejar constancia de mi preocupación por el cariz que tomaría el escenario nacional, sin una prensa de oposición a la que puedan acudir  intelectuales, políticos y quien tenga acceso a ella[2], en caso de ser necesario.

Breves antecedentes históricos.

Teleamazonas.

Salió al aire un 22 de febrero de 1974, como el primer canal que transmitía imágenes a color en nuestro país. En aquella época, las únicas alternativas de información eran la radio y la prensa escrita, y los tres medios eran (y siguen siendo) DE UNA SOLA VÍA, es decir, no existe manera de que los usuarios del servicio puedan replicar en tiempo real a la información que el medio transmite. El detalle interesante es que, al contrario, es decir desde el punto de vista del medio de información, este llega a miles, cientos de miles y hasta millones de usuarios, a los que puede informar (y exponer de manera privilegiada su opinión personal) a diario, o con la frecuencia que crea conveniente. Es más delicado aún el caso, cuando se confabulan los intereses de una entidad bancaria con los medios de comunicación, porque aunque inicialmente este canal perteneció al empresario Antonio Granda Centeno, debido a una deuda con el Banco del Pichincha, el canal pasó a manos del banquero Fidel Egas Grijalva, presidente del referido banco [3].

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La prensa escrita.

Esta particularidad de la prensa escrita como medio de una sola vía fue entendida ya en el siglo 18 en varios sitios del planeta como un excelente recurso para influir sobre la opinión pública, sin ningún compromiso para recoger, a cambio, el criterio tanto de sus lectores como el de las personas de las que se hablaba en el medio de comunicación, de modo que su editor tenía, como suele decirse, “la sartén por el mango”, y en su mano estaba el publicar lo que a su juicio, o el de los intereses que representaba, era más conveniente. Fue así como los políticos empezaron a influenciar la opinión de los periódicos, merced a su amistad con los propietarios de estos, que inicialmente fueron pequeños empresarios en su mayoría, y que acogieron complacidos (no en todos los casos, debido a la tendencia política del dueño del periódico y/o sus intereses particulares) un mayor acercamiento al poder y todos los beneficios que tal hecho conlleva.

Más tarde, ya entrado el siglo 20, los grandes empresarios y las corporaciones entendieron que los medios de comunicación tenían un enorme potencial económico que, unido a la influencia política subyacente, podían crear un poder tan grande, que los mismos poderes constituidos podrían tambalearse y hasta caer, por su sola influencia. Fue en esas circunstancias en que apareció la radio y años más tarde la televisión, como medios de comunicación que pasaron a reforzar aquello que pasó a denominarse “Cuarto Poder”, en referencia (y no muy sutil advertencia) a los tres poderes que los sistemas políticos de las naciones suelen tener (ejecutivo, legislativo y judicial). [4]

Es entonces crucial entender que desde su inicio, los medios de comunicación han sido:

  1. Una tribuna desde la cual sus propietarios y/o sus allegados han difundido la información que convenía a sus intereses, soslayando lo inconveniente y publicando únicamente la opinión de sus aduladores, creando incluso enfoques difusos de moral y ética, según conveniencia, pudiendo llegar a convertir la verdad en mentira y viceversa, usando falacias maquilladas y verdades a medias.
  1. Un canal de comunicación de UNA SOLA VÍA, que facilita la difusión masiva de la opinión de UNA SOLA PERSONA, o la de los intereses que representa, en detrimento de la opinión generalizada, invisibilizándola a tal punto, que acaba desapareciendo a favor de la opinión del comunicador. Uno de los casos más deleznables, pero útil como ejemplo del poder de la prensa es el de la “campaña de demonización o desprestigio”.
  1. Un negocio rentable y como tal, instrumento que debe responder a los intereses de sus dueños, que por ninguna razón arriesgarían poder y posicionamiento social por causa cualquiera, por noble que sea. Toda empresa privada se constituye con fines de lucro: por algo es un negocio, y los negocios se instalan para ganar el mayor dinero posible.

Experiencias personales.

En los difíciles días que siguieron a la caída del coronel Lucio Gutiérrez, Quito se politizó de manera impresionante. No importaba el sitio por donde uno anduviera: en todos lados se comentaba acerca del “siguiente paso”, o las reacciones de quienes nunca estuvieron a favor de la caída del presidente derrocado.

Uno de los foros de debate más populares sobre los destinos del país fue el de las Asambleas Territoriales, que viene a ser la facción menos influyente, en términos políticos, de los denominados “forajidos”. Los más espabilados y con mayor influencia social, se convirtieron más tarde en miembros del gobierno del presidente Correa, que también fue parte de la sublevación, pero a su modo. El partido político Izquierda Democrática, desde la penumbra, influyó mucho en la consumación de los distintos hechos políticos antes y después del 20 de abril de 2005.

En esas circunstancias, fueron notorios dos hechos que conviene recordar:

  1. Los medios de comunicación se negaron a hacer entrevistas a personas concretas, publicar opiniones de cabezas visibles de la rebelión o tomar la protesta ciudadana como un hecho político e histórico, prefiriendo calificarlo como una simple revuelta popular. La cantidad de personas que acudían a las marchas era enorme y era EVIDENTE el despertar de un pueblo harto del sistema. De hecho, trataron de invisibilizar cualquier liderazgo, precisamente con el ánimo de echar tierra sobre el asunto y bajar los ánimos de la población para mantener el statu quo, que tantas ventajas les reportaba hasta entonces. Solo entrevistaron a personajes de la derecha, y siempre tratando de desvirtuar la opinión ciudadana, diluyéndola con editoriales que llamaban al orden y hablaban de democracia y “estado de derecho”. Tan vergonzoso fue el accionar de los medios de comunicación privados (en especial canales de televisión), que sólo cuando las marchas populares fueron multitudinarias empezaron a publicar imágenes de los hechos.
  1. La actitud de varios medios de comunicación ha sido y es de permanente alineación con los intereses de la derecha, lo cual es comprensible, puesto que son parte de ella y de la denominada “clase empresarial”. Pero adicionalmente, toda esta clase se ha plegado a los intereses de la extrema derecha norteamericana, (neocons o neo conservadores) famosa por sus ideas radicales, racistas y totalitarias. Es evidente que hay un diálogo permanente con los medios de comunicación mainstream mundiales que por cierto están controlados por corporaciones cuyos accionistas más influyentes son familias conservadoras de Estados Unidos, de larga raigambre fanática. La impresión que causa la actitud de algunos medios televisivos es de total entrega a un Imperio ajeno, cuyo objetivo único es el Capital, y sus respectivos intereses, naturalmente… Además está la grotesca manipulación de los medios, que apelan (como en el caso de Teleamazonas, que raya en el descaro) a la sensibilidad del televidente con canciones cuidadosamente estudiadas para provocar en él sentimientos de apoyo y solidaridad a su causa, ¡es decir, a la causa de una empresa privada, una organización con fines de lucro!

De seguro habrá quienes afirmen que la prensa es pluralista, pero yo puedo dar testimonio de lo contrario, porque en algún momento formé parte de la Comisión de Comunicación de la Red de Asambleas Territoriales y una de las resoluciones que esta tomó inicialmente, es hacer públicos varios manifiestos y propuestas sobre el sistema democrático, entre otras cosas. Fue obligación nuestra visitar los principales medios de comunicación de Quito y fue allí donde constaté que todas las puertas se habían cerrado, porque ni siquiera se nos permitió dejar simples documentos. En mi caso, se me encomendó, junto con otro compañero, dejar uno de los manifiestos en Teleamazonas, y cuando llegamos para pedir un espacio de opinión, fuimos tratados groseramente y por añadidura ni siquiera se nos permitió pasar de la puerta. El guardia mencionó escuetamente algo como “aquí no son bienvenidos los forajidos” y cerró la ventanilla desde la que nos atendió. Fue entonces cuando empecé a preguntarme hasta qué punto eran “pluralistas” los medios de comunicación. En esa época, a nadie en ese canal le importaba la “libertad de expresión” que tanto buscan ahora cuando son sus intereses empresariales los que están en juego. Todos los ciudadanos tenemos una “mordaza” permanente frente a los medios, porque nuestra voz es conculcada y sólo se nos permite hablar en determinadas circunstancias, bajo el pretexto de costoso tiempo en televisión o cualquier otro medio. Existen maneras creativas de permitir que la gente se exprese, pero simplemente no hay necesidad de ello.

Los hechos incontrastables.

Cualquiera que haya intentado publicar una opinión alejada de los intereses de los medios, rubricará todo lo mencionado sin duda alguna. Son hechos incontrastables y palmarios, que simplemente obedecen a los razonamientos analizados en los antecedentes de este artículo.

Sin embargo queda algo pendiente. Últimamente me he preguntado:

¿Qué pasaría con la prensa “independiente” si un gobierno (cualquier gobierno), asumiera durante varios períodos presidenciales el poder?

La primera respuesta que se me ocurrió es que simplemente NO existe prensa independiente.

Es imposible y absurdo hasta el ridículo pensar en un medio de comunicación privado que NO responda a los intereses de sus dueños, así como es imposible soñar en un medio de comunicación gubernamental que NO obedezca al régimen, a menos que intervengan en él en igualdad de condiciones (como en un auténtico CUARTO PODER), el mayor número posible de fuerzas políticas de la Nación, personificadas por periodistas, políticos e intelectuales que las representen y que influyan en editoriales y artículos de opinión oficial, contrapesando y contrastando la opinión de las distintas tendencias políticas en todo momento, con el fin de democratizar la difusión de información, convirtiéndola en REALMENTE pluralista.

Es evidente que todo sistema democrático moderno deberá meditar en esta posibilidad tarde o temprano, si el interés es realmente permitir que la democracia evolucione. El inconveniente está en que la situación actual facilita a los fanáticos de izquierda y derecha a construir un país Gran Hermano, que permite a unas pocas personas manejar la opinión pública a su antojo, con intereses, como ya se mencionó, puramente egoístas y particulares.

Por otro lado, es iluso pensar en la existencia de una ética periodística, si el periodista es un asalariado del medio de comunicación privado, porque la empresa responde a una lógica empresarial y ésta NUNCA será totalmente compatible con el pluralismo (a menos que le convenga, claro) e incluso, desde la visión del capitalismo salvaje o si se quiere, desde el neoliberalismo, sencillamente es la “ley de la selva” y la moral es un término demasiado difuso en esta realidad, como para tomar en serio el concepto de ética periodística, o aproximarlo a la deontología [5] de manera formal. El mismo sistema capitalista difumina el concepto de deontología por la sencilla razón de su naturaleza egoísta.

Por todo lo dicho, no parece tan descabellado el crear un mecanismo democrático que permita un acercamiento (de otro modo imposible en el marco actual, y menos bajo un modelo capitalista), a un sistema de información pública en el que puedan participar, al menos bajo reglas claras, todos los actores posibles, en todos los espacios posibles y con una mínima garantía de veracidad noticiosa.

Eso y abrir espacios dentro de los mismos medios, con más afán constructivo y menos intencionalidad personal y de grupo.

Si, ya sé lo que dirán algunos: utopías, utopías…

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[1] Abundan ejemplos de campañas cuyo fin es "demonizar" a una persona o grupos de personas, como el caso de las armas químicas que supuestamente Sadam Hussein tenía en su poder, y que finalmente fueron sólo un pretexto para empuñar los pozos petroleros iraquíes.

[2] El problema es precisamente ese: ¿Quiénes tienen acceso a los medios, si el sistema privilegia únicamente intereses personales o de grupo?

[3] Fuente bibliográfica: http://es.wikipedia.org/wiki/Teleamazonas

[4] "Mientes más que La Gaceta", refrán español. Fuente bibliográfica del tema Prensa Escrita: http://es.wikipedia.org/wiki/Prensa_escrita

[5] Ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Deontolog%C3%ADa_profesional

28
May

Alejandro Moreano: ¿Victoria de relancina?

moreano2De improviso, inopinado, inesperado, impensado, imprevisto, accidental, insospechado, al acaso, al azar, de relancina, de chiripa, de rebote... tales los calificativos entre los que escogimos uno para inquirir sobre el sui géneris  triunfo electoral de Pachakutik.

En efecto, si en la elección de Asambleístas nacionales apenas obtuvieron 49.722 votos, el 1,37%; a niveles provinciales, en cambio, obtuvieron 6 prefecturas –tres en la Amazonía- alrededor de 30 alcaldías y varios asambleístas.

Fue notable que en algunas provincias, de alta población indígena, en que Gutiérrez ganó o tuvo una muy alta votación, Pachacutik obtuvo las prefecturas, varias alcaldías y asambleístas provinciales.

No es hoy el momento de elucidar tal coincidencia; lo importante es que el resultado ha sido una dura advertencia para el Gobierno, a la par que confiere a Pachakutik la conducción de la fuerza política en dichas provincias. Es un alivio que Gutiérrez no quedara con el monopolio de amenazar con "paros a la boliviana" en las provincias orientales.

Pachakutik y los pueblos indios han conquistado una gran capacidad de maniobra. Hay en ellos una suerte de inteligencia objetiva más allá de la voluntad de sus dirigentes. La coyuntura además es propicia. El Gobierno ha convocado a un diálogo, con motivo del homenaje nacional a Mamá Tránsito. Humberto Cholango, presidente de ECUARUNARI, ha definido los términos del diálogo.

Cabe preguntar, empero, sobre las condiciones de la negociación. Los temas de la misma son claros: la minería, el agua, la reforma agraria y la soberanía alimentaria, la autonomía en las circunscripciones territoriales de mayoría indígena; y, en un plano general, el proyecto de desarrollo del país.

Sobre este último punto, el Gobierno ha presentado una propuesta de desarrollo a largo plazo, 16 años, en cuatro ciclos: el primero, 2009-2013, denominado "primario exportador", en que se impulsaría la industrialización por "sustitución de importaciones" en 7 ramas estratégicas: bioquímica, petroquímica, hierro, medicamentos genéricos, bioenergía, hardware, software  y servicios ambientales. El segundo, 2013-17, en torno a la energía hidroeléctrica; el tercero y el cuarto, 2017-2025, encauzados a la generación de biotecnología, conocimientos y servicios turísticos, a partir de una intensa renovación tecnológica.

No habría nada que objetar a la propuesta que entraña, por fin, un proyecto económico-productivo nacional, sino fuera por la calificación del primer ciclo de "primario exportador". El lapso 2009-2013 corresponde al actual Gobierno, rige para su política inmediata, y es el que está en juego en cualquier negociación. ¿Acaso la calificación de "primario exportador", no esconde al proyecto minero con la justificación de la necesaria "financiación del desarrollo", y la promesa de un desarrollo futuro no "extractivista"?

El proyecto minero, que afecta las condiciones de vida de las comunidades y del pueblo en su conjunto, es un sarcasmo a la promesa de un Ecuador no "extractivista". Además, la reforma agraria, la soberanía alimentaria y del agua son las reformas imprescindibles para la realización de tal promesa. No hay negociación posible sin ellas.

30
Mar

Juan Paz y Miño: El discreto encanto de la burguesía

pazyminoEn 1972, el Oscar a la mejor película extranjera fue para “El discreto encanto de la burguesía”, de Luis Buñuel (1900-1983). En ella el director español ridiculiza a la aristocracia y retrata, en forma sarcástica e irónica, a la burguesía. Aparece una clase llena de prejuicios, incapaz de superar la ridícula autoestima de su origen y posición social, que se reproduce en sus propios círculos de apellidos y méritos existenciales, atrapada en las propias autoestimas y adulaciones, en la fatuidad de su poder económico, en las apariencias de su supuesta erudición y cultura, tanto como en la vana superioridad que cree le rodea, escondida en la etiqueta de relumbrón, los costosos trajes, alcobas y salas que sigue en sus sueños. Una burguesía que, con su alcurnia hipócrita, va sin rumbo cierto, sin fin. Camina y camina…

Desde que la ví, la película de Buñuel me ha parecido digna de la burguesía ecuatoriana. Uno de sus retratos más aplicables, por la cercanía de los comportamientos y de la “cultura” que sigue caracterizando a nuestras elites más encumbradas por el poder económico o social. Rastros de esa formación histórica los tenemos en excelentes fuentes. Una de las más importantes, por ejemplo, las “Noticias secretas de América”, escritas por los marinos don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa, en el siglo XVIII. Además de sus magníficas descripciones sobre la economía, la sociedad y el poder en la Audiencia de Quito, ellos pintaron el comportamiento de las aristocracias locales, su incultura general y su vida aparentosa, casi en las mismas líneas que bien habrían servido de base para el guión de la película de Buñuel.

Desde ese pasado hasta el presente, las cosas no parecen haber cambiado en su espíritu esencial. En los días pasados escuchaba en una radio local las intervenciones de unos selectos personajes que hablaban sobre la “responsabilidad social empresarial”. Se ufanaban de cómo enfrentar los riesgos, los “valores” que la empresa debe transmitir, los compromisos “éticos” internos, los controles de calidad y sobre los impactos para el medio ambiente, la competitividad responsable, etc. Casi ni una sílaba sobre los trabajadores, a no ser para reclamar la necesidad de su “identidad” con la empresa. Nada sobre mejorar salarios, promover el bienestar laboral, respetar e incluso aumentar derechos, fortalecer la seguridad social. ¿De qué “responsabilidad social empresarial” hablan?

Y en las últimas semanas ha sido fabulosa la creación de mitos para el combate político: que la dolarización va a caer, que solo se sostiene hasta mayo, que han llegado contenedores con la nueva moneda, que es preferible votar por un corrupto antes que por un déspota, que la patria se derrumba económicamente, que hay que apuntar al “segundo” (¿Lucio o Alvarito?) y así por el estilo. Todo ello se conversa y se disfruta a nivel de nuestras burguesías y se corre como rumor a toda escala. Lo interesante es que esas elites se convencen a sí mismas de todo ello. A lo Buñuel. Y creo que es bueno que así ocurra. Caminan y caminan…

18
Dic

Alberto Acosta: La real preocupación económica del coronel, última parte

Alberto Acosta

Lucio Gutiérrez, otro gobernante al servicio de los acreedores

Después de un reajuste de algunos precios y tarifas de bienes y servicios públicos, a inicios del año 2003, al que le denominaron "el pinchazo", es cierto que el gobierno del coronel no alteró más dichos precios y las tarifas.

Pero eso no se quedó allí. El coronel se dio mañas para ajustar la economía y extraer el dinero del bolsillo de los más pobres, sin que ellos aparentemente se den cuenta… Se desplegó un manejo fiscal considerado como austero, cuyo saldo, a despecho de la cantaleta gutierrista, sintetizó un descomunal "paquetazo". El coronel, quien firmó una Carta de Intención con el FMI apenas inicio su gestión y acordó días después un programa de reformas estructurales con el Banco Mundial, recortó drásticamente la inversión social efectiva. Las cifras son decidoras: en educación se rebajaron las inversiones de 638 millones de dólares en el 2003 a 464 millones de dólares en el 2004 (esto explica por qué la mitad de las escuelas en la costa ecuatoriana no estaban aptas para iniciar el año lectivo 2005 y por qué cientos de miles de niños no accedían a las aulas); en salud cayeron de 323 a 211 millones de dólares (esto explicó el paro médico que cumplió dos meses el día en que se fugó de la Presidencia el coronel, quien no estaba dispuesto a transferir 15 millones de dólares que adeudaba a los galenos para no afectar las cuentas fiscales, pero si estuvo noveleramente presto para despilfarrar 14 millones de dólares para el concurso de Miss Universo…); y, en desarrollo agropecuario el bajón fue de 151 millones a 71 millones de dólares (por eso también el agro se hundía entonces en franca recesión). El monto transferido para inversiones sociales apenas sumó 746 millones de dólares, menos de la mitad de las remesas de los y las emigrantes, que alcanzaron 1.604 millones de dólares en el 2004.

Como contrapartida de tanta austeridad, la generosidad, la puntualidad y la eficiencia del coronel fueron la norma en el servicio de la deuda pública, particularmente externa. Este servicio registró un incremento del 60%, al pasar de 2.370 millones en 2003 a 3.795 millones en 2004, para lo que incluso hecho mano del ahorro correspondiente a las pensiones jubilares. No podemos olvidarnos que jubilados y jubilados recurrieron a medidas extremas buscando conseguir una mísera compensación en sus pensiones, actos en los que murieron por efectos de la huelga hambre más de diez personas.

Este manejo económico restrictivo explica el incremento del desempleo abierto durante el gobierno del coronel, al pasar del 7,7% en el 2002 a casi el 12%; cruda realidad que permite comprender la facilidad que tenía su régimen para movilizar grupos humanos desempleados, contratados para aplaudir al coronel o para atacar a sus contrarios...

Esta política económica -permanentemente monitoreada por el FMI, aún luego de terminado el plazo de vigencia de la vigencia de la Carta de Intención del 2003-, logró incrementar sustantivamente la cotización de los Bonos Global. Antes de la creación del Fondo de Estabilización, Inversión y Reducción del Endeudamiento Público (FEIREP), establecido en el 2002, durante el gobierno de Gustavo Noboa Bejarano, se cotizaban en menos del 50% los Bonos Global a 12 años, emitidos por 1.250 millones de dólares, e incluso menos del 40% por los Bonos Global a 30 años, por 2.700 millones. Con el sólo anuncio del nombramiento -avalado por el FMI y Wall Street- como ministro de Economía de Mauricio Pozo, quien se transformaría en "economista de cabecera del dictócrata", los bonos comenzaron a subir. Al inicio de su gestión, en enero del 2003, los Bonos a 12 años ya se cotizaban a 67% y los Bonos a 30 años, en 48%. Sólo ese año, con el auge de la política ortodoxa, estos papeles alcanzaron valores inimaginables: los primeros llegaron a 101%, y los segundos, al 85%, y siguieron subiendo.

En realidad, con los recursos del FEIREP se recompró exclusivamente deuda pública interna para financiar el Presupuesto y así atender, de carambola, a los acreedores externos: la sola existencia de dicho Fondo maximizó el precio de los Bonos Global, pues para eso fue expresamente creado el FEIREP, al que ahora añoran los economistas ortodoxos, conservadores y prudentes, los OCP. Y esa sola revalorización, que podría haber cobijado actos de colusión y uso indebido de información privilegiada, otorgó ganancias potenciales a los tenedores de bonos -muchos de ellos ecuatorianos, entre los que están la banca privada- al menos por 1.400 millones de dólares.

El coronel se preocupó por satisfacer las exigencias de los acreedores. Esa fue una de sus principales motivaciones económicas. De paso quería mejorar la imagen del país en el mercado financiero mundial para continuar contratando créditos externos. El coronel fue otro de los gobernantes adictos al endeudamiento…

Para consolidar estos "logros", el coronel y su equipo económico, utilizando simples decretos ejecutivos, no dudaron en alterar el espíritu de la ley para limitar el gasto y también para reducir artificialmente el ingreso petrolero del Presupuesto desviando los excedentes del precio del petróleo hacia fondos de estabilización. Así por ejemplo, el coronel presupuestó los ingresos petroleros del fisco fijando un precio estimado del barril de crudo a un valor muy por debajo de lo que sería una expectativa objetiva. En el año 2003 y en el 2004, este precio se fijó en 18,- dólares por barril, cuando el barril de crudo Oriente se cotizó sobre los 30,- dólares en promedio. En el 2005 el precio se congeló en 25 dólares, mientras el precio de venta superaba los 40,- dólares por barril. Esta diferencia no se canalizaba al Presupuesto y pasaba a financiar el Fondo de Estabilización Petrolera (creado en 1999), y de éste, el 45% iba a un segundo fondo, al mencionado FEIREP. Consecuentemente, en el 2004 el FEIREP cerró con un excedente del 55%. En efecto, en lugar de los 292 millones de dólares presupuestados, se recaudaron 638 millones (alrededor de 2% del PIB).

Existieron dos razones que explicaron este importante incremento. La primera, que ya fue mencionada, la fijación de un precio estimado bajo en medio de un mercado con elevados precios del petróleo. La segunda se origina en las siguientes "travesuras": la ley estipulaba que el FEIREP se financie con ingresos que le correspondían al Estado provenientes del petróleo de las compañías privadas que sea transportado por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Sin embargo, vía decreto, en contra de la ley, el coronel autorizó que el FEIREP se alimentara del crudo pesado que le corresponde al Estado sin importar porque oleoductos se transporte, sea por el OCP o por el Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE). Por si esto fuera poco, el 24 de diciembre de 2003, el coronel, siempre con su ministro Pozo, promulgó un decreto redefiniendo la calidad del crudo pesado, de 18 grados API a 23 grados API; esto amplió el volumen del crudo pesado. Hermoso regalo de Navidad para los acreedores de la deuda externa, a la cabeza los especuladores con papeles de la deuda.

El saldo de este manejo fiscal resultó perverso: mientras por un lado se registraba un superávit en el FEIREP, por otro, en el Presupuesto General del Estado había un déficit que debía ser cerrado con nuevo endeudamiento externo. Como para completar el cuadro, los recursos del FEIREP, por ley debían estar depositados en un fideicomiso administrado por el Banco Central. Los recursos fueron a varias entidades financieras internacionales obteniendo una magra rentabilidad de 1,5 a 2%. En algunos casos, como sucedió con la Corporación Andina de Fomento (CAF), en donde se depositó parte de los ahorros del fideicomiso, se contrataba al mismo tiempo créditos con tasas de interés superiores al 7%. Incluso parte de estos recursos fue depositada en el Barclays Capital Inc., entidad que financió la estadía del coronel en los EEUU, desde donde amenazó con la reconquista del poder, luego que abandonara su exilio en Río de Janeiro, a donde había llegado luego de su salida atropellada de la Presidencia.

Eso no fue todo. Aquel 20% establecido en la ley para situaciones de emergencia, tan defendido en el discurso de la prudencia desplegado por los defensores de la ortodoxia conservadora, fue esquilmado durante el gobierno del coronel. Contraviniendo la ley, el coronel dispuso de esos recursos a través de simples decretos ejecutivos: por ejemplo, el Nº 1292, del 18 de mayo, y el Nº 1980, del 31 de agosto del 2004.

A lo anterior habría que incorporar el efecto de una serie de restricciones fiscales. Con respecto a los gastos, en la Ley Orgánica de Responsabilidad, Estabilización y Transparencia Fiscal, que dio lugar al FEIREP, expedida un año antes de que inicie su gestión el coronel, entre otras cosas, se estableció que el gasto fiscal real no puede incrementarse sobre el 3,5% anual más el deflactor del PIB. Cualquier excedente fiscal que se registraba fluía automáticamente al FEIREP. De esta manera, sin importar incluso ingresos extras que pudiera obtener el Estado -por ejemplo una donación externa-, la ley establecía que no se puede aumentar el gasto público más allá del límite establecido. Nótese que esto le ponía un freno automático a la inversión social. Si se habría seguido indefinidamente con este "esquema económico exitoso" (José Samaniego, banquero y editorialista), recién en 47 años -casi medio siglo- el Ecuador -según un estudio de UNICEF- habría alcanzado el nivel de inversión social per cápita promedio de América Latina: 540 dólares, frente a los 130 dólares de la actualidad. Esa era la realidad de la política del coronel y de los otros gobernantes neoliberales.

La prudencia ortodoxa apuntaba a ahorrar en época de vacas gordas no para que la sociedad disponga de reservas en los años críticos, sino para poder mantener el servicio de la deuda externa en época de vacas flacas. Una situación aberrante, pues priorizando el pago de la deuda no se ha beneficiado nunca el país, por más que se reitere lo contrario.

En consonancia con la política autoritaria derivada de un manejo económico concentrador y excluyente, se multiplicaron las violaciones a la Constitución, a las leyes y a los derechos humanos. La mezcla de autoritarismo y engaño casi permanente resultó indignante. Frustrante también resultó el servilismo del coronel con Washington, al involucrar cada vez más al Ecuador en el Plan Colombia y alentar ingenua y entusiastamente la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). Igualmente sacudió a la sociedad, la sumisión del coronel con todos los grupos oligárquicos, a los que sirvió en forma secuencial, pero obsecuente, a pesar de que a momentos confundía a la opinión pública con sus prácticas clientelares y su discurso antioligárquico...

La sumatoria de todos estos factores condujo al derrocamiento del coronel el 20 de abril del año 2005.-

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