EL ESPEJISMO DEL CAUDILLO: UN SUBPRODUCTO DE LA ‘DEMOCRACIA’ Y EL CAPITAL.

el caudillo

Por Luis Alberto Mendieta

PARTE 1

El velasquismo tuvo una base popular fuerte en todo el país, por eso ganaba elecciones! Al igual que Velasco, el correísmo tiene y tuvo una enorme base de buitres carroñeros que en su momento rapiñaron al Estado. Por supuesto también deben considerarse las personas que están convencidas de que sólo un caudillo puede salvar a Ecuador, y aquellos como yo y talvez como usted, que creemos en un cambio definitivo desde la izquierda al estilo de China.

El gobierno de la Revolución Ciudadana invisibilizó liderazgos cuestionadores y liderazgos alternativos de primer nivel en general, para recrear, con el antecedente histórico de Velasco Ibarra, la imagen del caudillo irremplazable en que finalmente se está convirtiendo para sus seguidores, aunque en general la gente ya no es inocente como en la época de Velasco, hay quienes recitan a diario con total convicción el mantra ese de «Correa nunca más». En ese sentido también, los dos caudillos tienen su propia circunstancia.

Velasco fue un hombre con una personalidad, verbo y carisma realmente extraordinarios!… Y poca capacidad de consecución de resultados para las masas. Correa contaba con su sex appeal más que con carisma, PERO cuenta con preparación técnica fulminante, que se tradujo en obras; arquitectura de políticas públicas, organización de estructuras políticas y la tenacidad de una hormiga incansable para cumplir sus objetivos. A eso añada su capacidad de aglutinar intereses entre las capas socioeconómicas pudientes, al menos de dientes para afuera, y me refiero a la derecha más progresista, porque la otra básicamente aún usa garrotes y taparrabos, es la que nos tiene como estamos. En este sentido, Correa se ha ganado el respeto de toda la izquierda, incluso de aquella izquierda rancia y jubilada, que insiste en salir de su ataúd de vez en cuando.

PARTE 2

Que si el correísmo vivirá todavía en 20 años? Lo dudo. Por su naturaleza populista, con el cadáver frío de su líder pasará lo que ocurrió con el roldosismo: más circo de sus herederos políticos, rapiña, más populismo con el nuevo líder populista que emerja, hasta que el sucesor emergente deje en el olvido al difunto, por gloria o por verguenza. Y vuelva a repetirse la historia. Si aún queda país, of course, dirían los que gobiernan el mundo, si aún no lo han convertido en protectorado.

Mi visión de la situación actual es que la desilusión creada por un líder que derivó lentamente hacia el despotismo, creó en la gente, junto con los mecanismos MADE IN USA para tener a la gente embobada mirando sus teléfonos, una defensa psicológica basada en la aparente indiferencia, mientras en el fondo de su corazón, la ilusión de un mundo mejor se hizo trizas con un líder que no supo mantenerse sereno ante los feroces embates del ego por sobre el Superhombre Histórico que venía construyendo. Finalmente ganó el ego, y eso causó la apatía de nuestros ciudadanos y hermanos ecuatorianos.

La metamorfosis del correísmo, desde Alianza País a Movimiento País, para terminar como RC, ha tratado de mostrar un lavado de cara, quizás un mea culpa, de los errores señalados en el párrafo anterior, pero es que el caudillo no deja de equivocarse. Apenas hace unos días volvió con su verticalidad que tantos problemas le ha traído a ese grupo de políticos (y al país), y volvió a demostrar que el ego acaba destruyendo sus naturales superpoderes. Una pena por sus seguidores, en particular la bella Luisa González, digna de una oportunidad para probar que la sangre de Alfaro, o al menos su ñeque, corre por sus venas.

Ahí es donde enlaza «el resto», es decir nosotros, los que nos llamamos de izquierda. También están los florindos, los «soy de centro izquierda», los «odio la política» y el resto de nuestra fauna silvestre. Somos básicamente fantasmas en un mundo donde el figuretismo te eleva hasta las alturas de líder. Basta con que sepas cantar, seas «el más querido», o un youtuber famoso por sus borracheras, lo que está en juego no es tu capacidad para liderar, tus habilidades técnicas, sino tu VISIBILIDAD, porque garantiza que ganes el certamen «democrático». AQUÍ ESTÁ LA TRAMPA. Y curiosamente defendemos el sistema rabiosamente! Este sistema que sólo permite elegir borrachos, cantantes y bailarinas! Y por supuesto ese grupillo tóxico que se hace llamar «políticos», criados para servir a intereses poderosos.

Soy de la opinión (y creo que no estoy solo), que el ciclo de vida de ese trapo pringado y maloliente al que llamamos «democracia» está por terminar, al menos en Ecuador, para bien o para mal, y cuando digo mal me refiero al protectorado.

Soluciones?? En construcción.

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