12
Ene

Sobre Charlie Hebdo (es decir otro golpe de la CIA), y otras hierbas religiosas...

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Sátira de Charlie Hebdo, traducida al castellano, (y literalmente al cristiano), para que en Occidente sintamos lo que sintieron en Medio Oriente cuando vieron esta "caricatura satírica". ¿Qué siente usted, estimado lector?

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Por Luis Alberto Mendieta

¿Es esto una "sátira", como nos quieren hacer creer? ¿Cómo lo tomaríamos católicos o no católicos, los occidentales? ¿Ahora la fé religiosa es cuestión de burla? ¿SE ACABÓ EL RESPETO POR EL CREDO RELIGIOSO? Recordemos que la libertad de fé está consagrada en casi todas las constituciones del mundo.

Por otro lado: ¿Quién está detrás de los asesinatos de París? Algo huele a manual de la CIA por allí.

Pregunto: ¿Para dónde van EEUU y la UE? ¿Están organizando la 3ra. Guerra mundial? ¿Están creando fanáticos entre el pueblo llano para luego tener (como siempre) soldados, carne de cañón incondicional, basados en el odio racial?

Con el ejemplo del Führer, al parecer los poderosos preparan terreno para la Gran Guerra, quizá la última...

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  • Comparto además un enlace sobre un análisis de Thierry Meyssan sobre la farsa del ataque de los supuestos yihadistas al periódico de crónica roja Charlie Hebdo:

http://www.voltairenet.org/article186413.html

  • Adjunto finalmente el testimonio de Alberto Rabilotta, periodista argentico-canadiense, que aporta un detalle muy importante sobre planes realizados en 1976 por la OTAN:
¿Desde cuándo Estados Unidos y la OTAN patrocinan el terrorismo?Alberto RabilottaALAI AMLATINA, 14/01/2015.-  Sembrar la división y el odio, las disputas religiosas, lingüísticas, culturales  y nacionales, y el racismo en todas sus variantes (1), es una muy vieja y efectiva receta para dominar y explotar a los pueblos. Es la forma de arruinarlos, debilitarlos y dividirlos para avasallarlos, esclavizarlos o borrarlos del mapa en beneficio de los intereses de los colonizadores e imperialistas.Esa política fue aplicada durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética (URSS), China y demás países socialistas, y no desapareció con el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo.En realidad la guerra ideológica y las prácticas subversivas de los tiempos de la Guerra Fría fueron adaptadas hace más de cuatro décadas a los objetivos hegemónicos que el imperialismo de Estados Unidos (EE.UU.) y sus aliados de la OTAN estaban incubando, al capitalismo que hoy día llamamos neoliberalismo, y desde entonces afectan a todos los países y regiones del mundo que rechazan la hegemonía imperial.Es en ese contexto que debemos situar el terrorismo, sea por fanatismo religioso o la ideología neonazi, y comprobar que ha servido y sirve objetivamente a generar la destrucción y el caos que el imperio necesita para su expansión, y esto es así cuando asesina a inocentes en Irak, Siria, Libia, Paquistán o Yemen, o cuando se vuelve contra sus patrocinados políticos en EE.UU., en Londres o Paris.

Siempre el terrorismo servirá a los objetivos políticos del imperio, porque el simplismo de la explicación, la exagerada mediatización y la repercusión global de esos actos abominables en los países occidentales, como los recientes atentados en Francia, terminan casi siempre justificando políticas y sociales antidemocráticas y represivas, como se vio en EE.UU. con la “Ley Patriota” (Patriot Act), cuya sustancia probablemente será incorporada en los proyectos que ya están siendo contemplados en la Unión Europea.

Cuando digo esto no estoy asumiendo una teoría conspirativa, sino resumiendo una de mis primeras experiencias periodísticas importantes a comienzos de los años 70, y de la cual solo escribí una vez, pero que desde entonces ha sido una importante guía para mi entendimiento y análisis de la propaganda y los objetivos políticos del imperialismo.

Y lo haré apoyándome en la memoria, porque los archivos de papel me abandonaron hace tiempo y no tengo los medios para ir a las hemerotecas de los diarios Pravda en Moscú o Granma en La Habana, en los cuales fue publicado íntegramente el despacho original.

Una discreta reunión en Montreal del aparato de propaganda de la OTAN

En 1972, cuando comenzaba a colaborar con Prensa Latina y escribía algunas notas para medios mexicanos –El Día y Excélsior-, un colega canadiense me hizo saber que una muy discreta reunión de los responsables de la política de información del sistema de radios de onda corta de la OTAN (Radio Europa Libre/Radio Libertad –REL/RL-, La Voz de las Américas –VOA-, etcétera) tendría lugar en un hotel de Montreal.

En esa reunión se presentaría “un nuevo plan” de lucha ideológica contra la URSS y demás países socialistas, pero ahora es posible afirmar que lo dicho y planeado en esa reunión amplió a escala global y a todos los terrenos posibles la lucha ideológica característica de la confrontación bipolar de la Guerra Fría.

Fui al lugar de la reunión sin mucha confianza de que me acreditarían como periodista, pero después de una negativa, y para mi gran sorpresa, me aceptaron porque tenía una credencial de “corresponsal” del diario mexicano Excélsior.

La tal reunión fue en realidad una larga sucesión de presentaciones de los responsables de la línea informativa y editorial de esas radios, en particular de la VOA y de REL/RL, que (usando un lenguaje actual) formularon cómo construir la narrativa y la credibilidad de la propaganda contra la URSS y el comunismo, pero en realidad también contra todos los países que en esa época reclamaban una real independencia, un nuevo orden económico mundial, el fin del racismo y la discriminación racial en todas sus formas. Que asumían posiciones antiimperialistas y eran vistos como aliados de la URSS, en pocas palabras.

¿Cómo utilizar las religiones y los nacionalismos como armas?

La nueva ofensiva ideológica del imperio, y el contenido de su propaganda, según los ideólogos del aparato propagandístico de la OTAN en esa reunión de Montreal, debía alcanzar y echar raíces en los sectores de la población a la cual iba a ser dirigida: los musulmanes y los nacionalistas radicales en ciertas regiones de la URSS y otros países socialistas; los sionistas judíos (los refúsenik) rusos que querían emigrar a Israel y los católicos conservadores en los países bálticos, en Polonia y otros más.

Lo que en realidad se buscaba en esas sociedades socialistas secularizadas era alimentar –para luego financiar y organizar- el “renacimiento” de las creencias y prácticas religiosas radicales que entrasen en franca contradicción con la sociedad y el poder político, y crear reivindicaciones o contradicciones en las sociedades y regiones con nacionalismos susceptibles de separatismo, lo que presuponía crear situaciones de confrontación civil, policial y hasta militar.

“Choque de civilizaciones” y neoliberalismo

La semilla del “choque de civilizaciones”  (2) plantada por esa propaganda de la OTAN y adoptada sin reservas por los cada vez más concentrados medios de prensa de los países capitalistas, justificó la creación de Al-Qaeda para luchar contra los soviéticos y afganos progresistas en Afganistán, y con el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo fue usada extensamente en los Balcanes para la partición de la (ex ) Yugoslavia, y seguidamente para fomentar los ataques terroristas y el conflicto en Chechenia, en Daguestán y otras regiones de la ex URSS, incluyendo recientemente el caso de Ucrania.

Estado oficialmente ateo, la URSS era en realidad un Estado socialista multinacional y multicultural donde convivían muchas nacionalidades y religiones, desde la ortodoxa cristiana hasta la musulmana, pasando por la judía y la católica, entre otras más. Esta era la fuerza aparente del internacionalismo proletario, como decían en Moscú, pero también su principal debilidad a los ojos de la dirigencia imperialista.

Empero, hay que recordar que la confrontación creada por las ambiciones imperialistas de EE.UU. no se resumía a la Guerra Fría entre Moscú y Washington, y que en el Oriente Medio y en Asia predominaban -a comienzos de los años 70- y como consecuencia de la descolonización y de la consolidación del movimiento de los Países No-Alineados, Estados seculares en los cuales convivían, bajo regímenes políticos diferentes, las más diversas culturas, nacionalidades y religiones.

En otras palabras, se estaba en un momento de auge en la lucha para eliminar todas las formas de discriminación racial, incluyendo el Apartheid sudafricano y el sionismo, lo que se concretó en la votación de la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU en noviembre de 1975, anulada el 16 de diciembre de 1991, ocho días después de la disolución de la URSS, por la Resolución 4866 de la ONU.

Y en la coyuntura histórica en que los países No-Alineados con el apoyo del campo socialista exigieron  la creación de un “Nuevo Orden Económico Mundial” que pusiera fin a los desiguales “términos de intercambio” y poder así acceder al desarrollo socioeconómico, y batallando en la UNESCO para establecer un “Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación”, iniciativas que el imperialismo y sus aliados lograron derrotar.

Pero ahora, a distancia y con documentos a la mano, podemos entender ese fue también el momento en que en EE.UU. y sus aliados en Europa y Japón lanzan desde los círculos de poder la narrativa para justificar económica y políticamente el desmantelamiento del Estado benefactor (la intervención de Estado en la economía apara garantizar cierto desarrollo socioeconómico), con el objetivo (finalmente realizado en las últimas dos décadas) de poner el Estado al servicio exclusivo de los capitalistas y poder retornar así al liberalismo del siglo 19 y a las viejas prácticas imperialistas y colonialistas (3).

Desde cierta perspectiva fue el momento propicio para que el imperialismo y sus aliados de la OTAN ampliaran el contexto y la cobertura geográfica de la Guerra Fría, asegurando la continuidad en el paso de la confrontación entre un sistema capitalista-imperialista y un sistema socialista, a la preparación de la expansión imperialista del sistema neoliberal que ya estaba siendo “cocinado”.

No es pura coincidencia que haya sido en 1973 que David Rockefeller, con la asistencia de Zbigniew Brzezinsky, asesor de política exterior del presidente Demócrata James Carter, crea la Comisión Trilateral (4), que sirvió para vehicular a los más altos niveles la nueva ofensiva ideológica del imperio y de la OTAN, ni tampoco que Samuel Huntington, “intelectual orgánico” del imperialismo y autor del infame libro “Choque de civilizaciones”, estuviera ya en el paisaje.

Los documentos de la Comisión Trilateral, en particular “The Crisis of Democracy”, de 1975, deberían ser leídos a la luz de los hechos actuales y recientes, para comprobar fuera de toda interpretación conspirativa que fue entonces y bastante públicamente que se sentaron las líneas de la ofensiva política e ideológica del imperialismo para establecer la hegemonía en su fase neoliberal, incluyendo la liquidación de la democracia liberal con algún contenido real en las sociedades de los países del campo occidental, como estamos viendo.

Todo esto también explica la continuidad, desde entonces y hasta ahora, de la ofensiva ideológica y de las políticas destinadas a minar las sociedades y destruir los Estados de la URSS y del resto de los países socialistas, y ahora de Rusia, China y otros países en desarrollo o emergentes que pueden constituir la principal barrera a la hegemonía neoliberal.

Los fanáticos y extremistas convertidos en “luchadores por la libertad”

Y si bien fue en 1979 el primer caso documentado en el cual EE.UU. y sus aliados crearon, entrenaron y convirtieron en “luchadores por la libertad” a los extremistas islamistas, para luchar en Afganistán contra los soviéticos y los afganos progresistas, no pasó mucho tiempos antes de que EE.UU. efectuase operaciones ilegales con narcotraficantes en América latina para armar y financiar a los “combatientes por la libertad” que luchaban contra los sandinistas en Nicaragua, política que llevó a la creación de los “carteles” de narcotráfico y a la expansión de la criminalidad, la corrupción y la violencia en la región.

Políticas similares fueron seguidas desde entonces en decenas de países de Asia, del Oriente Medio y de África, muchas veces con la asistencia y financiamiento de Arabia Saudita, y el apoyo de Israel (como en el caso Irán-Contras), lo que confirma que el diabólico plan de “dividir para reinar”, de destruir los Estados y las sociedades que defendían su soberanía nacional, fue aplicado de manera sistemática tanto por el aparato de propaganda de EE.UU. y la OTAN como por sus agencias de subversión y espionaje.

Nada nuevo o sorprendente si recordamos que desde finales de la segunda Guerra Mundial, mediante la “Operación Gladio”, EE.UU. y la OTAN conservaron los contactos y lazos con las fuerzas ultranacionalistas que apoyaron o participaron en los diversos regímenes nazi-fascistas europeos, y que ahora sirven en los países bálticos y en Ucrania –donde controlan el aparato de seguridad del Estado-, para la política de enfrentamiento con Rusia.

André Vltchek enfatiza que “para el imperio, la existencia y popularidad de dirigentes progresistas, marxistas, musulmanes, gobernando el Oriente Medio o una Indonesia rica en recursos, era algo claramente inaceptable. ¿Si se acostumbraran a utilizar esos recursos naturales para mejorar las vidas de sus pueblos, que quedaría entonces para el imperio y sus empresas? Eso tenía que ser frenado por todos los medios. El islam tenía que ser dividido, infiltrado con cuadros radicales y anticomunistas, y con aquellos que no les interesa en lo más mínimo el bienestar de su propio pueblo” (5).

Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de Washington, dijo públicamente (6) que se habían “invertido” cinco mil millones de dólares para el ”cambio de régimen” en Ucrania, y sin duda fue mucho más costosa la partición del Estado multinacional de Yugoslavia. ¿Y qué decir del financiamiento o apoyo de los países de la OTAN a los extremistas y terroristas islámicos en Chechenia y Daguestán, que se paseaban por Europa como “combatientes de la libertad”? ¿O de los extremistas islámicos recibidos por las autoridades políticas europeas y estadounidenses, financiados y entrenados por esos gobiernos para derrocar a los gobiernos en Libia y Siria, con muchos ejemplos más en África que quedarán en el tintero?

“Al fundamentalismo no se le vence con las armas”

En 1997 el gran intelectual Edward Said dio una charla (7) sobre el “choque de civilizaciones”, cuya lectura o relectura es aconsejada, y de la cual me permito reproducir un largo párrafo: “A la vista de la deprimente realidad que nos rodea y de la presencia de conflictos interculturales e interétnicos, me parece irresponsable sugerir que nosotros, en Europa y EE.UU, debamos conservar nuestra civilización, lo que Huntington llama Occidente, manteniendo al resto a distancia y aumentando las desavenencias entre los pueblos para prolongar nuestro dominio. Esto es, de hecho, lo que Huntington sostiene, y resulta bastante fácil entender por qué este ensayo fue publicado por Foreign Affairs y por qué tantos responsables políticos se han sentido atraídos por él, permitiendo a EE.UU ampliar la mentalidad de la Guerra Fría a una época distinta y a un nuevo público. Mucho más productiva y útil es una nueva mentalidad o conciencia global que ve los peligros que enfrentamos desde el punto de vista de la raza humana en su conjunto. Estos peligros incluyen el empobrecimiento de la mayoría de la población del planeta, el nacimiento de virulentos sentimientos tribales, nacionalistas, étnicos y religiosos en Bosnia, Ruanda, Líbano, Chechenia y otros lugares, el descenso de la alfabetización y la aparición de un nuevo analfabetismo basado en los medios de comunicación electrónicos, la televisión y las nuevas autopistas de la información global, o la fragmentación y la amenaza de desaparición de los grandes relatos sobre la liberación y la tolerancia. Nuestro bien más preciado para hacer frente a esta terrible transformación de la historia no es la aparición de un sentimiento de enfrentamiento, sino de comunidad, de comprensión, de solidaridad y de esperanza, lo cual representa todo lo contrario a lo que promueve Huntington”.

Y cerremos este artículo con una reciente (6) e importante reflexión del filósofo Enrique Dussel: “los fundamentalismos (cristiano, como el de G. Bush; islámico o sionista) son un retorno de un dios (o un politeísmo como diría M. Weber) que justifica y absolutiza una política, una economía, una cultura, una raza, un género, etcétera, y usa las armas en vez de argumentos razonables, comprensibles para el otro interlocutor (nadie como el fundamentalismo estadunidense utiliza las armas en vez de argumentos: pretende imponer la democracia con guerras en vez de argumentar desde la tradición del otro, por ejemplo, con los creyentes del Islam a partir del Corán ). Al fundamentalismo no se le vence con las armas (y no olvidar que fue la CIA la que enseñó al fundamentalismo islamita en Afganistán a usar las armas contra la Unión Soviética, y ahora cosechamos las consecuencias sobre cuyo origen nadie habla), sino con argumentos razonables y con una praxis honesta (como enseñaba Bartolomé de las Casas respecto de la conquista). Pero esto último no entra en el horizonte de los intereses del imperio. Se utiliza la violencia irracional islamita para justificar y aumentar la violencia irracional del neoliberalismo político-económico. La izquierda honesta, por el contrario, debe comenzar una crítica de la teología como momento de una crítica de la política liberal y de la economía capitalista, tal como la practicó Karl Marx”.

Notas

1.- El papel del racismo en la ofensiva imperialista, Alberto Rabilotta
http://alainet.org/active/72395&lang=es

2.- Años más tarde, leyendo a Samuel Huntington (¿Choque de civilizaciones?, Foreing Affairs, 1993), se me hizo claro que ese menjunje de prejuicios cargados de odios reflejaba bastante bien lo que había escuchado en esa reunión de las radios de la OTAN en Montreal, y que constituía el trasfondo de la política que desde entonces había estado siguiendo el imperialismo y sus aliados.

3.- Samir Amin, « Capitalisme transnational ou Impérialisme collectif ?», Pambazuka News, 22 janvier 2011; Kari Polanyi Levitt, « The Power of Ideas »,http://www.karipolanyilevitt.com/wp-content/uploads/2014/01/Kari-Polanyi-Levitt-intro-IJPE-FINAL.pdf ; The Powell Memo de 1971, http://reclaimdemocracy.org/powell_memo_lewis/

4.- The Crisis of Democracy, Michel Crozier, Samuel Huntington y Joji Watanuki. http://www.trilateral.org/download/doc/crisis_of_democracy.pdf

5.- Empire Manufactures Muslim Monsters, por André Vltchek http://dissidentvoice.org/2015/01/empire-manufactures-muslim-monsters/ Novelista y cineasta, Vltchek ha cubierto guerras y conflictos en docenas de países. Recientemente publicó un libro con Noam Chomsky: On Western Terrorism: From Hiroshima to Drone Warfare.

6.- Victoria Nuland, 13 de diciembre de 2013: http://www.informationclearinghouse.info/article37599.htm

7.- Edward Said, El Mito del Choque de Civilizaciones, charla en la Universidad Columbia de Nueva York en 1997 http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/N%BA79%20Feb.10/MitoChoqueCivilizaciones.htm

8.- Enrique Dussel, “La crítica de la teología se torna en la crítica de la política”, http://www.jornada.unam.mx/2015/01/10/opinion/018a1mun

- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.

Fuente:  http://alainet.org

 

18
Dic

Cuba y Estados Unidos: ¿Qué hay detrás del final de esa Guerra Fría?

No sé qué sentir por EEUU: admiración o repugnancia. Explico mi opinión:

Sin duda Rusia hubiese tenido con Cuba un aliado fabuloso para reventar en mil pedazos a los gringos en la guerra que se avecina, ¡pero esta jugada de acercarse a Cuba y buscar su alianza (Castro se verá presionado por MILES, quizá millones de cubanos a acercarse a EEUU) dejaría pasmado al ajedrecista ruso más ducho!

Ahora que pateó el tablero del lado Latinoamericano, y de paso quedó como héroe del "Sueño Americano" (XD) me pregunto qué pasaría si en las próximas elecciones ecuatorianas gana gente de la derecha lamebotas gringas... ¿Será que esa gente insensata nos lanza a una guerra demente, con final desastroso garantizado?

FINALMENTE, en cuanto el dólar acabe de desplomarse (lo hará más pronto que tarde), PREGUNTO: qué va a pasar con nuestro mini-país, con montañas de papel inútil en las manos? Me estremezco al pensar en eso...

¿Alguien podría opinar a este respecto?

L.A. Mendieta

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18
Jul

Robo del Códice Códice Calixtino de la Catedral de Santiago de Compostela

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Santiago de Compostela, España – Un extraño robo ocurrió en la Catedral de Santiago de Compostela, donde desapareció el Códice Calixtino, que se considera como un tesoro histórico, por las narraciones que guardan relación con las peregrinaciones del Apóstol Santiago hasta la península Ibérica, junto al legado patrimonial dejado en las páginas de los manuscritos.

De acuerdo a la policía, el robo fue premeditado y ningún funcionario de la catedral se percató de la desaparición del manuscrito hasta el martes en horas de la noche, dando inicio a una búsqueda por todo el templo católico sin lograr éxito. El manuscrito está fechado cerca del siglo XII y su custodia se realizaba en la misma catedral bajo estrictas medidas de seguridad.

La finalidad del hurto estaría en la posible venta del texto, situando su precio base en 100 millones de euros, por tratarse de un libro único en su publicación al no existir más copias del documento. La policía se encuentra indagando los canales de venta formales e informales con el fin de interceptar la posible salida del país del texto. Además, según historiadores y varios académicos, esta pérdida, de por sí, ya es una pérdida irreparable por los posibles daños que pudiese sufrir por la extracción del documento sin las medidas de seguridad necesarias.

Fuente: Wikinoticias

21
Dic

La novena de la beata Eduviges

Por Luis Alberto Mendieta

 

Tendría ocho años de edad, a lo sumo nueve, y vivía con mi familia en “El Dorado”, barrio alegre, apacible, a pocas cuadras de la quiteñísima Alameda. La época de navidad había empezado y en todas partes podían oírse  los villancicos de aquella época: “Dulce Jesús mío”, “Campana sobre campana”, “Claveles y rosas”, junto al olor del incienso flotando por todas partes.

Mi madre solía hacer un pesebre muy sencillo, que ocupaba un rincón del saloncito de visitas, al pie del árbol de navidad, con un niño Jesús casi microscópico, y, niños al fin,  con más entusiasmo por la novedad que fe cristiana, solíamos entonar emocionados las canciones navideñas, en espera de la Nochebuena.

Pero ese año fue distinto, porque no hubo pesebre debido a que mis padres atravesaban problemas entre sí, de modo que en cuanto la beata del barrio llamó  para invitarnos a su novena, mamá aceptó encantada. Golpeó la puerta al poco rato y salimos a atender. Curioso como era,  la acompañé para enterarme de los detalles.

La vieja era de regular estatura, enjuta. Tenía un mirar afilado y en la cara una mueca de permanente cabreo. Al notar que la miraba con atención, intentó sonreír, pero solo consiguió una expresión taimada, que me intimidó aún más  que la anterior: sabía perfectamente lo que estaba pensando sobre ella con tan solo mirarme al rostro.

“Hola mi amor” –graznó, tratando de sonar tierna y alegre, sin éxito- “Vendrán nomás a la novena, van a estar todos los guaguas[1] del barrio, a diario voy a regalarles confites, toctes[2] y sorpresas. Traerás a tus ñaños[3]”.

Toctes limpios

Miraba con desconfianza, como tratando de adivinar mis impulsos naturales. Unió al pensamiento la palabra:

“¿Pero no son muy traviesos, no?”

Mamá acarició mis cabellos. “Son unos chicos muy buenos, señorita  Eduviges”, dijo, aunque algo en su tono de voz no sonó muy convincente. La vieja puso cara de arrepentimiento, pero ya era tarde para eso. Se despidió y quedaron en que mamá nos enviaría a las siete de la noche en punto.

Por esa época vino a visitarnos una tía, Dolores, a la que llamábamos, como era de esperarse, Lolita, o Lola a secas, de apenas quince años. Tenía ella la sonrisa fácil, y la palabra burla en la punta de la lengua, pero era de utilidad en la casa, cuando se animaba a ayudar, como toda adolescente. Mi madre le rogó que nos acompañara a la novena, preocupada por cualquier estropicio que pudiéramos provocar en casa de la solterona.

Lola se negó al principio, alegando que esas reuniones eran aburridísimas, pero se dejó convencer finalmente, y así, el grupo familiar que iría a la novena quedó conformado por Lola, mis dos hermanos y quien relata esta anécdota. Pablo y Javier, mis hermanos, eran pequeños y bastó mencionarles que habría caramelos para que contasen las horas que faltaban para ir a la novena.

La primera noche, debo reconocerlo, fue realmente graciosa. La mujer, entusiasmada, esperaba a los pequeños visitantes en la puerta de su casa, y a cada recién llegado entregaba un puñado de caramelos, un tocte, y la promesa de algún juguetillo el 24 de diciembre, último día de la novena.

La sorpresa inicial fue encontrarme con un pesebre enorme, que ocupaba el centro de una habitación bastante grande, sobre un pedestal de, digamos, un metro de altura. Allí había recreado la señorita Eduviges –ahora se me ocurre-, una especie de Gólgota de musgo con un pesebre en la punta, un senderito muy bien trazado y sinuoso, y una verdadera  multitud de santos, santas y abundoso ganado de todo pelaje. Por supuesto, el niño Jesús era casi de tamaño natural, y contrastaba bastante con la estatura de sus padres, excesivamente pequeña en relación con la de su hijo. Aún así, el San José de este pesebre era un verdadero coloso comparado con el de mi casa.

Había no menos de treinta almas allí, entre niños, niñas y varios mozalbetes, todos bien peinados y limpios. Pude ver también a un manojo de viejas, que por supuesto se colocaron junto a la anfitriona. La ceremonia dio inicio en cuanto la señorita Eduviges pidió silencio.

Al contrario de lo que podía esperarse, la diversión empezó allí.

Tenía la mujer un acento tan ridículo al rezar, dando voces y acompañando fervorosamente sus rezos con golpes de pecho, que opacaba los aspavientos del resto de ancianas, que por cierto tenían voz clara y buen pulmón, de tal modo que aquello se convirtió en una entusiasta barahúnda, coreada por las voces de unos pocos muchachos, a los que sin duda les gustó el rito o ya estaban acostumbrados a él por haber venido el año anterior, pero la mayoría guardábamos mortal silencio, sorprendidos por la inusual escena.

Yo, callado, miraba de rato en rato a mi tía, y cuando nuestras  miradas se cruzaban, se dibujaba en su rostro un amago de carcajada, que en esas circunstancias hubiera tenido consecuencias lamentables. Consciente de ello, ocultó los labios con las manos juntas para disimular la risa, en actitud de orar, y evitando mi mirada.

Luego vinieron los villancicos.

La señorita Eduviges empezó cantando “Dulce Jesús mío”, con su inconfundible acento, pero  logramos llegar sin novedad hasta el final, y en cuanto estuvimos en casa, Lola contó a mi madre lo que acababa de suceder. Luego de reír con nosotros el asunto, se puso muy seria y nos hizo prometer que mantendríamos la compostura en casa de la vieja beata[4].

A la noche siguiente no hubo ni dulces ni toctes, asunto que para nuestra  condición de niños fue imperdonable, y noté un brillo de acritud en la mirada de mi tía por la misma causa.

Ocurrió lo mismo al tercer día, y al cuarto.

La vieja estaba consciente de que nos había engañado, pero fingía descuido u olvido. Siempre fui sedicioso, así que al entrar busqué a la mujer, que por cierto se hacía a un lado, evitaba el mirarme, adivinaba mis intenciones.

Me le planté delante y sugerí que “se olvidó de entregarnos nuestros caramelos y lo demás”. La vieja respondió en voz alta, como para que oyesen todos, que “el niño Dios castiga a los que vienen a la novena solo por interés”, y como al parecer sintió que la arenga quedó muy tibia, añadió en tono amenazante y mirada asesina: “¡la codicia atraerá el juicio del señor tu Dios y serás maldito, como Ananías!”.  Algo así. Luego ordenó que nos sentáramos para empezar la novena.

Supongo que estaba muy feliz porque al maldecirme, aterró a todos los demás, evitando así que cualquiera vuelva a pedir golosinas, ahorrándole el dinero que debía invertir en dulces, al menos hasta el fin de la novena. Además todos me miraban como si al salir de allí, el diablo estaría esperando para ajustarme cuentas.

Quizás fue la diatriba, o simplemente estaba contenta con el curso de la novena. Sea lo que fuere, la señorita Eduviges estaba eufórica y locuaz. La respuesta de la mujer me dejó bastante mortificado, así que rumié despecho durante toda la velada, buscando el momento de la venganza.

Supongo que para darnos una sorpresa, la señorita Eduviges desempolvó esa noche de sus recuerdos una antigua tonadilla que iba más o menos así:

Venid y vamos todos

con flores a María,

con flores a porfía,

que madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes,

purísima doncella,

más que la luna bella,

postrados a tus pies.

El estilo chillón era similar al “Dulce Jesús mío” de la primera noche, y la tonada igualmente alegre, pero el timbre más ensordecedor, gangoso, y en esta melodía decidió rematarlo con un alarido ridículo en la palabra “porfía”, asentando la fuerza del fervoroso grito en la letra a, de modo que sonaba “porfíaaaaaaaaa” en un tono tan agudo que lastimaba los tímpanos.

El silencio sepulcral que se creó en torno a nosotros me hizo voltear a ver primero a mi tía, y luego a todos los demás. Lola apenas pudo mirarme, y se cubrió los ojos rápidamente para evitar la tentación que le ofrecían los míos. Mis hermanitos se cubrieron de igual modo el rostro  en cuanto les eché un vistazo, y a medida que buscaba la mirada de los más cercanos encontré la misma actitud. El resto de viejas bajó el tono al notar el exceso de su compañera, pero algo de risueño había en su expresión.

La situación se puso peor en cuanto repitió la estrofa, porque empecé a inquietarme visiblemente y todos estaban pendientes de mi actitud, o al menos eso era lo que yo sentía.

La risa contenida  podía verse en cada uno, y varios se agacharon para disimularla, pero la rebeldía, mezclada con la ridícula situación pudo más en mí, y volví con malicia la mirada hacia Lola, que en esta ocasión no pudo soportar y juntos soltamos una estruendosa carcajada en el instante en que la vieja pegó el alarido al llegar a su “porfía”.

Todos los asistentes, incluidas las beatas que acompañaban a la señorita Eduviges, corearon la risotada. Reí tanto, que casi ni sentí cuando Lola me arrastró hasta la puerta. Noté que los demás iban calmándose, pero a mí me agarró un ataque de risa imparable.

Desde la puerta, mientras salía, la señorita Eduviges me trató de hijo del diablo, hijo de Caín y otras maldiciones bíblicas que ya no recuerdo, pero yo seguí riéndome de ella hasta que entré a mi casa. La azotaina por culpa de ese episodio también fue inolvidable…

No volví a ver a la señorita Eduviges… Supongo que estará a la diestra de Dios Padre, o en el sitio designado allá arriba para las beatas, pero eso sí: estoy totalmente convencido de que la buena mujer no pertenece al coro de ángeles del Reino Celestial.

Quito, Diciembre 21, 2010

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[1] Guagua significa niño en lengua vernácula ecuatoriana.

 

[2] Para quienes no lo sepan, tocte es una especie de nuez silvestre que crece en grandes árboles en la serranía ecuatoriana, de cáscara muy dura, y sabor similar al de la nuez común. Lo interesante del tocte era que servía de entretenimiento infantil, pues no es fácil partirla, y los niños se reunían para cascarlas, ayudados por piedras, para luego pelear por los fragmentos (que volaban en todas las direcciones), y lamentar algún dedo machacado. Por alguna razón, esto era divertido para los niños de entonces.

[3] Ñaños significa hermanos.

[4] Para quienes lo ignoren, suele llamarse “beatas”, a las mujeres (de edad madura) que asisten a diario a la iglesia, para escuchar los servicios religiosos, rezar por su cuenta, compartir chismes de barrio con sus cofrades e intervenir de todos los modos posibles en los asuntos de Dios atinentes a la parroquia y al cura. Una característica de estas señoras es que en misa están siempre en primera fila, y elevan desmesuradamente su voz para que todo el mundo conozca de su inmensa fe cristiana. Su tono suele ser chillón, plañidero, y delata su verdadera personalidad. Aunque actualmente es muy difícil encontrarlas, antes vestían siempre de negro, y se cubrían con un chal de randa, si podían  costeárselo, o simplemente una chalina de lana. Coleccionaban efigies de vírgenes y santos. Fueron producto de una sociedad mojigata y oscurantista en América y Europa.

15
Dic

¿Fe, o poderes extraordinarios?

Por Luis Alberto Mendieta

Hay mucha tela que cortar acerca de la fe, y más aún si se trata de opinar respecto a iconos específicos de religiones como la católica, cuyo antecedente histórico luce más bien poco halagüeño desde su misma fundación. ¿El icono? La virgen de Guadalupe, y la religión el credo cada día más discutible, por causa de los tiempos y la fama que la precede.

Por un lado, está el hecho de que la mayoría de fieles más acérrimos desconoce los complejos intereses que han provocado guerras, paz, muerte, destrucción, a conveniencia de la autoridad eclesiástica de turno y los intereses diversos ocultos detrás de ella.

En realidad, al feligrés de a pie, persona humilde y con escasa formación cultural, poco le importa el pasado, sólo le interesan sus propios problemas y entiende que muchos de ellos sólo podrían resolverse gracias a la fe, por la firme convicción de que alguien sobrehumano resolverá sus contrariedades, a falta de una autoridad de carne y huesos que abogue por él, tal como en su infancia ocurría con su padre, su madre, o la persona adulta que lo crió.



Lo curioso es que ha habido ocasiones en las que ocurren cosas ‘inexplicables’; aquello que los fieles llaman ‘milagros’, que podrían clasificarse desde un punto de vista científico como simples coincidencias, o hasta burdas mentiras de la gente por adquirir notoriedad. Pero también hay casos que sencillamente no han podido explicarse a ciencia cierta por medios científicos. En esas ocasiones, sólo se puede asumir que es el poder de la fe el causante del prodigio, sea cual fuese. Y mientras más gente hay involucrada en el ‘milagro’, más espectacularidad y fama adquiere. He aquí algunos ejemplos:


En el año 1629 hubo una temporada de lluvias excesivas en Ciudad de México, de tal modo que varios diques cedieron y la ciudad se vio inundada. En esas circunstancias, el arzobispo Mauro y Zúñiga ordenó que se trasladara la imagen a la capital, y que esta no regresara hasta que la calamidad terminase. Se conoce que las aguas no tardaron mucho en bajar su caudal.

Las procesiones son un ejemplo muy interesante de fe materializada en hechos sorprendentes, gracias al poder de la mente humana, multiplicada por la búsqueda común (en lo más ignoto del subconsciente) de soluciones a un problema que atañe a toda su comunidad.

Existen cientos de casos de devotos que afirman haber recibido la salud al visitar el santuario de la virgen de Guadalupe, a tal punto que muchos han dejado allí sus muletas o la impedimenta con la que entraron.

Finalmente está el asunto excepcional de su aparente origen, por eso precisamente lo de ‘negra’, similar al de sus devotos, confundidos aún por el prejuicio y la incertidumbre respecto a la validez de su propio linaje.

Muchos devotos, al preguntárseles, afirmarán convencidos íntimamente, que el objeto de su devoción fue la causa del arreglo de sus problemas. Entonces viene la cuestión insoslayable:

¿Dónde termina la fe y empieza el todavía desconocido poder de la mente humana? Aún se necesitará mucho tiempo, antes de que la ciencia pueda contestar categóricamente a esta pregunta. Mientras tanto, la fe continuará obrando milagros…

26
Feb

Jorge Majfud: El milagro de la Virgen negra

majfudEn febrero del año 2005 ocurrió un hecho totalmente común para el pueblo mexicano y, por extensión, para cualquier pueblo de América Latina: la aparición de la virgen María y el posterior peregrinaje de miles de fieles al lugar del milagro. Como en muchas otras ocasiones (estos avistamientos colectivos ocurren cada semana) la imagen de la virgen era una especie de óvalo alargado —vaginal, virginal—, una mancha plana más que una figuración en tres dimensiones. Frecuentemente estas manchas o la virgen María aparecen en lugares muy diferentes, como puede serlo una pared, debido a un foco de luz, un pedazo de pan o un trozo de queso que ha sido tostado de una forma o de otra [1]. En el caso de la virgen que apareció en el barranco mexicano, en febrero, se trataba de un caño de aguas negras que, de forma poco higiénica, vertía libremente sobre esa formación topográfica. Claro, se podría argüir que el caño cloacal sólo era un instrumento del milagro. Pero resulta extraño pensar que un milagro divino necesita de algún mecanismo lógico para producirse. Por definición, un milagro es algo improbable, algo que contradice la lógica de lo necesario. El Universo con sus leyes lógicas puede interpretarse como un milagro de Dios, pero nunca un proceso lógico puede interpretarse como un milagro por sí mismo, independiente del resto del Universo: precisamente, la excepción milagrosa debe ser una suspensión de estas reglas lógicas, naturales. Ejemplos de este tipo podemos encontrar en los Evangelios y en la sobrevivencia de los pobres en América Latina. Se toma un hecho como una prueba, mientras la misma prueba puede ser interpretada de diferentes formas: el parkinson en el Papa o el mal de alzheimer en el ex presidente Regan es un signo del martirio en la cruz y, por ende, de su santidad; cualquiera de esos tormentos en un pobre rebelde es una demostración de un castigo divino. Al final, todo dependerá de quién administre el significado.

 

Por supuesto que esta advertencia, sobre el origen cloacal de la imagen resultó insignificante para los creyentes, y la “virgen negra” —como la virgen de Guadalupe— continuó siendovirgen de guadalupe venerada como un nuevo milagro. El mensaje de estas apariciones nunca está claro y a los creyentes no les importa más que el fenómeno de la imagen en sí. Eso cuando no van a pedirle a la imagen que le resuelva problemas que una sociedad más justa pudo haber resuelto o, al menos, evitado.

Este es uno de los rasgos religiosos y culturales de gran parte de América Latina. No obstante sus semejanzas, también podemos ver grandes diferencias dentro del cuerpo aparentemente uniforme de este continente cultural que va desde Miami hasta Tierra del Fuego. No faltarán quienes se ofendan por esta anotación, como si ser diferentes en alguna medida pusiera en peligro la “identidad” de cada una de las partes.

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[1] Jorge Majfud es un escritor nacido en Tacuarembó, Uruguay, en 1969. Entre las distinciones que ha recibido su obra resaltemos la Mención de Honor en el XII Certamen Literario Argenta, Buenos Aires 1999, por los borradores de "Crítica de la pasión pura", la Mención Premio Casa de las Américas 2001, por la novela "La Reina de América" y la del concurso Caja Profesional 2001, por el cuento "Mabel Espera".

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