21
Abr

Dilma y Zuckerberg en foto del recuerdo... O para olvidar?

Envío de ALAI sobre un tema interesante sobre el futuro del Internet:

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Enrique Amestoy

ALAI AMLATINA, 21/04/2015.-   “Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta”. Así introduce Eduardo Galeano al ensayo que muchos llegaron a denominar como una biblia latinoamericana y que sin lugar a dudas ha marcado a más de tres generaciones. Aprovecho para emitir un gran insulto a la muerte por llevarse a uno de los referentes de la literatura reflexiva en mi país. 44 años después de publicado “Las venas abiertas de America Latina” me atrevo a parafrasear a Galeano para decir que son 1200 millones las personas en la India o 200 millones en Brasil o los mas de 600 millones que poblamos nuestro continente, que estamos en el centro de la tormenta en este momento. Tormenta tecnológica, de la mano de grandes corporaciones con Facebook a la cabeza.

Sorpresa, preocupación, indignación y seguramente muchos adjetivos más, ha generado en muchos de nosotros haber visto, en el marco de la Cumbre de las Américas en Panamá, una foto de la presidenta brasilera Dilma Rouseff junto al fundador de facebook Marck Zuckerberg (http://bit.ly/1K2Uqmm). Posan para presentar el posible acuerdo de llevar el proyecto internet.org (invento de Zuckerberg) a Brasil. Proyecto que a grandes rasgos consiste en llevar una aplicación movil a sus usuarios, en base a la alianza de empresas de telefonía con Facebook y otros aliados para dar “gratis” acceso a determinados sitios web, a poblaciones alejadas y con los niveles más altos de pobreza.

Actualmente en Brasil la compañía de Zuckerberg tiene una experiencia en Heliópolis, barrio muy pobre de San Pablo. Allí se anima a los residentes a usar la red social más grande del mundo para promover negocios propios. Al parecer este sería el puntapié inicial de acuerdos con el gobierno que incluirían hasta llevar banda ancha a lugares donde hoy no existe. Experiencia que también ha comenzado este año en la India donde se asegura acceso gratis a Facebook, claro está, AccuWheather, Wikipedia y algún otro sitio más. Elegidos, claro está, por internet.org (Facebook, las empresas de telefonía aliadas y los gobiernos con quienes hacen los acuerdos).

Comparto plenamente que se trabaje por la inclusión digital en el entendido de que es parte ineludible de la inclusión social. Llevar conectividad a los lugares más humildes es tarea y responsabilidad de los gobiernos. Ya hablamos en otras columnas sobre la inclusión digital en Uruguay que incluye fibra óptica a la casi totalidad de los hogares, el programa “Universal Hogares” que da acceso a la Internet en forma gratuita a poblaciones de bajo poder adquisitivo o las 700.000 computadoras que el gobierno ha entregado a alumnos de enseñanza primaria y secundaria.

¿Por qué la indignación con la foto o poner el tema como algo muy peligroso?  Porque hay condiciones que no son tan loables.  Porque se trata de generar una “Internet para pobres”, con contenidos limitados (se habla de acceso a los sitios que la red social determine en acuerdo con las empresas de telefonía con las que ya tiene acuerdos comerciales).  Entonces lo que se pone en riesgo es la neutralidad de la red(1) que determina que el tráfico por la red no debe ser restringida a contenidos, sitios o velocidades dependiendo de acuerdo comerciales.  Ya lo ha hecho en América la multinacional Telefónica cuando ofrecía “acceso a Facebook gratis” en sus paquetes de telefonía y “para acceder a Internet” vendía paquetes de datos; como si acceder a Facebook no se trate de acceder a la web.  En la India, donde desde principios de año funciona internet.org, ya se han levantado voces en contra y empresas que se han retirado del pacto(2)(3) Y en el caso concreto de Brasil se viola la Ley de Marco Civil de Internet(4) donde, luego de muchos años de lucha de las organizaciones sociales, se consagran los derechos civiles y la neutralidad de la red.

No podemos permitir que las empresas de telefonía, dueñas en la mayoría de los países de la conexión a la web, sean quienes determinen a qué sitios (16 en la India, por ejemplo), a qué velocidad o lo que es peor: a que sitios NO podemos acceder.  Además de la ya sabida entrega de información a las agencias norteamericanas: recordemos la denuncia de Snowden donde se señala a Facebook como parte de PRISM(5),  programa de espionaje de la National Security Agency (NSA), o la venta de nuestra actividad, gustos y costumbres a quienes luego nos intentarán seducir con publicidad, llamadas telefónicas o correos electrónicos.

Todos deberíamos saber que lo barato sale caro...

- Enrique Amestoy es Asesor en TIC

13
Mar

Assange y Zuckerberg... El bueno, el malo y el feo

...Solo que Zuckerberg viene a ser el malo y el feo, porque representa lo peor de nuestro tiempo: el corporativismo voraz, la idiosincracia egoísta y primitiva de Occidente, la vanidad, la cultura como fast-food...

 

 

julian assange - mark zuckerberg

 

ASSANGE:

Te doy información privada sobre corporaciones, GRATIS, y soy el villano.

 

ZUCKERBERG:

Doy tu información privada a las corporaciones por dinero, y soy el hombre del año.

10
Mar

Correa o la mediocridad de una sociedad hipócrita

rafael correa

El solo hecho de que Correa represente al país no significa que merezca respeto, por favor entiéndase algo MUY importante: el respeto se gana con CAPACIDAD MORAL, no con cargos públicos o con la manida y malintencionada "meritocracia".

Un hombre que ha traicionado a su palabra no merece respeto, particularmente en el ámbito público. Quizás comprensión, pero jamás olvido. El punto de referencia de los valores morales parte de la capacidad moral de una persona, Y SOLO DE ELLA, es decir, se predica con el EJEMPLO. Un ejemplo del problema moral en Ecuador:

"Luz de la calle, oscuridad de la casa"

El clásico chulla quiteño es alegre, generoso y buen amigo puertas afuera, pero en su casa malhumorado, tacaño y desinteresado por los suyos. El clásico típico de doble moral del que tanto habla Correa, y con el que tropieza cada sábado, pues escupe al cielo todo el tiempo.

ES NUESTRO REFERENTE MORAL EL PROBLEMA.

La política, y una sociedad mediocre, retuercen los valores morales hasta el punto de que se respete a una persona por el cargo que representa, y no por su valor per se, es decir intrínseco.

Y ese es precisamente el problema en que está sumergido Ecuador: por falta de referentes culturales y morales, todo es MERA APARIENCIA, todo es extrínseco, mientras por dentro la verdad es terrible: la moral en Ecuador es oscuridad de la casa.

Supongo que nos hemos acostumbrado a eso, no puede ser coincidencia que nuestro pueblo diga de los políticos: "roba, pero hace obra". ¿Qué tan bajo ha caído el grave asunto de moral y principios en Ecuador? ¿Hasta qué punto "la viveza criolla" nos está perjudicando?

24
Ene

DOBLE MORAL EN FRANCIA: Arrestan a adolescente por parodiar al parodiador (Charlie Hebdo)

De apología del terrorismo fue acusado un menor de edad (16 años), en un país que sueña con ser nuevamente un imperio, y por lograrlo, se supedita a los mandatos del imperio de turno: EEUU.

holland riendose

(1)

 

Mientras la revista Charlie Hebdo ridiculizó al Islam, el gobierno francés reía a carcajadas la ocurrencia, pero ahora que algunos franceses con cerebro (como el mencionado adolescente), han expuesto otras caras de aquella moneda, las autoridades han fruncido el ceño y han mandado encerrar a quienes no dejaron el cerebro en reposo.

holland enojado

(2)

 

La pregunta es: ¿Cuánto dinero recibía Charlie Hebdo, y de qué gobierno (o gobiernos), para preparar el escenario ideal para este banquete de ODIO deliciosamente cocido para que lo devore la muchedumbre inculta europea, sin fijarse en lo que come? ¿O fue simplemente una idea genial de alguno de los servicios de inteligencia? Me inclino a pensar que fueron pagados, y luego traicionados...

En todo caso, los políticos y sus gobiernos muestran en detalles como este, su doble moral, tendenciosa siempre, coordinada para llevar a sus pobres ovejas (la ciudadanía), por donde a ellos les conviene.

La siguiente es la caricatura del adolescente:

parodia charlie hebdo

 

(1) y (2) Ambas imágenes son una parodia, no muestran al presidente francés en actitudes reales acerca del tema del artículo.

19
Ene

La Medalla - Alfonso Cuesta y Cuesta

niño-indigena-ecuador

Imagen tomada del blog:
Autores de la Literatura Ecuatoriana

LA MEDALLA

De Alfonso Cuesta y Cuesta (1)

OCTUBRE. Las aceras vecinas al caserón de la Escuela de los Hermanos Cristianos, se desbordan de niños sonrosados. Tres meses de vivir a todo sol, remendando el cielo con cometas, los han cambiado: vuelven morenos, vivos, con tres dedos más de cuerpo y cosa rara…con avidez de letras. Sin embargo, cuando al llegar a la esquina de la Escuela, oyen un sonido muy conocido para ellos, se desmudan, tiemblan ligeramente… No es para menos: ¡Convertirse las tórtolas en chascas!
Y acortan el paso, indecisos.

A la puerta del Instituto, grupos de padres de familia esperan el turno para presentar a sus hijos al Hermano Director. Uno de ellos ya no puede con su niño primerizo, como de siete años, que patalea y chilla, debatiéndose entre sus brazos. Cada hermano que pasa le asusta como un oso… y grita más. A su lado, otro niño siente los mismos miedos, pero no puede demostrarlos escandalosamente; para él no habría consuelos sino golpes: es el sirviente, indiecito arrancado de su choza en vacaciones. No grita, más un hilo de lágrimas resbala en sus mejillas, y cuando ve un Hermano, involuntariamente aferra su manecita al vestido del patrón. Este ni lo mira, embrabecido en consolar a su hijo:

-Los Hermanitos son más buenos que las monjas… Tendrás medallas de oro. Serás el monitor… ¡Pero calla!...Te he de hacer faltar cuando quieras… ¡Dan caramelos, estampas!...Calla, calla.
Y hacía voz de madre.

Al fin, les llegó el turno.

Un Hermano rubio salió a recibirlos: Arrastrados más que andando, entraron los dos chicos a la sala. Cuando tras ellos se cerraron las puertas, hasta el indiecito dio gritos; pero, pronto se calmaron ambos al ver que nada les sucedía, y contemplaban, asombrados, al oso convertido en un curita bueno que los acarició riendo y les dio un caramelo y una estampa.
Luego, ante una gran cubierta de libros manuscritos, el padre y el Director departieron.

-Le traigo mi primogénito-dijo el hombre-. Quizá se aplique. Es el mejor, ¡Vivísimo!. Si hace travesuras, me avisa…

-Muy bien-. Y dirigiéndose al niño, el Superior preguntó:

-¿Cómo te llamas?

-Yo… Juan –dijo el chico, haciéndose alfeñique.

-Que seas como ése-. Y quitándose el solideo, el Hermano indicó en un óleo a San Juan Bautista de la Salle, cuyo rabá semejaba el alma de los niños abrazados a su cuello.

-¿Y este otro? –continuó el Director, aludiendo al cholito.

-¡Ah! – Contestó el hombre-. Es un indio que he traído de la hacienda para que acompañe al chico. Quizá aprenda siquiera a escribir su nombre…
¡Muy brutos son! Pero… ¡dele!: la letra con sangre entra.

-No, no. Aquí todos son lo mismo: niños.
Y el maestro acarició al indio, cuya carita de gratitud sonrió reflejada en las alas del cuello del religioso.
Después, llamó a un alumno grande y lo envió con ambos niños hacia adentro.

Hora de recreo. El patio hervía, mesa de todos los juegos infantiles. Pronto acudieron chicos que en la ciudad eran vecinos del novato, y lo mezclaron en sus juegos. 

El indiecito quedó solo. Aturdido en esa algarabía tan extraña a él, comenzó a buscar un sitio retirado; pero, antes de encontrarlo, cayó en manos de muchachos fisgones, que empezaron a silbarle y darle de golpes.

-¡Cocolo! ¡Cocolo! ¡Cholo cocolo!
Acurrucada, la víctima cubría con sus brazos la desnudez de calabaza de su cráneo.
De pronto, los agresores contuvieron.

-¡El Hermano!
Y trataron de huir.

La voz del vigilante los detuvo.

-¡A la pared!
Obedecieron en el acto, cabizbajos.
El Hermano abrazó al infeliz.

-No llores…Cuando te moleste, me avisas. Yo soy el Hermano Dionisio…Veme!
Y aquel viejecito, que en vez de corazón debe tener un rostro de niño que sonríe al ver otro niño, jugaba blanda y suavemente con las orejas del pequeñuelo.

-Yo soy el Hermano Dionisio, de la Octava…
Y tomando al niño por la mano, lo llevó hasta el aula, a través del patio enorme, siempre sonreído, haciendo su bordón del indiecito. A cada paso, contenía riñas y –viejo lebrel de Dios- salvaba un nuevo niño tímido.
El sol doraba la cabeza de los párvulos, y el cuello vaporoso del anciano, caído hasta un jeme sobre el pecho: lengua jadeante de su alma.
 

Cuando aquel día salieron los dos niños, Manuel Cuzco, el indiecito, tuvo pena. A la puerta, los esperaba el patrón. ¡Él era tan distinto!

-¡Ya ves! –dijo éste a su mimado, cuando los vio venir, extendiéndole los brazos- ¿No te dije?... ¿Y qué has hecho?.

-Nada,… repasamos las minúsculas.

-¡Muy bien! Ya vendrán esas medallas…
Y echó a andar con la mano sobre el chico, mientras decía a su sirviente:
- ¡Síguenos! Cuidado con perderse…

Habría, Manuel, querido quedarse ¿Pero cómo decirlo? Y resignado, fue tras ellos; mas, su corazón –orejita roja de pellizcos. Quedaba latiendo entre los dedos del Hermano de la octava.
Ya en la casa, le obligaron a quitarse el saco nuevo y le dieron la tarea de pelar montes, pues, en vacaciones, el patio se había soñado campo y alargaba hacia el sol manzanillas y otras plantas, en apretado ramo.
El chico aceptó el trabajo gustosísimo: Estaba en su elemento. Antes de empezarlo, fue con avidez hacia un ponchito rojo, del que le despojaron junto con sus largos cabellos de azabache, cuando vino. El poncho –choza plegable- cobijó sus hombros, cariñosamente. Después, Manuel cubrió su cabeza cruelmente afeitada, con el sombrero suyo, cucurucho de lana bruta, sin hilares, flor de rebaño, con que se abrigan los indios de la puna, y así vestido, se dio la tarea con ardor, como cuando pelaba allá, en su chacra, la hierba de los cuyes.
De repente, la voz agria de la patrona, cholejona enriquecida y cruel, hirió los tímpanos del Cuzco:

-¡Miren el longo de poncho, en plena casa decente! ¡Sáquese! ¡Ya te enseñaré a vivir entre cristianos! ¡Venga acá!.
El cholito se acercó temblando.

De uno como zarpazo, la patrona le despojó de las dos prendas agrestes.
-Ahora vas a ver lo que hago!
Y tomando poncho y sombrero por las puntas, con asco, fuese hacia el traspatio de la casa, haciendo adelantar al infeliz, a empellones.
En ese sitio, ardía una hoguera, devorando desperdicios.
Al verla, Manuel comprendió todo y se echó a llorar.
La mujer lanzó las prendas al fuego. El poncho cubrió las llamas que se salieron hambrientas, por sus flancos. Levantáronse, como para contemplar su presa. Cabrillearon un instante.
Tuvieron pena… y se apagaron.
Sobre el ponchito, casi intacto, rodaron los ojos del niño, triunfantes; mas, la cruel mujer, sacó a lucir una caja de fósforos, y se la entregó.

-¡Me mostrarás en cenizas poncho y sombreo! ¡He de ver!, el indiecito vacilaba.

-¿Entiendes? ¡Quema! – Y zarandeó al niño.
Este obedeció al fin, y pronto una gran llama, como fiera que él mismo provocara, devoró aquellos últimos recuerdos de su choza.
Lloraba el cholito cantando, mientras crecía el fuego: su taita le había comprado aquel ponchito vendiendo el borrego murungu, y quemando carbón en los cerros. Su madre había muerto cuando él vino… “¡Mama ca viviera!”…

-¡Miren al Jeremías! Ahora sí, a sacar los montes.
Y la patrona empujó al cholito, hasta el primer patio.

-Ha de quedar rapado como tu cabeza, y si no… ¡Hoy vas a conocerme!
Humildemente, el sirviente se puso al trabajo, tragándose las lágrimas, con frío y sin esperanza en el saco, porque era nuevo, y no podía usarlo sino al ir a clase.
La escuela llegó a ser para el cholito algo como un castillo encantado a donde entraba saliendo del infierno. Esperaba con ansías las horas de enseñanza y temblaba cuando a su compañero, el patroncito mimado y caprichoso, se le ocurría darse asueto, porque entonces también él faltaba, pues que sólo le enviaban para que cuide al niño.

Estudiaba con pasión. Las noches, en un rincón de la cocina, aprovechando de la bujía a cuya lumbre una sirvienta tejía toquillas, Manuel se engolfaba en un viejo silabario. En cambio, su patrón, cada día añoraba con más pena los cielos de la hacienda, reducidos, por culpa de octubre, a abecedarios… Las consecuencias no tardaron. Un día, al salir de la Escuela, hermosa medalla brillaba sobre el corazón de Cuzco, mientras, a su lado, el patroncito, muy vacío, refunfuñaba roído por la envidia.

Al llegar a casa, el indiecito no cabía en sí de gusto. Subió el primero la escalera, como nunca, a saltos…¡Quería que lo viesen, que lo admirasen!. Y oprimía la medalla contra el pecho, como con miedo de que volara. ¡Era tan bella! Dorada, prendida a un lazo azul, azul de mar.
Al verlo, la patrona no pudo ahogar una exclamación de sorpresa.
-¡Que milagro!... ¿Y el amito?
-Abajo está, amita…
La mujer, convencida de que su hijo traería mejor premio, llegóse, emocionada, a la ventana.

En el patio estaba el chico, cabizbajo.

-Sube, hijito, sube-dijo la madre, notando el pecado. -No importa…Así son estos frailes ¡Injustos, atrevidos!

Y en seguida, dirigiéndose a Manuel:

-¡Longo medalludo! ¡Ve el que saca la medalla! Quién sabe si no la has robado… ¡A barrer!

El criado obedeció.

-¡Sin leva! ¡Sin leva!- añadió, deteniéndose.

Y señalando la medalla:
-¡Deja también eso! Buena albarda te han puesto… Pero, ya voy a ver la casa sin una basurita. ¡Esto no es robar medallas!...

Todo aquel día, el galardón del niño fue objeto de sangrientas burlas. Odio irresistible brotó en el alma de aquella gente baja, al ver que un cholo subía sobre el hijo de sus entrañas.

En otra vez que lo vieron llegar condecorado, ya no sólo se burlaron de él, sino que le dieron látigo; pues el patroncito, envalentonado con los prejuicios y sinrazones de la madre, decía: Yo lo he visto. El cholo le compró la medalla a un amigo con plata de papá…
La mentira manifiesta era un pretexto para castigar al infeliz, pretextos que ocurrían a diario, como el de que era ocioso y sucio, el de que caía el niño confiado a su cuidado, en fin… Un día le quemaron los dedos: como no tenía pizarra, el cholito había pintado letras de carbón en la cocina.
Otra ocasión le rompieron la cabeza: Una mañana en que, el padre de la casa se dirigió al guardarropa, para calarse traje negro, pues iba a funerales. Al tomar el vestido, lanzó una exclamación de furia: Ni un solo botón había en todo el terno. Cogió la prenda arruinada y fue en busca de los chicos. A la puerta, tropezó con su hijo, quien, en ese preciso instante jugaba con el cuerpo del delito.

-¿Quién ha hecho esto?- preguntó, indicando las desgarraduras del chaquet. El muchacho con los botones en la mano, no tuvo qué decir, y rompió en llanto.
Ese momento, pasaba Manuel, conduciendo un enorme cubo de agua. El hombre fue hacia él, siniestro.

- ¡Otra vez harás esto!
- Pero si yo no he hecho, amito.
- ¡Indio! ¡Es que, por jugar contigo, el niñito ha arrancado los botones!
Y descargó un golpe salvaje.

Temblando el indiecito se incorporó apenas, y al ver que el patrón no continuaba, humildemente, volvió a levantar el balde enorme, y se alejó tambaleante, sin chistar, con el mudo llanto de su raza, mientras una lengua de sangre –germen de madre que todos llevamos en el corazón- lamía su cuello y sus débiles hombros temblorosos.
Poco a poco, Manuel se iba consumiendo. Sus ojillos, antes vivos –escribanos en la onda- se tornaron amarillos, y pronto, ataques espantosos lo llevaban rodando. Hasta el borde de la tumba. Y estudiaba como nunca. Todas las noches al fondo de la cocina, surgiendo de entre tiestos y basuras, aparecía en las manos del cholito un ladrillo poblado de mayúsculas hermosas. Y a pesar de esto, ya no llegaba con medalla nunca.
Los patrones, molestados por los ataques que se repetían con demasiada frecuencia, acudieron a un médico -¿No ha sufrido algún golpe fuerte en la cabeza? –preguntó el doctor al mirar en la nuca del enfermo una lacra lívida.

-¡Ah! Sí –contestóle el patrón, algo turbado-. ¡Sí…muchos!... Es demasiado inquieto… Se sube a los árboles… El otro día por alcanzar una pelota, descendió del techo… Ahí está la lacra, ¿la ve?... ¿será por eso?

-Por eso y quién sabe qué otras causas más… Tenga mucho cuidado. Si viene otro acceso no respondo.

Las recetas dejadas por el médico quedaron olvidadas, y poco después, los verdugos no pensaban en que la vida del pequeño estaba en un hilo. Seguían tan crueles como antes. 

Una mañana, llegando de la Escuela, Manuel entró tranquilo en la casa: no había hecho nada que pudiera motivar un castigo; además, no le dolía la cabeza. Ni siquiera llegaba con medalla…
Y se puso al trabajo, el barrido de la casa, casi como un niño, ligeramente alegre.
Barría, cuando la horrible voz surgió muy cerca de él:
- ¡Ve el indio, si entiende! ¡Pero si es indio pues, indio! ¿No te he dicho que te has de sacar la leva en cuanto llegues? ¡Sácate!. ¿No entiendes?

El muchacho lloraba, sin obedecer. La ira encendió a aquella arpía que fue con las uñas crispadas hacia su víctima.

-¡Mitayo, algo has hecho!...¡Ya habrás roto la camisa! ¡Sácate te digo!

E iba ya arañarle, cuando el indiecito, presa de convulsiones crueles, cayó rodando entre las piedras. Era el ataque ¿Sería el último?...

Pronto acudieron todos los patrones.

El virus retorcía el cuerpecito flaco, exprimiéndole la vida. Lo sujetaron. Quedó inmóvil, los labios fijos en los patrones. Estos, ligeramente conmovidos, por ver si respiraba, desabrocharon el saco del cholito, que quedó con su pecho descubierto. la vergüenza azotó las caras de los verdugos:

Una brillante medalla péndula en la cinta patria, estaba ahí escondida,… cubriéndole el pechito tembloroso.

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ALFONSO CUESTA Y CUESTA (Cuenca, 1912-1991). Novelista y catedrático universitario ecuatoriano, escritor indigenista y de denuncia social. Buena parte de su vida transcurrió en Venezuela. Integró el grupo Elan. La Dirección de Cultura del estado de Mérida y Conac, Venezuela, publicó en 1993 una antología de sus cuentos.

NOTAS DEL EDITOR:

Debe notarse que para el indígena, el cabello largo era una distinción especial, propia de su raza. Los españoles, en la conquista, los rapaban con intención, con el afán de humillarlos profundamente.

Texto tomado de Taringa. El texto ha sido editado y corregido, revisando el original, publicado en Antología del Cuento Ecuatoriano, de Eugenia Viteri.

1
Ene

Origen de la palabra América

Por Luis Alberto Mendieta

Una de las presunciones más difundidas, y la mejor documentada, sobre el origen de la palabra América, es la que afirma que debemos el nombre de todo un continente al anónimo navegante y cartógrafo italiano, Américo Vespucio… y al error de otro cartógrafo, este de origen alemán, llamado Martín Waldseemüller.

Este caballero, a falta de documentación apropiada, no cabe la menor duda, atribuyó a Vespucio el descubrimiento del continente en su primer planisferio  publicado en 1507.

Waldseemuller origen palabra america

De este mapa se hicieron alrededor de mil copias, por lo que salta a la vista la popularidad del nombre “América” para designar al nuevo continente en toda Europa. Sin duda para enmendar el error, el planisferio de 1513 está dedicado exclusivamente al nuevo continente. En esta edición denomina al nuevo mundo simplemente “Terra Incognita”. [1]

Cabe recordar que entonces, algunos dibujantes solían hacer copias de mapas reputados como este para obtener algún beneficio económico, por lo que el número final de mapas que circuló en aquella época es sin duda mucho mayor.

Los europeos que defienden otro origen al nombre de América, basan su afirmación en el hecho de que el nombre Américo no existía en aquella época, y que la traducción más probable del italiano para el nombre Amerigo habría sido Alberico.

 

Efraín Gaitán Orjuela, en su “Biografía de las Palabras”, sostiene que en Nicaragua puede encontrarse una cordillera a las que los nativos de la actual provincia de Chontales llamaban “Americ” (grande, elevado en lengua vernácula). Menciona que la palabra se adaptó al genio del idioma español, haciéndola terminar en “ica” y fue de esa expresión, quizá popular en Centroamérica y el Caribe en aquella época, de donde los navegantes tomaron el nombre, que luego llegó a Europa.

 

Por otro lado, Alfredo Cardona Peña[2] afirma que Amerika es una voz tolteca que significa “país con montañas en su centro”.

 

Consta en la biografía de Vespucio en su versión italiana[3], que el nombre de América proviene de Richard Ameryk, un rico comerciante de Bristol que financió el viaje de Giovanny Caboto en una nave llamada Mathew; este descubrió la isla de Terranova en 1497. En consecuencia era de esperarse que se bautizaran las tierras descubiertas con el nombre de quien financió la expedición. El anuario de Bristol de 1497 registra, según la bibliografía de la enciclopedia en línea, que:

 

… el día de San Juan, la tierra de América fue descubierta por los mercaderes de Bristowe, un barco llamado Mathew… [4]

 

Esta afirmación se basa en documentos descubiertos en 1955 y otros estudios[5]. En 2002, la BBC publicó una nota referente a este tema, citando como fuente a Rodney Broome, un estudioso del tema del origen del nombre del continente[6].

 

Por último, tenemos una versión no menos sorprendente que la anterior.

 

La riqueza de las tradiciones indígenas del continente americano y su  revolucionaria cosmovisión en nuestros días, apenas empieza a ser descubierta, gracias a la investigación de un número cada vez mayor de antropólogos, arqueólogos y científicos de varias disciplinas en todo el mundo.

La serpiente emplumada fue un símbolo muy utilizado a lo largo y ancho de la actual América e incluso de todo el mundo; de hecho, representaba al Dios Principal en muchas culturas.

Una de ellas fue la de los Incas. En lengua quechua, Amaru significa serpiente, aunque la connotación de la palabra es religiosa, más que relacionada con el ofidio[7]. El posfijo “ca” otorga a la palabra “Amaruca”, el significado de “Tierra de las serpientes emplumadas”[8].

 

Eso explicaría la razón por la que Waldseemüller bautizó únicamente a América del Sur como “América”, pero lo que ocurre es que Vespucio realizó varios viajes precisamente por Sudamérica, y esa es la razón por la que el cartógrafo alemán designó así solo a esta parte del continente (ver gráfico).

 

Como puede verse, hubo muchas razones por las cuales América pudo adquirir este nombre, y aunque las mejor documentadas son las más reconocidas, la diversidad de posibilidades recogidas en este artículo muestra que nada es definitivo sobre el origen de la palabra América, que suena un poco a maíz, a dioses emplumados y paraísos perdidos.

 


[1]  http://es.wikipedia.org/wiki/Universalis_Cosmographia

[2] La Trama Colón, de Antonio Las Heras, pág. 88, Ediciones Nowtilus. Fragmento en Google Books disponible

[3]http://it.wikipedia.org/wiki/Amerigo_Vespucci

[4] Original traducido del italiano por el traductor automático de Google.

[5]http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Amerike

[6]http://www.bbc.co.uk/bristol/content/features/2002/04/29/amerike.shtml

[7]http://es.wikipedia.org/wiki/Amaru_%28deidad%29

[8]http://www.amaruca.com/. Sitio en inglés.

3
Abr

Tercera Guerra Mundial: ¿Se repite el escenario de la Segunda Guerra Mundial?

 

Por Luis Alberto Mendieta

La Segunda Guerra Mundial representó para Estados Unidos la mayor prosperidad que haya conocido en su historia en muchos sentidos, como el económico y el político a escala mundial, pese a los enormes gastos que arrostró. Antes de entrar en ella, atravesaba igualmente la peor crisis de su historia, debido a los problemas especulativos de los facilistas de WALL STREET, que undieron la economía más sólida de esa época (1929), en tan solo un par se semanas, destrozando vidas y capitales (1). En esos días, mucha gente vio en la guerra una salida eficaz contra la crisis, pero necesitaban un buen pretexto para animar al Gran Público, y ese pretexto llegó con el bombardeo a Pearl Harbor por parte de Japón.

Por desgracia, la crisis actual tiene muchos matices similares, tanto con el asunto de la burbuja inmobiliaria, como con las desatinadas medidas neo-liberales que insisten en aplicar a una economía que a ratos cae en picado. Lamentablemente el neo-liberalismo ha convertido a la Super Potencia en un animal despiadado, más sediento de poder y riqueza que en 1939. Es en estas circunstancias que países como Corea del Norte, Irán, Siria, Palestina y su vecino Israel, caen como anillo al dedo a los intereses de las economías debilitadas, en busca de una salida que no comprometa al capitalismo, y que más bien lo aúpe.

Es muy interesante preguntarse qué posición debería asumir América Latina en ese contexto, cuáles son los peligros que debería afrontar en ese escenario, y ante todo, con el ejemplo de Estado Unidos en la Guerra anterior, cómo puede obtener beneficios de una situación tan compleja y lamentable, de cara a su libertad definitiva del Imperio, y de cualquier otro imperio emergente, como China o Rusia.

 

estados unidos 3ra-guerra mundial

 

(1) http://crisis29pctp.blogspot.com/

 

30
Mar

LA JAULA DE TAYBA - La realidad en Palestina

Por Diego Alejandro Gallegos Rojas, desde Palestina *

 

Llegan temprano para ser los primeros en cruzar hacia el otro lado. Qué más les queda. Ya se acostumbraron al frío, a la madrugada. No pueden hacer nada, esa es su realidad, su tragedia. Van abrigados, algunos con guantes, con gorras, con lo que tienen. Es el  checkpoint o punto de control  de Tayba  en Tulkarem, Palestina. Desde las 5 hasta las 7 de la mañana cruzan cuatro mil personas aproximadamente.

Es jueves 28 de febrero del 2013. La puerta se abre a las 5 de la mañana y poco importa a qué hora se cierra. Ellos se aglomeran, parecen animales, ganado vacuno o de última clase que está dispuesto a ir al matadero, pero van hacia su otro mundo. En Tulkarem existe también otro checkpoint, aunque en realidad se les denomina puertas agrícolas,  y hay de estas en varios pueblos de la región, hechas para los campesinos, quienes cruzan, algunos con animales, para trabajar en sus parcelas, pero esa es otra historia.

Desde donde me encuentro, miro una alambrada que está colocada por encima de algunas rejas, que les  impide  escapar de este triste escenario, del desamparo, del olvido, de la imbecilidad humana.  Parece una jaula, una enorme jaula para animales, pero quienes están ahí son seres humanos. Sí, esta es la jaula de Tayba.
Miro también que  hay tres “puertas” giratorias, de metal, me recuerdan a las de la Ecovía en Quito, Ecuador, pero controladas electrónicamente. Una de ellas se abre primero, en la parte superior se enciende una luz verde. Los primeros hombres empiezan a pasar, intentan otros, pero de repente la puerta giratoria se cierra automáticamente. Este es el primer paso. Luego se dirigen hacia el control o filtro de seguridad, colocan las cosas tal como si estuvieran en el aeropuerto, pasan por el detector de metales. Se enciende una luz roja, y automáticamente suena algo, significa que no pueden pasar. Algunos se buscan y rebuscan los bolsillos, se sacan las correas, los zapatos, por fin cruzan hacia el otro lado, donde les esperan algunos buses que los conducirán hacia alguna parte de Israel donde trabajan.  Si se enciende una flecha verde significa que todo está bien.  
La puerta de en medio tiene encendida una luz roja, nadie cruza por ahí, está cerrada. En la otra puerta está encendida la luz verde, como la primera puerta, pero  no se abre aún. Sin embargo, varios hombres esperan resignados su turno. En un momento todo es aglomeración. Muy pocas mujeres desde la hora en que me encuentro han cruzado el checkpoint.  Así ellos están resignados a ser tratados como animales, aunque nadie se resignaría a esa clase de vida, humillante. Lo hacen por encontrar un anhelo mejor, un porvenir diferente en medio del caos.
Hay un enorme parqueadero, ahí algunos trabajadores estacionan sus carros. Parece como si se tratara de una feria de pueblo, hay puestos de comida, de cigarrillos, de café, de té.  Un joven grita ¡shai!, significa té en árabe y algunos lo  beben para matar el frío, o quizás para matar nuestra propia indiferencia,  la ignorancia de lo que desconocemos por esta parte de nuestro pequeño gran mundo.
Me marcho con un sol que despierta desafiando al nuevo día y  un dolor intenso, enorme en el corazón, de tristeza, de indignación. Mientras de lejos uno de ellos  grita: thank you for coming! Tell the world what is happening here. ¡Gracias por venir! Cuenta al mundo lo que está ocurriendo aquí.
palestina israel
* Texto editado por Luis Alberto Mendieta

 

7
Jul

Somos mala especie

 

Bertrand Russell sostenía que la envidia es una de las más potentes causas de infelicidad. Siendo universal es el más desafortunado aspecto de la naturaleza humana, porque aquel que envidia no sólo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia, sino que además alimenta el deseo de producir el mal a otros. <br> http://es.wikipedia.org/wiki/Envidia

Bertrand Russell sostenía que la envidia es una de las más potentes causas de infelicidad. Siendo universal es el más desafortunado aspecto de la naturaleza humana, porque aquel que envidia no sólo sucumbe a la infelicidad que le produce su envidia, sino que además alimenta el deseo de producir el mal a otros. http://es.wikipedia.org/wiki/Envidia

Acabo de concluir la breve crónica sobre la “Revolución Ciudadana” y sus primarias, que he venido publicando en mi blog. Sin duda quedó mucho por decir, pero en atención al medio utilizado (como ustedes saben, los textos demasiado largos en Internet agotan y dispersan la concentración), he preferido resumir en la medida de lo posible.

El grave conflicto que implica juzgar un gobierno al que pertenece cualquier persona que ejerza un cargo público, es una “limitante” que afortunadamente no me atañe. Pero pienso en la miríada de personas que, por proteger su empleo y en consecuencia a su familia, prefieren callar lo evidente, prefieren lassez faire, (y no me vengan con los “egoísmos responsables” de Adam Smith) porque el que agacha la cabeza y se queda chito, pasa bien y quizás con el tiempo, sigue trepando. No es una acusación personal: es simplemente declarar los hechos, explicitar lo evidente.

¿Para qué?

En una sociedad envidiosa, egoísta y zancadillera como la nuestra, somos cangrejos y aquí nadie se sale de la olla. No es el gobierno: no es el alcalde, ni el presidente de turno, ni el yanqui a cargo de gringolandia, sea pintón o maduro, no. SOMOS NOSOTROS.

Porque odiamos ver brillar al resto y nos quedamos callados ante la injusticia: Nos conviene permanecer en silencio para 'evitar' problemas. Porque somos cobardes.

envidia_covarrubias

Fuente:iberoamericana-covarrubias.com

Porque queremos llegar muy alto pero en teleférico, sin despeinarnos.

Pero ustedes se preguntarán:

¿Para qué toda esta andanada de insultos?

No son insultos, es mostrar una simple realidad cotidiana. Lacerante pero real. Otra cosa es que nuestra realidad sea insultante.

Es que TODOS somos así. ¡Todos queremos llegar a la cima en teleférico y una revolución o simplemente el progreso personal no se ejecutan a caballo del sofá, control remoto en mano! Hay que integrarse, aunque sea para discutir, que algo saldrá de bueno de todo ello. Hay que remangarse la camisa por construir a pulso el país que queremos: sudar camiseta para no quejarnos luego de que las cosas andan mal, de que el gobierno es infame, de que marchamos en nuestro propio terreno y todas las frases prefabricadas de siempre, lanzadas desde el ángulo oscuro.

Es allí donde cabe la pregunta: ¿Por qué es PECADO CAPITAL discrepar si uno está dentro del gobierno, o del partido gobiernista? Porque somos mediocres, porque (como guaguas) carecemos de la madurez para aceptar una crítica, sea buena o mala. Porque nos gusta la gente agachada, aindiada en el sentido de Icaza, que aguanta callada que le pateen el cuerpo y el alma. Porque siempre jugamos a dos bandas y nos aterra que nos pillen en pecado. Porque nos gusta que nos digan cosas lindas, que nos mientan, que nos digan que estamos guapos aunque estemos horribles y a punto de tomarnos la foto.

Pero discrepar creativamente es construir y eso es difícil de entender si uno está en el ángulo oscuro de la mezquindad.

Porque quiero dejar atrás la envidia, por eso escribí esta crónica: porque no quiero que me den jugando el partido, porque me gusta hacerlo, y porque quiero y puedo sudar mi camiseta tricolor.

7
Jul

El mundo sigue girando...

tree-kid

Siembra un árbol, y cuidalo, si quieres cobijarte algún día bajo su sombra.

 

Tomo las palabras de un amigo al que conocí en el trajín político para el título de esta portada. Las iniciativas políticas van y vienen constantemente. Unas prosperan y evolucionan hasta límites inesperados, mientras otras se quedan atrás, y se recuerdan alguna tarde entre amigos como una anécdota, con un café o un martini de por medio, quizá con algo de nostalgia de lo que pudo ser y no fue, como dice la canción.

Sigue girando sin duda, pero ante todo muta, cambia, y con un poco de afán, evoluciona. Ese es el objetivo precisamente en esta nueva etapa del blog: mejorar, subir en la espiral del conocimiento de una sociedad compleja, en la que la naturaleza humana juega el rol de piedra angular. No se trata de caer en sentimentalismos, o menos en adolescencias políticas como la de culpar a José o a Juana de la media tinta o el fracaso de cualquier proyecto político, porque en el fondo es la sociedad en su conjunto (con su cultura, su madurez social y política) la que determina sus productos: si la sociedad está preparada para el reto, sus miembros lo asumen como propio, planean la mejor forma de ejecutarlo y echan a andar con entereza aquello que sus corazones y sus mentes crearon, con tenacidad y perseverancia.

Pero para llegar hasta la cima de esa montaña hay que conocer el camino, y el único medio posible, en este caso, es el conocimiento de nuestra realidad política y social, a través de la voz de cada uno de sus líderes, de sus ideólogos, en su lucha diaria por armar un rompecabezas cuyas piezas incluso aún no existen en algunas partes del paisaje que se pretende completar. La construcción intelectual que políticos e intelectuales proponen, crea las piezas resultantes, justo por su capacidad de prevenir al grupo sobre la ausencia de estas. Precisamente ese es el objetivo de este blog: contribuir en la construcción de las piezas que faltan para armar el enorme rompecabezas de la realidad política ecuatoriana, con su estremecedora realidad, sin perder de vista las piezas que le faltan a la especie humana para completar un mapamundi que a veces raya en la demencia.

Lo mejor de todo, es que este juego se enlaza de la manera más entretenida con otro divertimento para privilegiados: el ajedrez político, el anfiteatro donde se emplean, o se usan de papel sanitario, los conceptos que se construyeron en la etapa previa. ¿Hasta qué punto el socialismo, por ejemplo, ha aterrizado en el ajedrez político local, para lograr armar el rompecabezas que nos propusimos inicialmente?

Es allí, estimad@s lectores y lectoras, donde encaja la sociedad, política por naturaleza, desnuda en sus instintos, tal como siempre, desde que el homo sapiens posó sus desnudos pies sobre esta enorme esfera azul. Es allí donde las iniciativas políticas se nutren, crecen y fructifican, o mueren de hambre y olvido.

Bienvenid@s al blog.

LAM

 

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