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Jul

Terminator: El fin del mundo patrocinado por Monsanto y la manipulación genética

En 1998, el grupo ETC (entonces llamado RAFI) denunció la existencia de patentes sobre una tecnología que llamó Terminator. Se trata de una tecnología transgénica para hacer semillas suicidas: se plantan, dan fruto, pero la segunda generación se vuelve estéril, para obligar a los agricultores a volver a comprar semilla en cada estación. Fue desarrollada por la empresa Delta & Pine (ahora propiedad de Monsanto) con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Monsanto no es la única: cinco de las seis trasnacionales que controlan las semillas transgénicas plantadas a nivel mundial tienen patentes tipo Terminator. Syngenta es la que tiene mayor número de ellas.

Las empresas que desarrollaron esta aberrante tecnología la llamaron "Sistema de Protección de la Tecnología", porque es para promover dependencia e impedir que se usen semillas sin pagarles regalías por patentes. En sus primeros folletos de propaganda, aseguraban también que es para que "los agricultores del tercer mundo dejen de usar sus semillas obsoletas". En ese momento, mostraban claramente sus intenciones: terminar con las semillas campesinas y el irritante hecho de que la mayoría de los agricultores del mundo (campesinos, indígenas, agricultores familiares) usan sus propias semillas en lugar de comprárselas a ellas.

La tecnología suscitó un rechazo enorme e inmediato por parte de los movimientos campesinos y organizaciones sociales, y declaraciones de oposición de instituciones públicas de investigación y del entonces director de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, que afirmaron que es una tecnología indeseable. En el 2000, el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB), adoptó una moratoria global contra la experimentación y uso de la tecnología Terminator, que sigue vigente. Posteriormente, varios países comenzaron a discutir legislaciones nacionales para asegurar el cumplimiento de la moratoria. Brasil e India, prohibieron en sus leyes nacionales el uso de la tecnología Terminator.

Pero Terminator es uno de los sueños más preciados de las trasnacionales semilleras y no han renunciado a él. Les daría una gran ventaja para aumentar sus monopolios y la dependencia de los agricultores. Poco después de la prohibición en Brasil, los grandes latifundistas de ese país, clientes y compadres de Monsanto, Syngenta y demás trasnacionales de transgénicos, presentaron una propuesta legislativa para eliminar la prohibición, rechazada en varias comisiones, pero aún en trámite.

Además, las trasnacionales de transgénicos se movieron agresivamente para terminar la moratoria de Naciones Unidas contra Terminator, proponiendo a través de gobiernos amigos como Canadá, un párrafo para evaluar la tecnología Terminator "caso por caso", que daría fin a la moratoria en la octava Conferencia del CBD en Curitiba, Brasil, en 2006.

En la sesión de CDB en 2006, México apoyó terminar la moratoria, irónicamente a través de un representante de la Comisión Nacional de Biodiversidad. Casualmente, es la misma persona que ahora desde la Comisión Nacional Forestal promueve proyectos REDD, también con un efecto devastador para las comunidades. Fue aislado por el resto de países de todo el Sur global.

En 2006 en el CDB en Curitiba, la Vía Campesina y organizaciones de todo el mundo se levantaron y protestaron masivamente para defender la moratoria internacional. En particular, las acciones de las mujeres de la Vía Campesina, que interrumpieron las sesiones de la ONU en una conmovedora acción pacífica en defensa de las semillas, determinó que el CDB mantuviera y reforzara la moratoria contra la tecnología Terminator.

No obstante, las trasnacionales siguen atacando y disfrazan sus razones, vías y representantes. Ahora afirman que Terminator es para la "bioseguridad", una falsedad.

En la decima Conferencia del CBD en octubre 2010 en Nagoya, Japón, nuevamente el gobierno de México intentó eliminar la moratoria global contra Terminator, ahora como si fuera un tema administrativo, de decisiones que ya no tenían vigencia. No lo logró porque muchos otros países lo impidieron, pero mostró sus intenciones y a quién le es fiel.

En Brasil, a la propuesta de los latifundistas se sumó la del diputado Cándido Vaccarezza del partido gobernante (PT), para eliminar la prohibición de Terminator. La propuesta de Vaccarezza fue redactada por una abogada que trabaja para Monsanto, según denunció con pruebas fehacientes el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil en diciembre 2010. La propia abogada tuvo que reconocerlo. La propuesta está actualmente en discusión en una comisión del Congreso, creada especialmente para agilizar su discusión.

Los movimientos y organizaciones están alertas. En junio 2011, en la 10ª. Jornada de Agroecología de la Vía Campesina, en Paraná, Brasil, los más de 4000 participantes de todo el país, expresaron su rechazo a esta propuestas. Una semana después, se presentaron y rechazaron estos intentos de legalizar Terminator, en las reuniones internacionales de preparación de los movimientos sociales y sociedad civil hacia la conferencia mundial Río+20, en Río de Janeiro, con cientos de delegados participantes.

Brasil presidirá el próximo año la Río+20, una conferencia mundial de ONU que debe revisar los compromisos ambientales, a 20 años de la Cumbre de la Tierra en 1992. Además, Graziano de Silva, que viene del gobierno brasilero, acaba de asumir la dirección de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO). Lo menos que puede hacer Brasil para ser responsable con ambos cargos, es mantener la prohibición contra Terminator a nivel nacional e internacional, por ser una de las mayores amenazas a la soberanía alimentaria y a la biodiversidad. Cualquier otra cosa, sería un suicidio.

Silvia Ribeiro es investigadora del grupo ETC

22
Ene

Sebastián Mantilla Baca: Arenga a un líder indeciso

(Remitido por Sara Serrano Albuja)

Estimado Alberto: el limitado espacio de que dispongo me obliga a ser escueto y directo. Quiero comenzar comentándole que lo vi ayer en la TV. Sabe, al igual que muchos ciudadanos de este país, me quedé con un mal sabor de boca. La verdad, es que no le entiendo. ¿De qué apoyo está hablando? ¿Qué quiere que hagamos? ¿Que un pueblo altivo, noble y combativo, siga estremeciéndose ante la actitud de un déspota?

La política no está para dudas y vacilaciones. Se requieren profundas convicciones, cosa que usted tiene de sobra, pero también una voluntad firme de cambio y de compromiso con los altos intereses de nuestra patria.

¿Qué esta esperando? ¿Por qué tanta duda? ¿Dejó la academia, entró en la política, para quedarse a medio camino? ¿Qué hay de todos los que todavía creen en usted? ¿Un líder que deja a los suyos justo cuando más lo necesitan?

No siga. Ya me imagino lo que me va a decir. Sí, que Rafael es su amigo. ¿Amigo? ¿Un amigo le “hace a un lado” sin la más mínima consideración y respeto?
También me dirá que todavía hay que darle tiempo al tiempo y de que hay que tener fe en el proyecto. Pero, dígame, con la mayor sinceridad posible, ¿de qué proyecto hablamos?

¿De la transformación social y la consolidación de la democracia en el Ecuador o del proyecto personal de cada uno de los grupos que forman parte de este gobierno? ¿Qué me dice de lo que ha pasado en los ministerios del Deporte, Obras Públicas, Energía y Minas, Salud, Vivienda, Seguridad Interna, Gobierno…? ¿Usted también está con ellos?

No. Usted me dirá que lo que sucede es que no hay que hacerle el juego a la derecha. Usted sabe muy bien que la derecha tradicional no tiene posibilidades electorales. Están liquidados. Pero, para no desviarnos del tema, podría decirme: ¿qué tiene este Gobierno de izquierda a más del discurso vago e inconsistente del “socialismo del siglo XXI? Disculpe, pero en teoría política a esto se llama populismo o neopopulismo autoritario.

Pero por qué no hablamos, más bien, de un tema que siempre le ha preocupado a usted: el medio ambiente. Le pregunto: ¿esta usted de acuerdo con la Ley Minera que fue aprobada recientemente? ¿Dónde están los derechos de la naturaleza que defendía con tanta vehemencia el señor Panchana? ¿Le han dicho a todos los ecuatorianos que sobre esas minas de oro, plata, cobre, uranio… existe una de las zonas con mayor biodiversidad en el mundo? ¿De qué nos sirve ese 5% de regalías si el producto de la venta de esos recursos caerá en un barril sin fondo o, más bien dicho, en el bolsillo de unos pocos?

Disculpe la sinceridad. La verdad es que no podía dejar más tiempo para decirle todo esto. No piense en usted sino en los que todavía tienen fe en usted y sueñan en otro país. El cambio y la revolución todavía están por gestarse.

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