{"id":2519,"date":"2010-12-21T13:27:11","date_gmt":"2010-12-21T18:27:11","guid":{"rendered":"https:\/\/politicaysociedad.com\/?p=2519"},"modified":"2010-12-21T13:27:11","modified_gmt":"2010-12-21T18:27:11","slug":"la-novena-de-la-beata-eduviges","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicaysociedad.com\/index.php\/2010\/12\/21\/la-novena-de-la-beata-eduviges\/","title":{"rendered":"La novena de la beata Eduviges"},"content":{"rendered":"<p>Por Luis Alberto Mendieta<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tendr\u00eda ocho a\u00f1os de edad, a lo sumo nueve, y viv\u00eda con mi familia en \u201cEl Dorado\u201d, barrio alegre, apacible, a pocas cuadras de la quite\u00f1\u00edsima Alameda. La \u00e9poca de navidad hab\u00eda empezado y en todas partes pod\u00edan o\u00edrse\u00a0 los villancicos de aquella \u00e9poca: \u201cDulce Jes\u00fas m\u00edo\u201d, \u201cCampana sobre campana\u201d, \u201cClaveles y rosas\u201d, junto al olor del incienso flotando por todas partes.<\/p>\n<p>Mi madre sol\u00eda hacer un pesebre muy sencillo, que ocupaba un rinc\u00f3n del saloncito de visitas, al pie del \u00e1rbol de navidad, con un ni\u00f1o Jes\u00fas casi microsc\u00f3pico, y, ni\u00f1os al fin,\u00a0 con m\u00e1s entusiasmo por la novedad que fe cristiana, sol\u00edamos entonar emocionados las canciones navide\u00f1as, en espera de la Nochebuena.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2520\" title=\"pesebre\" alt=\"\" src=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/pesebre-300x225.jpg\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/p>\n<p>Pero ese a\u00f1o fue distinto, porque no hubo pesebre debido a que mis padres atravesaban problemas entre s\u00ed, de modo que en cuanto la beata del barrio llam\u00f3 \u00a0para invitarnos a su novena, mam\u00e1 acept\u00f3 encantada. Golpe\u00f3 la puerta al poco rato y salimos a atender. Curioso como era, \u00a0la acompa\u00f1\u00e9 para enterarme de los detalles.<\/p>\n<p>La vieja era de regular estatura, enjuta. Ten\u00eda un mirar afilado y en la cara una mueca de permanente cabreo. Al notar que la miraba con atenci\u00f3n, intent\u00f3 sonre\u00edr, pero solo consigui\u00f3 una expresi\u00f3n taimada, que me intimid\u00f3 a\u00fan m\u00e1s \u00a0que la anterior: sab\u00eda perfectamente lo que estaba pensando sobre ella con tan solo mirarme al rostro.<\/p>\n<p>\u201cHola mi amor\u201d \u2013grazn\u00f3, tratando de sonar tierna y alegre, sin \u00e9xito- \u201cVendr\u00e1n nom\u00e1s a la novena, van a estar todos los guaguas[1] del barrio, a diario voy a regalarles confites, toctes[2] y sorpresas. Traer\u00e1s a tus \u00f1a\u00f1os[3]\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2523\" aria-describedby=\"caption-attachment-2523\" style=\"width: 296px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2523 \" title=\"toctes_limpios\" alt=\"\" src=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/toctes_limpios-296x300.jpg\" width=\"296\" height=\"300\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2523\" class=\"wp-caption-text\">Toctes limpios<\/figcaption><\/figure>\n<p>Miraba con desconfianza, como tratando de adivinar mis impulsos naturales. Uni\u00f3 al pensamiento la palabra:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPero no son muy traviesos, no?\u201d<\/p>\n<p>Mam\u00e1 acarici\u00f3 mis cabellos. \u201cSon unos chicos muy buenos, se\u00f1orita\u00a0 Eduviges\u201d, dijo, aunque algo en su tono de voz no son\u00f3 muy convincente. La vieja puso cara de arrepentimiento, pero ya era tarde para eso. Se despidi\u00f3 y quedaron en que mam\u00e1 nos enviar\u00eda a las siete de la noche en punto.<\/p>\n<p>Por esa \u00e9poca vino a visitarnos una t\u00eda, Dolores, a la que llam\u00e1bamos, como era de esperarse, Lolita, o Lola a secas, de apenas quince a\u00f1os. Ten\u00eda ella la sonrisa f\u00e1cil, y la palabra burla en la punta de la lengua, pero era de utilidad en la casa, cuando se animaba a ayudar, como toda adolescente. Mi madre le rog\u00f3 que nos acompa\u00f1ara a la novena, preocupada por cualquier estropicio que pudi\u00e9ramos provocar en casa de la solterona.<\/p>\n<p>Lola se neg\u00f3 al principio, alegando que esas reuniones eran aburrid\u00edsimas, pero se dej\u00f3 convencer finalmente, y as\u00ed, el grupo familiar que ir\u00eda a la novena qued\u00f3 conformado por Lola, mis dos hermanos y quien relata esta an\u00e9cdota. Pablo y Javier, mis hermanos, eran peque\u00f1os y bast\u00f3 mencionarles que habr\u00eda caramelos para que contasen las horas que faltaban para ir a la novena.<\/p>\n<p>La primera noche, debo reconocerlo, fue realmente graciosa. La mujer, entusiasmada, esperaba a los peque\u00f1os visitantes en la puerta de su casa, y a cada reci\u00e9n llegado entregaba un pu\u00f1ado de caramelos, un tocte, y la promesa de alg\u00fan juguetillo el 24 de diciembre, \u00faltimo d\u00eda de la novena.<\/p>\n<p>La sorpresa inicial fue encontrarme con un pesebre enorme, que ocupaba el centro de una habitaci\u00f3n bastante grande, sobre un pedestal de, digamos, un metro de altura. All\u00ed hab\u00eda recreado la se\u00f1orita Eduviges \u2013ahora se me ocurre-, una especie de G\u00f3lgota de musgo con un pesebre en la punta, un senderito muy bien trazado y sinuoso, y una verdadera\u00a0 multitud de santos, santas y abundoso ganado de todo pelaje. Por supuesto, el ni\u00f1o Jes\u00fas era casi de tama\u00f1o natural, y contrastaba bastante con la estatura de sus padres, excesivamente peque\u00f1a en relaci\u00f3n con la de su hijo. A\u00fan as\u00ed, el San Jos\u00e9 de este pesebre era un verdadero coloso comparado con el de mi casa.<\/p>\n<p>Hab\u00eda no menos de treinta almas all\u00ed, entre ni\u00f1os, ni\u00f1as y varios mozalbetes, todos bien peinados y limpios. Pude ver tambi\u00e9n a un manojo de viejas, que por supuesto se colocaron junto a la anfitriona. La ceremonia dio inicio en cuanto la se\u00f1orita Eduviges pidi\u00f3 silencio.<\/p>\n<p>Al contrario de lo que pod\u00eda esperarse, la diversi\u00f3n empez\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<p>Ten\u00eda la mujer un acento tan rid\u00edculo al rezar, dando voces y acompa\u00f1ando fervorosamente sus rezos con golpes de pecho, que opacaba los aspavientos del resto de ancianas, que por cierto ten\u00edan voz clara y buen pulm\u00f3n, de tal modo que aquello se convirti\u00f3 en una entusiasta barah\u00fanda, coreada por las voces de unos pocos muchachos, a los que sin duda les gust\u00f3 el rito o ya estaban acostumbrados a \u00e9l por haber venido el a\u00f1o anterior, pero la mayor\u00eda guard\u00e1bamos mortal silencio, sorprendidos por la inusual escena.<\/p>\n<p>Yo, callado, miraba de rato en rato a mi t\u00eda, y cuando nuestras\u00a0 miradas se cruzaban, se dibujaba en su rostro un amago de carcajada, que en esas circunstancias hubiera tenido consecuencias lamentables. Consciente de ello, ocult\u00f3 los labios con las manos juntas para disimular la risa, en actitud de orar, y evitando mi mirada.<\/p>\n<p>Luego vinieron los villancicos.<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Eduviges empez\u00f3 cantando \u201cDulce Jes\u00fas m\u00edo\u201d, con su inconfundible acento, pero\u00a0 logramos llegar sin novedad hasta el final, y en cuanto estuvimos en casa, Lola cont\u00f3 a mi madre lo que acababa de suceder. Luego de re\u00edr con nosotros el asunto, se puso muy seria y nos hizo prometer que mantendr\u00edamos la compostura en casa de la vieja beata[4].<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2522 \" title=\"las_beatas\" alt=\"\" src=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/39las_beatas-226x300.jpg\" width=\"226\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>A la noche siguiente no hubo ni dulces ni toctes, asunto que para nuestra \u00a0condici\u00f3n de ni\u00f1os fue imperdonable, y not\u00e9 un brillo de acritud en la mirada de mi t\u00eda por la misma causa.<\/p>\n<p>Ocurri\u00f3 lo mismo al tercer d\u00eda, y al cuarto.<\/p>\n<p>La vieja estaba consciente de que nos hab\u00eda enga\u00f1ado, pero fing\u00eda descuido u olvido. Siempre fui sedicioso, as\u00ed que al entrar busqu\u00e9 a la mujer, que por cierto se hac\u00eda a un lado, evitaba el mirarme, adivinaba mis intenciones.<\/p>\n<p>Me le plant\u00e9 delante y suger\u00ed que \u201cse olvid\u00f3 de entregarnos nuestros caramelos y lo dem\u00e1s\u201d. La vieja respondi\u00f3 en voz alta, como para que oyesen todos, que \u201cel ni\u00f1o Dios castiga a los que vienen a la novena solo por inter\u00e9s\u201d, y como al parecer sinti\u00f3 que la arenga qued\u00f3 muy tibia, a\u00f1adi\u00f3 en tono amenazante y mirada asesina: \u201c\u00a1la codicia atraer\u00e1 el juicio del se\u00f1or tu Dios y ser\u00e1s maldito, como Anan\u00edas!\u201d. \u00a0Algo as\u00ed. Luego orden\u00f3 que nos sent\u00e1ramos para empezar la novena.<\/p>\n<p>Supongo que estaba muy feliz porque al maldecirme, aterr\u00f3 a todos los dem\u00e1s, evitando as\u00ed que cualquiera vuelva a pedir golosinas, ahorr\u00e1ndole el dinero que deb\u00eda invertir en dulces, al menos hasta el fin de la novena. Adem\u00e1s todos me miraban como si al salir de all\u00ed, el diablo estar\u00eda esperando para ajustarme cuentas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s fue la diatriba, o simplemente estaba contenta con el curso de la novena. Sea lo que fuere, la se\u00f1orita Eduviges estaba euf\u00f3rica y locuaz. La respuesta de la mujer me dej\u00f3 bastante mortificado, as\u00ed que rumi\u00e9 despecho durante toda la velada, buscando el momento de la venganza.<\/p>\n<p>Supongo que para darnos una sorpresa, la se\u00f1orita Eduviges desempolv\u00f3 esa noche de sus recuerdos una antigua tonadilla que iba m\u00e1s o menos as\u00ed:<\/p>\n<p>Venid y vamos todos<\/p>\n<p>con flores a Mar\u00eda,<\/p>\n<p>con flores a porf\u00eda,<\/p>\n<p>que madre nuestra es.<\/p>\n<p>De nuevo aqu\u00ed nos tienes,<\/p>\n<p>pur\u00edsima doncella,<\/p>\n<p>m\u00e1s que la luna bella,<\/p>\n<p>postrados a tus pies.<\/p>\n<p>El estilo chill\u00f3n era similar al \u201cDulce Jes\u00fas m\u00edo\u201d de la primera noche, y la tonada igualmente alegre, pero el timbre m\u00e1s ensordecedor, gangoso, y en esta melod\u00eda decidi\u00f3 rematarlo con un alarido rid\u00edculo en la palabra \u201cporf\u00eda\u201d, asentando la fuerza del fervoroso grito en la letra a, de modo que sonaba \u201cporf\u00edaaaaaaaaa\u201d en un tono tan agudo que lastimaba los t\u00edmpanos.<\/p>\n<p>El silencio sepulcral que se cre\u00f3 en torno a nosotros me hizo voltear a ver primero a mi t\u00eda, y luego a todos los dem\u00e1s. Lola apenas pudo mirarme, y se cubri\u00f3 los ojos r\u00e1pidamente para evitar la tentaci\u00f3n que le ofrec\u00edan los m\u00edos. Mis hermanitos se cubrieron de igual modo el rostro\u00a0 en cuanto les ech\u00e9 un vistazo, y a medida que buscaba la mirada de los m\u00e1s cercanos encontr\u00e9 la misma actitud. El resto de viejas baj\u00f3 el tono al notar el exceso de su compa\u00f1era, pero algo de risue\u00f1o hab\u00eda en su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n se puso peor en cuanto repiti\u00f3 la estrofa, porque empec\u00e9 a inquietarme visiblemente y todos estaban pendientes de mi actitud, o al menos eso era lo que yo sent\u00eda.<\/p>\n<p>La risa contenida\u00a0 pod\u00eda verse en cada uno, y varios se agacharon para disimularla, pero la rebeld\u00eda, mezclada con la rid\u00edcula situaci\u00f3n pudo m\u00e1s en m\u00ed, y volv\u00ed con malicia la mirada hacia Lola, que en esta ocasi\u00f3n no pudo soportar y juntos soltamos una estruendosa carcajada en el instante en que la vieja peg\u00f3 el alarido al llegar a su \u201cporf\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Todos los asistentes, incluidas las beatas que acompa\u00f1aban a la se\u00f1orita Eduviges, corearon la risotada. Re\u00ed tanto, que casi ni sent\u00ed cuando Lola me arrastr\u00f3 hasta la puerta. Not\u00e9 que los dem\u00e1s iban calm\u00e1ndose, pero a m\u00ed me agarr\u00f3 un ataque de risa imparable.<\/p>\n<p>Desde la puerta, mientras sal\u00eda, la se\u00f1orita Eduviges me trat\u00f3 de hijo del diablo, hijo de Ca\u00edn y otras maldiciones b\u00edblicas que ya no recuerdo, pero yo segu\u00ed ri\u00e9ndome de ella hasta que entr\u00e9 a mi casa. La azotaina por culpa de ese episodio tambi\u00e9n fue inolvidable\u2026<\/p>\n<p>No volv\u00ed a ver a la se\u00f1orita Eduviges\u2026 Supongo que estar\u00e1 a la diestra de Dios Padre, o en el sitio designado all\u00e1 arriba para las beatas, pero eso s\u00ed: estoy totalmente convencido de que la buena mujer no pertenece al coro de \u00e1ngeles del Reino Celestial.<\/p>\n<p>Quito, Diciembre 21, 2010<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Si le ha gustado este art\u00edculo, considere visitar la siguiente publicidad para informarse sobre este producto o servicio:<br \/>\n<script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\ngoogle_ad_client = \"ca-pub-8052769786608976\";\n\/* pys-inferior-largo *\/\ngoogle_ad_slot = \"4921518350\";\ngoogle_ad_width = 728;\ngoogle_ad_height = 90;\n\/\/ ]]><\/script><br \/>\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"http:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/show_ads.js\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<hr size=\"1\" \/>\n<hr size=\"1\" \/>\n<p>[1] Guagua significa ni\u00f1o en lengua vern\u00e1cula ecuatoriana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[2] Para quienes no lo sepan, tocte es una especie de nuez silvestre que crece en grandes \u00e1rboles en la serran\u00eda ecuatoriana, de c\u00e1scara muy dura, y sabor similar al de la nuez com\u00fan. Lo interesante del tocte era que serv\u00eda de entretenimiento infantil, pues no es f\u00e1cil partirla, y los ni\u00f1os se reun\u00edan para cascarlas, ayudados por piedras, para luego pelear por los fragmentos (que volaban en todas las direcciones), y lamentar alg\u00fan dedo machacado. Por alguna raz\u00f3n, esto era divertido para los ni\u00f1os de entonces.<\/p>\n<p>[3] \u00d1a\u00f1os significa hermanos.<\/p>\n<p>[4] Para quienes lo ignoren, suele llamarse \u201cbeatas\u201d, a las mujeres (de edad madura) que asisten a diario a la iglesia, para escuchar los servicios religiosos, rezar por su cuenta, compartir chismes de barrio con sus cofrades e intervenir de todos los modos posibles en los asuntos de Dios atinentes a la parroquia y al cura. Una caracter\u00edstica de estas se\u00f1oras es que en misa est\u00e1n siempre en primera fila, y elevan desmesuradamente su voz para que todo el mundo conozca de su <em>inmensa<\/em> fe cristiana. Su tono suele ser chill\u00f3n, pla\u00f1idero, y delata su verdadera personalidad. Aunque actualmente es muy dif\u00edcil encontrarlas, antes vest\u00edan siempre de negro, y se cubr\u00edan con un chal de randa, si pod\u00edan \u00a0coste\u00e1rselo, o simplemente una chalina de lana. Coleccionaban efigies de v\u00edrgenes y santos. Fueron producto de una sociedad mojigata y oscurantista en Am\u00e9rica y Europa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;\u00bbLa vieja era de regular estatura, enjuta. Ten\u00eda un mirar afilado y en la cara una mueca de permanente cabreo. 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