{"id":1713,"date":"2009-05-21T20:26:58","date_gmt":"2009-05-22T01:26:58","guid":{"rendered":"http:\/\/unidadsiporelcambio.wordpress.com\/?p=1713"},"modified":"2009-05-21T20:26:58","modified_gmt":"2009-05-22T01:26:58","slug":"relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-2a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicaysociedad.com\/index.php\/2009\/05\/21\/relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-2a-parte\/","title":{"rendered":"[Relato] Luis Alberto Mendieta: La Pint\u00e1, 2a. Parte"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1716\" aria-describedby=\"caption-attachment-1716\" style=\"width: 230px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1716\" title=\"Esclava-negra-\" src=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/2007-08-07-esclava-negra.jpg\" alt=\"  \" width=\"230\" height=\"386\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1716\" class=\"wp-caption-text\">  <\/figcaption><\/figure>\n<p>Burl\u00f3se Noem\u00ed del negrero, aunque veladamente, al notar que luego de haberse holgado con su esclava toda la noche, no la reconociera a la ma\u00f1ana siguiente. Argumentaba el hombre que la noche era oscura y muy l\u00e1nguida la luz del candelero, pero la verdad era que su torpe urgencia fue la causa de la distracci\u00f3n. Lo \u00fanico de lo que pudo dar raz\u00f3n el hombre fue de su permanente aroma a canela. Al preguntarle la causa a Ana\u00ecs, afirm\u00f3 que su tutora le hab\u00eda indicado masticar siempre trocitos de canela en rama cuando estuviera cerca de un hombre.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 impresionado por la belleza f\u00edsica de la muchacha. Por la tersura de su piel y por su tono, semejante al de la canela; por la delicadeza de su semblante, por la vivacidad de sus ojos, que entendieron pronto de las debilidades masculinas y lo dejaban translucir con desfachatez. Pero sobre todo, su instinto se sofoc\u00f3 al fuego de sus imponentes caderas, que adquir\u00edan proporci\u00f3n armoniosa por su alta estatura y el volumen del pecho, que sin ser abundante, era grato a la vista. Noem\u00ed advirti\u00f3 de inmediato que la posici\u00f3n en que hab\u00eda quedado era demasiado endeble, y para su coleto, se jur\u00f3 dar pronto remedio al asunto del modo que mejor ajustase a sus intereses. Sin embargo el negrero, a pesar del celo de su concubina y aunque estaba consciente de tal hecho, procuraba constantemente la compa\u00f1\u00eda de Ana\u00ecs ante la paciente mirada de Noem\u00ed, que toleraba en silencio su desfachatez.<\/p>\n<p>La primera decisi\u00f3n que Alcib\u00edades tom\u00f3 fue apartar a la esclava del comercio carnal, algo sin duda comprensible, dada la necesidad de prevenir que se contagie de alg\u00fan mal, aunque otras eran las razones de fondo. Luego escribi\u00f3 a un espa\u00f1ol que viv\u00eda en Lima, mencion\u00e1ndole que por fin pudo encontrar la esclava que tanto tiempo hab\u00eda esperado y pidi\u00f3 una cifra enorme, anticipando que s\u00f3lo al verla entender\u00eda la raz\u00f3n del precio y que adem\u00e1s era virgen. Finalmente envi\u00f3 a Noem\u00ed a recoger de una isla cercana a Panam\u00e1, llamada Taboga, varios fardos con alfombras persas que su \u2018amigo\u2019 jud\u00edo le hab\u00eda dejado como parte del pago por su deuda, antes de fallecer accidentalmente al caer del muelle, la misma noche en que Alcib\u00edades hab\u00eda ajustado cuentas con \u00e9l. Mientras tanto el negrero se dedic\u00f3 a tiempo completo a su esclava, d\u00eda y noche, por cuatro semanas. Al finalizar el mes y notar que no regresaba Noem\u00ed, sospech\u00f3 que hab\u00eda sido traicionado. Se embarc\u00f3 hacia San Pedro de Taboga en cuanto pudo pero al llegar, supo que ella hab\u00eda subido el cargamento en una <em>nao <\/em>con rumbo a Cartagena. Abrig\u00f3 esperanzas de que su af\u00e1n por complacerlo le hubiera inspirado a comerciar ella misma los g\u00e9neros. Al arribar supo que all\u00ed vendi\u00f3 bien sus mercanc\u00edas y luego perdi\u00f3 su rastro para siempre. Nunca la volvi\u00f3 a ver. Ese fue el primer tributo que debi\u00f3 pagar por disfrutar de Ana\u00ecs.<\/p>\n<p><strong>A bordo de la nao Sanct\u00edsima Concepci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Dos semanas m\u00e1s tarde embarc\u00f3 a su esclava junto con un grupo de senegaleses que consigui\u00f3 pocos d\u00edas antes, en la nao Sanct\u00edsima Concepci\u00f3n. Pero la llev\u00f3 a un camarote (\u00e9sta era una de las pocas embarcaciones de ese tipo con alojamiento tan lujoso) del que no le permit\u00eda salir para nada. All\u00ed pasaban ambos casi todo el tiempo. Algunas noches, cuando Alcib\u00edades dorm\u00eda, exhausto de amores, sal\u00eda Ana\u00ecs a tomar el aire.<\/p>\n<p>Viajaba a bordo desde hace a\u00f1os un muchacho en la Sanct\u00edsima Concepci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1717\" aria-describedby=\"caption-attachment-1717\" style=\"width: 279px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1717\" title=\"Gale\u00f3n\" src=\"http:\/\/unidadsiporelcambio.files.wordpress.com\/2009\/05\/galeon.jpg\" alt=\" \" width=\"279\" height=\"400\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1717\" class=\"wp-caption-text\"> <\/figcaption><\/figure>\n<p>Algunos conjeturaban diciendo que era un hijo natural del capit\u00e1n, pero la verdad era que simplemente lleg\u00f3 un d\u00eda, siendo casi un ni\u00f1o, pidiendo que le dejaran subir a bordo. El maestre acept\u00f3, quiz\u00e1s por caridad cristiana o qui\u00e9n sabe por qu\u00e9, embarcarlo como grumete. Era ciego y nadie recordaba su nombre. S\u00f3lo le llamaban Pinz\u00f3n, por su ceguera y su afici\u00f3n al canto. Era mozo de buena complexi\u00f3n, de buen ver, atento y generoso, por lo que se le apreciaba a bordo. Sus ojos, de un azul intenso, mostraban sin embargo la terrible oscuridad que en ellos habitaba.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s de iniciado el viaje a Lima ocurri\u00f3 algo ins\u00f3lito.<\/p>\n<p>Estando ante vientos favorables del noroeste, una tarde, luego de almorzar, ocurri\u00f3 que una verga se solt\u00f3 violentamente y tras un giro provocado por la en\u00e9rgica brisa, peg\u00f3 el madero de lleno en la cabeza al pobre Pinz\u00f3n, que cay\u00f3 sin sentido. El golpe fue tan sonoro que lo dieron por muerto, pero luego de casi una hora, ante la sorpresa de todos, se levant\u00f3 jubiloso, dando voces incomprensibles y agradeciendo a Dios por los favores recibidos. El hecho produjo algunas risas de quienes presenciaron lo que pas\u00f3, porque nadie agradece a Dios que le den palos.<\/p>\n<p>Era que, inexplicablemente, el golpe sirvi\u00f3 al muchacho para que sus ojos le mostraran por primera vez la luz. Ofreci\u00f3 el chaval romer\u00edas y rosarios al regresar a Panam\u00e1 y todos celebraron con \u00e9l su dicha. Pero poco tiempo le dur\u00f3 tanta alegr\u00eda, porque hall\u00e1ndose una noche contemplando la noche estrellada, acert\u00f3 a salir Ana\u00ecs a cubierta.<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><a href=\"..\/?p=1678\">La Pint\u00e1, primera parte.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/wp.me\/p19QsZ-sx\">La Pint\u00e1, tercera parte.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"..\/?p=1853\">La Pint\u00e1, \u00faltima parte.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;\u00bbViajaba a bordo desde hace a\u00f1os un muchacho en la Sanct\u00edsima Concepci\u00f3n. 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