{"id":1678,"date":"2009-05-09T23:57:44","date_gmt":"2009-05-10T04:57:44","guid":{"rendered":"http:\/\/unidadsiporelcambio.wordpress.com\/?p=1678"},"modified":"2009-05-09T23:57:44","modified_gmt":"2009-05-10T04:57:44","slug":"relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-1ra-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicaysociedad.com\/index.php\/2009\/05\/09\/relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-1ra-parte\/","title":{"rendered":"[Relato] Luis Alberto Mendieta: La Pint\u00e1, 1ra. Parte"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1681 alignleft\" title=\"ALMEND\" src=\"http:\/\/unidadsiporelcambio.files.wordpress.com\/2009\/05\/almend.jpg\" alt=\"ALMEND\" width=\"112\" height=\"220\" \/>Era una negra de aquellas sin alma, que trabajaba en un burdel cercano al puerto. Alcib\u00edades llevaba ya en ese tiempo no menos de cinco a\u00f1os trabajando como negrero. Se llamaba Clorinda, aunque le dec\u00edan \u00abla rompehuesos\u00bb, por sus habilidades de alcoba. Su amo, el due\u00f1o de la manceb\u00eda, gan\u00f3 much\u00edsimo oro gracias a ella, que se dio modos para sacar m\u00e1s monedas a los clientes con sus artes de alcoba. Un d\u00eda, la astuta esclava hizo correr la voz de que se hab\u00eda contagiado con el \u201cmal de bubas\u201d o s\u00edfilis, por lo que los clientes empezaron a huir de ella, que se deshac\u00eda en zalamer\u00edas ante cualquiera que se le acercara, precisamente por espantarlos del todo, y por despechar a su amo. Dej\u00f3 de comer para lucir l\u00e1nguida y enferma.<\/p>\n<p>\u201cFue entonces cuando vino a verme aquella barragana, compa\u00f1eros, junto a una mulatita de seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8211; Te la vendo \u2013 dijo-.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 quieres que haga con ella?<\/p>\n<p>&#8211; T\u00fa ere el negrero. Quiero diez monedas de a ocho por ella. Nueve son pa\u2019 compr\u00e1 mi libert\u00e1 y el resto pa\u2019 largarme lejos de aqu\u00ed. \u00bfLa quieres o voy en busca de otro negrero?<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 viendo a la ni\u00f1a, por saber en qu\u00e9 negocio me estaba metiendo.<\/p>\n<p>&#8211; Es hija m\u00eda y de un fraile flamengo que vino hace tiempo, de paso hacia el Vir\u00fa, muy jermoso.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo se llama la ni\u00f1a?<\/p>\n<p>&#8211; Ana\u00ecs.<\/p>\n<p>Era de buen ver la mercanc\u00eda. Regate\u00e9 por si su voluntad era d\u00e9bil (y por saber si la mocosa incubaba alg\u00fan achaque) pero se mantuvo en el precio. Mientras se marchaba la negra, la ni\u00f1a empez\u00f3 a gimotear. La mujer sigui\u00f3 rumbo hacia la puerta, indiferente, como quien oye llover, con sus monedas en una bolsa que hab\u00eda tra\u00eddo para el efecto. Sujet\u00e9 a la mozuela de la mano y ped\u00ed algo de comer para entretenella.<\/p>\n<p>Como ten\u00eda que embarcarme hacia Lima con un cargamento de negros que estaba ya a bordo, dej\u00e9 a la chavala con una manceba, llamada Noem\u00ed, hasta ver a qui\u00e9n podr\u00eda vend\u00e9rsela con ganancia. Me enter\u00e9 en el camino, que \u00abla rompehuesos\u00bb hac\u00eda fama y fortuna con su oficio en Cartagena de Indias.\u201d<\/p>\n<p>Alcib\u00edades demor\u00f3 mucho m\u00e1s de lo pensado. De hecho, pasaron nueve a\u00f1os antes de que pudiera volver a Tierra Firme. Entre la peste negra que aquej\u00f3 a su cargamento de esclavos, la rapacidad de los piratas y las tercianas pilladas en las selvas africanas cuando apenas empezaba su oficio de negrero, que lo aquejaban en los <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1684\" title=\"mapa2\" src=\"http:\/\/unidadsiporelcambio.files.wordpress.com\/2009\/05\/mapa2.jpg\" alt=\"mapa2\" width=\"288\" height=\"400\" \/>momentos m\u00e1s importunos, su viaje se convirti\u00f3 en una pesadilla y tres veces estuvo incluso en trance de muerte, varado en varios pueblos remotos de Indias. Regres\u00f3 con la cara morena, salpicada de indelebles picaduras de insectos, un \u00e1nimo demasiado parecido a la demencia criminal y la faltriquera vac\u00eda.<\/p>\n<p>Su querida no lo reconoci\u00f3. En su interior, pensaba que el sujeto parec\u00eda m\u00e1s un mendigo o un pirata moro y habituada como estaba a su talante recio, se extra\u00f1\u00f3 sin embargo por el nuevo tinte de su car\u00e1cter: hab\u00eda algo de alarmante ferocidad en su actitud, de loca, rabiosa, desmesurada codicia. El hombre durmi\u00f3 tres d\u00edas seguidos y al cuarto march\u00f3 hacia el puerto para apercibirse de novedades y alguna vianda. Regres\u00f3 muy contento, mencionando que en adelante traficar\u00eda con esclavos a trav\u00e9s de una ruta que bordea la costa noroccidental del Nuevo Reino de Granada, hasta llegar a las regiones del Per\u00fa, donde sus clientes requer\u00edan constantemente de esclavos, acompa\u00f1ado de una flota de comerciantes y mercenarios, que viajaban de tal modo para proteger mutuamente sus intereses de las incursiones de los corsarios franceses. Se hab\u00eda encontrado adem\u00e1s con un jud\u00edo que le deb\u00eda dinero hace mucho tiempo. Se lo pag\u00f3 con creces, luego de algunas \u201cpalabras persuasivas\u201d. Tambi\u00e9n manifest\u00f3 viva curiosidad por conocer a una mujer a la que llamaban \u201cLa Perla Negra de Tierra Firme\u00bb, de la que mucho se hablaba en el Puerto.<\/p>\n<p>Noem\u00ed, mujer de esp\u00edritu pr\u00e1ctico &#8211; demasiado quiz\u00e1s para alg\u00fan \u00e1nimo escrupuloso -, hab\u00eda empleado hace ya alg\u00fan tiempo a la mulatita en el mismo oficio de su madre, ense\u00f1\u00e1ndole oportunamente todos los secretos del arte, que tambi\u00e9n ella ejerci\u00f3 desde muy joven en el puerto de Buen Aire, hasta que se propuso venir a Panam\u00e1, ciudad famosa por su comercio, procurando ante todo despojarse del pasado como una serpiente abandona su antigua piel. Luego conoci\u00f3 a Alcib\u00edades, cuyo olfato algo sospechaba de su antigua pitanza. La tom\u00f3 sin embargo para s\u00ed por verla a\u00fan joven y saberla h\u00e1bil para concluir exitosamente cualquier negocio, como en \u00e9ste caso. Efectivamente, procedi\u00f3 a explicar lo acaecido con Ana\u00ecs, aclarando que preserv\u00f3 su virginidad hasta su regreso, para que \u00e9l dispusiera lo que m\u00e1s convenga al asunto, permiti\u00e9ndole hasta tanto a la ni\u00f1a atender el negocio por reversos. El hombre qued\u00f3 muy complacido del talento de su manceba, restando solamente el examinar a la muchacha, asunto que ocurri\u00f3 aquella misma noche, por el derecho de pernada que como amo ten\u00eda sobre ella, pero conservando para otro, aquello que quintuplicaba el valor comercial de la esclava.<\/p>\n<p>S\u00f3lo al d\u00eda siguiente se enter\u00f3, de labios de Noem\u00ed, que su esclava era la famosa \u00abPerla Negra de Tierra Firme\u201d. Y s\u00f3lo entonces se puso a observarla con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-2a-parte\/\">La Pint\u00e1, segunda parte.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/relato-luis-alberto-mendieta-la-pinta-3ra-parte\/\">La Pint\u00e1, tercera parte.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/politicaysociedad.com\/relatoluis-alberto-mendieta-la-pinta-ultima-parte\/\">La Pint\u00e1, \u00faltima parte.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;\u00bbEra de buen ver la mercanc\u00eda. Regate\u00e9 por si su voluntad era d\u00e9bil (y por saber si la mocosa incubaba alg\u00fan achaque) pero se mantuvo en el precio. Mientras se marchaba la negra, la ni\u00f1a empez\u00f3 a gimotear. 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