1
Oct

Correa: ¡devuélveme mi bono, o te mato!

Por Luis Alberto Mendieta.

Lo que en realidad está pasando en Ecuador es producto de un proceso histórico, y Correa es simplemente un líder 'casual', por decirlo así. Pudo ser cualquier otro, pero Ecuador necesitaba una persona de carácter decidido para sentarse en la silla del poder: TODO EL PAÍS PEDÍA UN HOMBRE CON "PANTALONES", para arrostrar a una derecha racista, encadenada al colonialismo del siglo 16, que devoraba NUESTROS IMPUESTOS en autos deportivos y lujos de todo tipo.

Ahora que el cambio empieza a verse, aparecen los detractores, los golpistas, y en especial aquellos funcionarios públicos que mamaron la teta del estado por décadas. Bastó mencionarles que les quitarían el biberón para que sus intereses egoístas pisoteen la racionalidad y el patriotismo... ¡Es de Ripley! Intento de golpe de estado porque les quitaron un BONO... Y de yapa, como animales, querían matar al que, con toda razón, propone quitarles la teta. Si eso es 'pueblo', el concepto de sociedad HUMANA vale un carajo, porque bien podría mañana matar a mi vecino por un plato de fritada, y sería un excelente ejemplar de 'pueblo', porque no me convidó un poquito...

No está mal ser rebelde. De hecho, como mencionan algunos muchachos, es una condición natural de quien es joven, o conserva un espíritu joven, libre de prejuicios. Por desgracia, hay personas que aún siendo jóvenes, están repletas de prejuicios y bajas pasiones: podría llamarlos jóvenes marchitos, o almas encadenadas al sistema. Miremos hacia adentro y mejoremos siempre, porque esa es la verdadera esencia de la juventud: la predisposición a la excelencia.

Lo que está mal es NO analizar el pasado, para luego mirar al porvenir, sabiendo con certeza dónde estamos pisando, en el enorme patio de la Historia. Si somos jóvenes y además FUNDAMENTAMOS nuestro pensamiento con el bagaje de los hechos pasados y la razón crítica, construiremos en nuestro interior a seres capaces de cambiar al mundo, para bien.

No miremos a un solo individuo visible por casualidad hoy en día, con sus defectos y virtudes: mañana se irá, pero los procesos quedarán. Cuidemos la dirección de los procesos, porque ESO ES LO REALMENTE IMPORTANTE.

Las Fuerzas Armadas, la Policía, merecen el reconocimiento a su valor y a las horas extras que reclaman, y el Presidente debería mirar su petición con imparcialidad, con cabeza fría. Suboficiales y tropa del ejército también merecen un salario digno, para evitar que situaciones como esta vuelvan a repetirse, con funestas consecuencias.

Por último, no dejó de asombrarme la impresionante coordinación que requirió  A NIVEL NACIONAL, el digámoslo así, operativo policial para tumbar al gobierno, con un tufillo a imperialismo claramente perceptible; tanto, que no dejan de encontrarse extrañas similitudes entre el experimento de Honduras y lo que acaba de pasar en Ecuador...

29
Jun

Atilio A. Boron. Honduras: la futilidad del golpe

ALAI AMLATINA, 28/06/2009.- La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado. Un presidente violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados, siguiendo al pie de la letra lo indicado por el Manual de Operaciones de la CIA y la Escuela de las Américas para los escuadrones de la muerte; una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN sin antes confirmar la veracidad de la noticia; la reacción del pueblo que conciente de la maniobra sale a la calle a detener los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y a exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de la radio y la televisión y sembrar la confusión y el desánimo. Como en Venezuela, ni bien encarcelaron a Hugo Chávez los golpistas instalaron un nuevo presidente: Pedro Francisco Carmona, a quien la inventiva popular lo rebautizó como “el efímero.” Quien desempeña su rol en Honduras es el presidente del Congreso unicameral de ese país, Roberto Micheletti, quien juró este domingo como mandatario provisional y sólo un milagro le impediría correr la misma suerte que su predecesor venezolano.

zelayaLo ocurrido en Honduras pone de manifiesto la resistencia que provoca en las estructuras tradicionales de poder cualquier tentativa de profundizar la vida democrática. Bastó que el Presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular -apoyada con la firma de más de 400.000 ciudadanos- sobre una futura convocatoria a una Asamblea Constitucional para que los distintos dispositivos institucionales del estado se movilizaran para impedirlo, desmintiendo de ese modo su supuesto carácter democrático: el Congreso ordenó la destitución del presidente y un fallo de la Corte Suprema convalidó el golpe de estado. Fue nada menos que este tribunal quien emitió la orden de secuestro y expulsión del país del Presidente Zelaya, prohijando como lo hizo a lo largo de toda la semana la conducta sediciosa de las Fuerzas Armadas.

Zelaya no ha renunciado ni ha solicitado asilo político en Costa Rica. Fue secuestrado y expatriado, y el pueblo ha salido a la calle a defender a su gobierno. Las declaraciones que logran salir de Honduras son clarísimas en ese sentido, especialmente la del líder mundial de Vía Campesina, Rafael Alegría. Los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y en el mismo sentido se ha manifestado Barack Obama al decir que Zelaya "es el único presidente de Honduras que reconozco y quiero dejarlo muy claro". La OEA se expresó en los mismos términos y desde la Argentina la Presidenta Cristina Fernández declaró que "vamos a impulsar una reunión de Unasur, aunque Honduras no forma parte de ese organismo, y vamos a exigir a la OEA el respeto de la institucionalidad y la reposición de Zelaya, además garantías para su vida, su integridad física y la de su familia, porque eso es fundamental, porque es un acto de respeto a la democracia y a todos los ciudadanos.”

La brutalidad de todo el operativo lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas: desde el secuestro del Presidente, enviado en pijama a Costa Rica, y el insólito secuestro y la golpiza propinada a tres embajadores de países amigos: Nicaragua, Cuba y Venezuela, que se habían acercado hasta la residencia de la Ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, para expresarle la solidaridad de sus países, pasando por el ostentoso despliegue de fuerza hecha por los militares en las principales ciudades del país con el claro propósito de aterrorizar a la población. A última hora de la tarde impusieron el toque de queda y existe una estricta censura de prensa, pese a lo cual no se conoce declaración alguna de la Sociedad Interamericana de Prensa (siempre tan atenta ante la situación de los medios en Venezuela, Bolivia y Ecuador) condenando este atentado contra la libertad de prensa.

No está [por] demás recordar que las fuerzas armadas de Honduras fueron completamente reestructuradas y “re-educadas” durante los años ochentas cuando el Embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos tan distintos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del super-organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. Desde Tegucigalpa monitoreó personalmente las operaciones terroristas realizadas contra el gobierno Sandinista y promovió la creación del escuadrón de la muerte mejor conocido como el Batallón 316 que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras mientras en sus informes a Washington negaba que hubiera violaciones de los derechos humanos en ese país. En su momento el Senador estadounidense John Kerry demostró que el Departamento de Estado había pagado 800 mil dólares a cuatro compañías de aviones de carga pertenecientes a grandes narcos colombianos para que transportasen armas para los grupos que Negroponte organizaba y apoyaba en Honduras. Estos pilotos testificaron bajo juramento confirmando las declaraciones de Kerry. La propia prensa estadounidense informó que Negroponte estuvo ligado al tráfico de armas y de drogas entre 1981 a 1985 con el objeto de armar a los escuadrones de la muerte, pero nada interrumpió su carrera. Esas fuerzas armadas son las que hoy depusieron a Zelaya. Pero la correlación de fuerzas en el plano interno e internacional es tan desfavorable que la derrota de los golpistas es sólo cuestión de (muy poco) tiempo.

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