22
Ene

Charlie Hebdo, lucha por la libertad... o satanización del Islam? Encarando a la CNN

Reza Aslan, especialista en estudios religiosos norteamericano, de origen iraní, afirma que los políticos intencionadamente generalizan el comportamiento de la religión islámica, cuando son países específicos (curiosamente aliados de EEUU como Arabia Saudita) los únicos extremistas. De paso humilla a reporteros de CNN por prejuiciosos. Mire el video subtitulado al español para ver la entrevista!
ES UNA SATANIZACIÓN DE LA RELIGIÓN ISLAMICA! (1)

La estrategia parece tener envergadura global, sincronizando hechos ocurridos "accidentalmente", pero siempre de supuesto ataque a objetivos sionistas. En opinión de Guido Iacomini (2).

charlie hebdo

 

(1) Satanización: vieja práctica política, para deshacerse de enemigos, acusándolos de cosas monstruosas o graves.

(2) A continuación, extracto de un artículo en mención al tema, de Lido Iacomini:

Los dramas y tragedias de enero

Lido Iacomini

ALAI AMLATINA, 20/01/2014.-

... El ajuste, la recesión, la desocupación, en paralelo a un incremento desbocado de la inmigración desde los países azotados por la miseria, la guerra y la inestabilidad, son el trasfondo de los acontecimientos políticos europeos desde Suecia hasta Grecia, pasando por Francia, Italia e incluso Alemania. En el mejor de los casos desembocando en el crecimiento de movimientos alternativos como Podemos en España o Syriza en Grecia y en el peor de ellos disparando tragedias como la de Hebdo Charlie, alimento sangriento del engorde derechista en las sociedades europeas. El intenso dramatismo atraviesa y potencia la disputa política y cultural. Si la proximidad electoral no da tiempo para mayores devaneos teóricos que tuerzan un resultado casi anticipado en las encuestas griegas, el debate en Francia remueve las placas “tectónicas” que se superpusieron a los principios iluministas de la Revolución francesa, que parecieron postergar dos de sus tres célebres banderas, la de la “igualdad” y la “fraternidad”, reduciendo la libertad a una pretendida y sospechosa “libertad de expresión”.

Sin importar el color, gobiernos conservadores o socialdemócratas, han apresurado su realineamiento con EEUU, abandonado sus coqueteos económicos con Moscú al ritmo de la aplicación de los planes de ajuste enterradores del pasado “estado de bienestar”. La Merkel posterga sus ambiciones de un nuevo renacimiento alemán – en el peor sentido de renacimiento como potencia-, de locomotora financiera y hegemonista de una alternativa “europea”, mientras los gobiernos franceses olvidan el antiguo orgullo gaullista. Hollande no abandona la retórica “racionalista y librepensadora” pero se encamina a la práctica de los colonizadores de Argelia, tanto en Libia como en Malí. Es deseable pensar, al menos para los postergados, que están apostando, a la corta o a la larga, a perdedor. Al menos, en la realidad, de salida de la crisis ni hablar; sólo amenazas “antiterroristas” y reforzamiento militar, de espionaje e “inteligencia”.

En la Argentina sin tregua, se cierra la primer quincena del año con una conmoción que astilla verano y vacaciones: el lunes 18 amaneció con la noticia del suicidio del fiscal Nisman, un protagonista de la oscura investigación de uno de los dos atentados más crueles de nuestra historia, que enlutó a los argentinos, particularmente a nuestra nutrida colectividad de origen judío. Remarcable porque el otro atentado fue la explosión en la embajada de Israel. Una investigación que se unidireccionó sobre la pista iraní, al gusto geopolítico de la CIA y el Mossad y a su servicio. Un atentado y una tragedia nacional pero una sustancia claramente inserta en la disputa política internacional.

La bala calibre 22 disparada por Nisman segó su vida y frustró un debate parlamentario promovido por él, los medios concentrados y un sector importante de la oposición, pero que paradójicamente se encaminaba a un fracaso de sus torcidas intenciones. En realidad, como muchas de las acciones oficiales que Cristina viene conduciendo en esta etapa final de su mandato, podía y puede aún convertirse en un legado esclarecedor, quizás no de los verdaderos terroristas que hicieron volar la AMIA, pero sí de la siniestra maniobra de encubrimiento. Un paso sanador de las heridas sociales heredadas, como los juicios sobre el genocidio y sus autores o la enorme deuda externa acumulada. Pero verdad peligrosa que aleja aún más a nuestro país de la órbita norteamericana.

La oposición, los medios concentrados y sobre todo los elementos comprometidos con el encubrimiento intentarán enturbiar las aguas: echar un manto de sospechas sobre el suicidio, culpar a Cristina y el gobierno e insistir con los argumentos de Nisman, aureolados por una muerte suspicaz. No importa la verdad –mucho menos la justicia sobre las muertes de la AMIA- solo la impunidad y el objetivo político antikirchnerista. Una investigación a fondo y transparente sobre la muerte del fiscal Nisman es imprescindible para despejar el panorama político pero sabemos que, aunque así sea, los medios insistirán en sus maniobras creadoras de la “verdad” que necesitan sus socios internacionales.

Hay acá un punto de unidad entre las tragedias de Enero en París y Buenos Aires: enfocarlas en sí mismas para entenderlas solo conduce al error porque son partes constitutivas de un entramado dirigido a mantener y reposicionar el sistema económico internacional, salvaguardar el papel de la potencia hegemónica y rediseñar el mapa mundial. Los retrocesos de la década latinoamericana ganada aún son menores, desiguales y el terreno recuperable. Nuestro país con este gobierno viene forjando una nueva alianza internacional, ya no sólo latinoamericana, como único medio de contrarrestar la enorme presión norteamericana y europea. Los afanes autonomistas son imprescindibles y válidas las aspiraciones de no generar nuevas dependencias económicas ni políticas pero perimidos reflejos “neutralistas” en este mundo globalizado no pueden ser obstáculos ante emblocamientos forzados para no quedar acorralados, en el marco de una polarización mundial que va en desarrollo. El tour de force continuará en la Argentina y lo que pase en el 2015 con Cristina y el kirchnerismo puede desbalancear la situación de delicado equilibrio en que nos encontramos. Un triunfo popular, por ajustado que fuese, ofrecería un escenario que nos permitiría volver a soñar y pensar el futuro con renovadas esperanzas y una contribución para desgastar al imperio que tampoco deja de soñar entre el fuego de sus drones, mentiras y conspiraciones.

- Lido Iacomini es analista político argentino, integrante de Carta Abierta

29
Jun

Atilio A. Boron. Honduras: la futilidad del golpe

ALAI AMLATINA, 28/06/2009.- La historia se repite, y muy probablemente concluya de la misma manera. El golpe de estado en Honduras es una re-edición del que se perpetrara en Abril del 2002 en Venezuela y del que fuera abortado ante la fulminante reacción de varios gobiernos de la región en Bolivia el año pasado. Un presidente violentamente secuestrado en horas de la madrugada por militares encapuchados, siguiendo al pie de la letra lo indicado por el Manual de Operaciones de la CIA y la Escuela de las Américas para los escuadrones de la muerte; una carta de renuncia apócrifa que se dio a conocer con el propósito de engañar y desmovilizar a la población y que fue de inmediato retransmitida a todo el mundo por la CNN sin antes confirmar la veracidad de la noticia; la reacción del pueblo que conciente de la maniobra sale a la calle a detener los tanques y los vehículos del Ejército a mano limpia y a exigir el retorno de Zelaya a la presidencia; el corte de la energía eléctrica para impedir el funcionamiento de la radio y la televisión y sembrar la confusión y el desánimo. Como en Venezuela, ni bien encarcelaron a Hugo Chávez los golpistas instalaron un nuevo presidente: Pedro Francisco Carmona, a quien la inventiva popular lo rebautizó como “el efímero.” Quien desempeña su rol en Honduras es el presidente del Congreso unicameral de ese país, Roberto Micheletti, quien juró este domingo como mandatario provisional y sólo un milagro le impediría correr la misma suerte que su predecesor venezolano.

zelayaLo ocurrido en Honduras pone de manifiesto la resistencia que provoca en las estructuras tradicionales de poder cualquier tentativa de profundizar la vida democrática. Bastó que el Presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular -apoyada con la firma de más de 400.000 ciudadanos- sobre una futura convocatoria a una Asamblea Constitucional para que los distintos dispositivos institucionales del estado se movilizaran para impedirlo, desmintiendo de ese modo su supuesto carácter democrático: el Congreso ordenó la destitución del presidente y un fallo de la Corte Suprema convalidó el golpe de estado. Fue nada menos que este tribunal quien emitió la orden de secuestro y expulsión del país del Presidente Zelaya, prohijando como lo hizo a lo largo de toda la semana la conducta sediciosa de las Fuerzas Armadas.

Zelaya no ha renunciado ni ha solicitado asilo político en Costa Rica. Fue secuestrado y expatriado, y el pueblo ha salido a la calle a defender a su gobierno. Las declaraciones que logran salir de Honduras son clarísimas en ese sentido, especialmente la del líder mundial de Vía Campesina, Rafael Alegría. Los gobiernos de la región han repudiado al golpismo y en el mismo sentido se ha manifestado Barack Obama al decir que Zelaya "es el único presidente de Honduras que reconozco y quiero dejarlo muy claro". La OEA se expresó en los mismos términos y desde la Argentina la Presidenta Cristina Fernández declaró que "vamos a impulsar una reunión de Unasur, aunque Honduras no forma parte de ese organismo, y vamos a exigir a la OEA el respeto de la institucionalidad y la reposición de Zelaya, además garantías para su vida, su integridad física y la de su familia, porque eso es fundamental, porque es un acto de respeto a la democracia y a todos los ciudadanos.”

La brutalidad de todo el operativo lleva la marca indeleble de la CIA y la Escuela de las Américas: desde el secuestro del Presidente, enviado en pijama a Costa Rica, y el insólito secuestro y la golpiza propinada a tres embajadores de países amigos: Nicaragua, Cuba y Venezuela, que se habían acercado hasta la residencia de la Ministra de Relaciones Exteriores de Honduras, Patricia Rodas, para expresarle la solidaridad de sus países, pasando por el ostentoso despliegue de fuerza hecha por los militares en las principales ciudades del país con el claro propósito de aterrorizar a la población. A última hora de la tarde impusieron el toque de queda y existe una estricta censura de prensa, pese a lo cual no se conoce declaración alguna de la Sociedad Interamericana de Prensa (siempre tan atenta ante la situación de los medios en Venezuela, Bolivia y Ecuador) condenando este atentado contra la libertad de prensa.

No está [por] demás recordar que las fuerzas armadas de Honduras fueron completamente reestructuradas y “re-educadas” durante los años ochentas cuando el Embajador de EEUU en Honduras era nada menos que John Negroponte, cuya carrera “diplomática” lo llevó a cubrir destinos tan distintos como Vietnam, Honduras, México, Irak para, posteriormente, hacerse cargo del super-organismo de inteligencia llamado Consejo Nacional de Inteligencia de su país. Desde Tegucigalpa monitoreó personalmente las operaciones terroristas realizadas contra el gobierno Sandinista y promovió la creación del escuadrón de la muerte mejor conocido como el Batallón 316 que secuestró, torturó y asesinó a centenares de personas dentro de Honduras mientras en sus informes a Washington negaba que hubiera violaciones de los derechos humanos en ese país. En su momento el Senador estadounidense John Kerry demostró que el Departamento de Estado había pagado 800 mil dólares a cuatro compañías de aviones de carga pertenecientes a grandes narcos colombianos para que transportasen armas para los grupos que Negroponte organizaba y apoyaba en Honduras. Estos pilotos testificaron bajo juramento confirmando las declaraciones de Kerry. La propia prensa estadounidense informó que Negroponte estuvo ligado al tráfico de armas y de drogas entre 1981 a 1985 con el objeto de armar a los escuadrones de la muerte, pero nada interrumpió su carrera. Esas fuerzas armadas son las que hoy depusieron a Zelaya. Pero la correlación de fuerzas en el plano interno e internacional es tan desfavorable que la derrota de los golpistas es sólo cuestión de (muy poco) tiempo.

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