12
Ene

Sobre Charlie Hebdo (es decir otro golpe de la CIA), y otras hierbas religiosas...

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Sátira de Charlie Hebdo, traducida al castellano, (y literalmente al cristiano), para que en Occidente sintamos lo que sintieron en Medio Oriente cuando vieron esta "caricatura satírica". ¿Qué siente usted, estimado lector?

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Por Luis Alberto Mendieta

¿Es esto una "sátira", como nos quieren hacer creer? ¿Cómo lo tomaríamos católicos o no católicos, los occidentales? ¿Ahora la fé religiosa es cuestión de burla? ¿SE ACABÓ EL RESPETO POR EL CREDO RELIGIOSO? Recordemos que la libertad de fé está consagrada en casi todas las constituciones del mundo.

Por otro lado: ¿Quién está detrás de los asesinatos de París? Algo huele a manual de la CIA por allí.

Pregunto: ¿Para dónde van EEUU y la UE? ¿Están organizando la 3ra. Guerra mundial? ¿Están creando fanáticos entre el pueblo llano para luego tener (como siempre) soldados, carne de cañón incondicional, basados en el odio racial?

Con el ejemplo del Führer, al parecer los poderosos preparan terreno para la Gran Guerra, quizá la última...

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  • Comparto además un enlace sobre un análisis de Thierry Meyssan sobre la farsa del ataque de los supuestos yihadistas al periódico de crónica roja Charlie Hebdo:

http://www.voltairenet.org/article186413.html

  • Adjunto finalmente el testimonio de Alberto Rabilotta, periodista argentico-canadiense, que aporta un detalle muy importante sobre planes realizados en 1976 por la OTAN:
¿Desde cuándo Estados Unidos y la OTAN patrocinan el terrorismo?Alberto RabilottaALAI AMLATINA, 14/01/2015.-  Sembrar la división y el odio, las disputas religiosas, lingüísticas, culturales  y nacionales, y el racismo en todas sus variantes (1), es una muy vieja y efectiva receta para dominar y explotar a los pueblos. Es la forma de arruinarlos, debilitarlos y dividirlos para avasallarlos, esclavizarlos o borrarlos del mapa en beneficio de los intereses de los colonizadores e imperialistas.Esa política fue aplicada durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética (URSS), China y demás países socialistas, y no desapareció con el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo.En realidad la guerra ideológica y las prácticas subversivas de los tiempos de la Guerra Fría fueron adaptadas hace más de cuatro décadas a los objetivos hegemónicos que el imperialismo de Estados Unidos (EE.UU.) y sus aliados de la OTAN estaban incubando, al capitalismo que hoy día llamamos neoliberalismo, y desde entonces afectan a todos los países y regiones del mundo que rechazan la hegemonía imperial.Es en ese contexto que debemos situar el terrorismo, sea por fanatismo religioso o la ideología neonazi, y comprobar que ha servido y sirve objetivamente a generar la destrucción y el caos que el imperio necesita para su expansión, y esto es así cuando asesina a inocentes en Irak, Siria, Libia, Paquistán o Yemen, o cuando se vuelve contra sus patrocinados políticos en EE.UU., en Londres o Paris.

Siempre el terrorismo servirá a los objetivos políticos del imperio, porque el simplismo de la explicación, la exagerada mediatización y la repercusión global de esos actos abominables en los países occidentales, como los recientes atentados en Francia, terminan casi siempre justificando políticas y sociales antidemocráticas y represivas, como se vio en EE.UU. con la “Ley Patriota” (Patriot Act), cuya sustancia probablemente será incorporada en los proyectos que ya están siendo contemplados en la Unión Europea.

Cuando digo esto no estoy asumiendo una teoría conspirativa, sino resumiendo una de mis primeras experiencias periodísticas importantes a comienzos de los años 70, y de la cual solo escribí una vez, pero que desde entonces ha sido una importante guía para mi entendimiento y análisis de la propaganda y los objetivos políticos del imperialismo.

Y lo haré apoyándome en la memoria, porque los archivos de papel me abandonaron hace tiempo y no tengo los medios para ir a las hemerotecas de los diarios Pravda en Moscú o Granma en La Habana, en los cuales fue publicado íntegramente el despacho original.

Una discreta reunión en Montreal del aparato de propaganda de la OTAN

En 1972, cuando comenzaba a colaborar con Prensa Latina y escribía algunas notas para medios mexicanos –El Día y Excélsior-, un colega canadiense me hizo saber que una muy discreta reunión de los responsables de la política de información del sistema de radios de onda corta de la OTAN (Radio Europa Libre/Radio Libertad –REL/RL-, La Voz de las Américas –VOA-, etcétera) tendría lugar en un hotel de Montreal.

En esa reunión se presentaría “un nuevo plan” de lucha ideológica contra la URSS y demás países socialistas, pero ahora es posible afirmar que lo dicho y planeado en esa reunión amplió a escala global y a todos los terrenos posibles la lucha ideológica característica de la confrontación bipolar de la Guerra Fría.

Fui al lugar de la reunión sin mucha confianza de que me acreditarían como periodista, pero después de una negativa, y para mi gran sorpresa, me aceptaron porque tenía una credencial de “corresponsal” del diario mexicano Excélsior.

La tal reunión fue en realidad una larga sucesión de presentaciones de los responsables de la línea informativa y editorial de esas radios, en particular de la VOA y de REL/RL, que (usando un lenguaje actual) formularon cómo construir la narrativa y la credibilidad de la propaganda contra la URSS y el comunismo, pero en realidad también contra todos los países que en esa época reclamaban una real independencia, un nuevo orden económico mundial, el fin del racismo y la discriminación racial en todas sus formas. Que asumían posiciones antiimperialistas y eran vistos como aliados de la URSS, en pocas palabras.

¿Cómo utilizar las religiones y los nacionalismos como armas?

La nueva ofensiva ideológica del imperio, y el contenido de su propaganda, según los ideólogos del aparato propagandístico de la OTAN en esa reunión de Montreal, debía alcanzar y echar raíces en los sectores de la población a la cual iba a ser dirigida: los musulmanes y los nacionalistas radicales en ciertas regiones de la URSS y otros países socialistas; los sionistas judíos (los refúsenik) rusos que querían emigrar a Israel y los católicos conservadores en los países bálticos, en Polonia y otros más.

Lo que en realidad se buscaba en esas sociedades socialistas secularizadas era alimentar –para luego financiar y organizar- el “renacimiento” de las creencias y prácticas religiosas radicales que entrasen en franca contradicción con la sociedad y el poder político, y crear reivindicaciones o contradicciones en las sociedades y regiones con nacionalismos susceptibles de separatismo, lo que presuponía crear situaciones de confrontación civil, policial y hasta militar.

“Choque de civilizaciones” y neoliberalismo

La semilla del “choque de civilizaciones”  (2) plantada por esa propaganda de la OTAN y adoptada sin reservas por los cada vez más concentrados medios de prensa de los países capitalistas, justificó la creación de Al-Qaeda para luchar contra los soviéticos y afganos progresistas en Afganistán, y con el derrumbe de la URSS y del campo socialista europeo fue usada extensamente en los Balcanes para la partición de la (ex ) Yugoslavia, y seguidamente para fomentar los ataques terroristas y el conflicto en Chechenia, en Daguestán y otras regiones de la ex URSS, incluyendo recientemente el caso de Ucrania.

Estado oficialmente ateo, la URSS era en realidad un Estado socialista multinacional y multicultural donde convivían muchas nacionalidades y religiones, desde la ortodoxa cristiana hasta la musulmana, pasando por la judía y la católica, entre otras más. Esta era la fuerza aparente del internacionalismo proletario, como decían en Moscú, pero también su principal debilidad a los ojos de la dirigencia imperialista.

Empero, hay que recordar que la confrontación creada por las ambiciones imperialistas de EE.UU. no se resumía a la Guerra Fría entre Moscú y Washington, y que en el Oriente Medio y en Asia predominaban -a comienzos de los años 70- y como consecuencia de la descolonización y de la consolidación del movimiento de los Países No-Alineados, Estados seculares en los cuales convivían, bajo regímenes políticos diferentes, las más diversas culturas, nacionalidades y religiones.

En otras palabras, se estaba en un momento de auge en la lucha para eliminar todas las formas de discriminación racial, incluyendo el Apartheid sudafricano y el sionismo, lo que se concretó en la votación de la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU en noviembre de 1975, anulada el 16 de diciembre de 1991, ocho días después de la disolución de la URSS, por la Resolución 4866 de la ONU.

Y en la coyuntura histórica en que los países No-Alineados con el apoyo del campo socialista exigieron  la creación de un “Nuevo Orden Económico Mundial” que pusiera fin a los desiguales “términos de intercambio” y poder así acceder al desarrollo socioeconómico, y batallando en la UNESCO para establecer un “Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación”, iniciativas que el imperialismo y sus aliados lograron derrotar.

Pero ahora, a distancia y con documentos a la mano, podemos entender ese fue también el momento en que en EE.UU. y sus aliados en Europa y Japón lanzan desde los círculos de poder la narrativa para justificar económica y políticamente el desmantelamiento del Estado benefactor (la intervención de Estado en la economía apara garantizar cierto desarrollo socioeconómico), con el objetivo (finalmente realizado en las últimas dos décadas) de poner el Estado al servicio exclusivo de los capitalistas y poder retornar así al liberalismo del siglo 19 y a las viejas prácticas imperialistas y colonialistas (3).

Desde cierta perspectiva fue el momento propicio para que el imperialismo y sus aliados de la OTAN ampliaran el contexto y la cobertura geográfica de la Guerra Fría, asegurando la continuidad en el paso de la confrontación entre un sistema capitalista-imperialista y un sistema socialista, a la preparación de la expansión imperialista del sistema neoliberal que ya estaba siendo “cocinado”.

No es pura coincidencia que haya sido en 1973 que David Rockefeller, con la asistencia de Zbigniew Brzezinsky, asesor de política exterior del presidente Demócrata James Carter, crea la Comisión Trilateral (4), que sirvió para vehicular a los más altos niveles la nueva ofensiva ideológica del imperio y de la OTAN, ni tampoco que Samuel Huntington, “intelectual orgánico” del imperialismo y autor del infame libro “Choque de civilizaciones”, estuviera ya en el paisaje.

Los documentos de la Comisión Trilateral, en particular “The Crisis of Democracy”, de 1975, deberían ser leídos a la luz de los hechos actuales y recientes, para comprobar fuera de toda interpretación conspirativa que fue entonces y bastante públicamente que se sentaron las líneas de la ofensiva política e ideológica del imperialismo para establecer la hegemonía en su fase neoliberal, incluyendo la liquidación de la democracia liberal con algún contenido real en las sociedades de los países del campo occidental, como estamos viendo.

Todo esto también explica la continuidad, desde entonces y hasta ahora, de la ofensiva ideológica y de las políticas destinadas a minar las sociedades y destruir los Estados de la URSS y del resto de los países socialistas, y ahora de Rusia, China y otros países en desarrollo o emergentes que pueden constituir la principal barrera a la hegemonía neoliberal.

Los fanáticos y extremistas convertidos en “luchadores por la libertad”

Y si bien fue en 1979 el primer caso documentado en el cual EE.UU. y sus aliados crearon, entrenaron y convirtieron en “luchadores por la libertad” a los extremistas islamistas, para luchar en Afganistán contra los soviéticos y los afganos progresistas, no pasó mucho tiempos antes de que EE.UU. efectuase operaciones ilegales con narcotraficantes en América latina para armar y financiar a los “combatientes por la libertad” que luchaban contra los sandinistas en Nicaragua, política que llevó a la creación de los “carteles” de narcotráfico y a la expansión de la criminalidad, la corrupción y la violencia en la región.

Políticas similares fueron seguidas desde entonces en decenas de países de Asia, del Oriente Medio y de África, muchas veces con la asistencia y financiamiento de Arabia Saudita, y el apoyo de Israel (como en el caso Irán-Contras), lo que confirma que el diabólico plan de “dividir para reinar”, de destruir los Estados y las sociedades que defendían su soberanía nacional, fue aplicado de manera sistemática tanto por el aparato de propaganda de EE.UU. y la OTAN como por sus agencias de subversión y espionaje.

Nada nuevo o sorprendente si recordamos que desde finales de la segunda Guerra Mundial, mediante la “Operación Gladio”, EE.UU. y la OTAN conservaron los contactos y lazos con las fuerzas ultranacionalistas que apoyaron o participaron en los diversos regímenes nazi-fascistas europeos, y que ahora sirven en los países bálticos y en Ucrania –donde controlan el aparato de seguridad del Estado-, para la política de enfrentamiento con Rusia.

André Vltchek enfatiza que “para el imperio, la existencia y popularidad de dirigentes progresistas, marxistas, musulmanes, gobernando el Oriente Medio o una Indonesia rica en recursos, era algo claramente inaceptable. ¿Si se acostumbraran a utilizar esos recursos naturales para mejorar las vidas de sus pueblos, que quedaría entonces para el imperio y sus empresas? Eso tenía que ser frenado por todos los medios. El islam tenía que ser dividido, infiltrado con cuadros radicales y anticomunistas, y con aquellos que no les interesa en lo más mínimo el bienestar de su propio pueblo” (5).

Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de Washington, dijo públicamente (6) que se habían “invertido” cinco mil millones de dólares para el ”cambio de régimen” en Ucrania, y sin duda fue mucho más costosa la partición del Estado multinacional de Yugoslavia. ¿Y qué decir del financiamiento o apoyo de los países de la OTAN a los extremistas y terroristas islámicos en Chechenia y Daguestán, que se paseaban por Europa como “combatientes de la libertad”? ¿O de los extremistas islámicos recibidos por las autoridades políticas europeas y estadounidenses, financiados y entrenados por esos gobiernos para derrocar a los gobiernos en Libia y Siria, con muchos ejemplos más en África que quedarán en el tintero?

“Al fundamentalismo no se le vence con las armas”

En 1997 el gran intelectual Edward Said dio una charla (7) sobre el “choque de civilizaciones”, cuya lectura o relectura es aconsejada, y de la cual me permito reproducir un largo párrafo: “A la vista de la deprimente realidad que nos rodea y de la presencia de conflictos interculturales e interétnicos, me parece irresponsable sugerir que nosotros, en Europa y EE.UU, debamos conservar nuestra civilización, lo que Huntington llama Occidente, manteniendo al resto a distancia y aumentando las desavenencias entre los pueblos para prolongar nuestro dominio. Esto es, de hecho, lo que Huntington sostiene, y resulta bastante fácil entender por qué este ensayo fue publicado por Foreign Affairs y por qué tantos responsables políticos se han sentido atraídos por él, permitiendo a EE.UU ampliar la mentalidad de la Guerra Fría a una época distinta y a un nuevo público. Mucho más productiva y útil es una nueva mentalidad o conciencia global que ve los peligros que enfrentamos desde el punto de vista de la raza humana en su conjunto. Estos peligros incluyen el empobrecimiento de la mayoría de la población del planeta, el nacimiento de virulentos sentimientos tribales, nacionalistas, étnicos y religiosos en Bosnia, Ruanda, Líbano, Chechenia y otros lugares, el descenso de la alfabetización y la aparición de un nuevo analfabetismo basado en los medios de comunicación electrónicos, la televisión y las nuevas autopistas de la información global, o la fragmentación y la amenaza de desaparición de los grandes relatos sobre la liberación y la tolerancia. Nuestro bien más preciado para hacer frente a esta terrible transformación de la historia no es la aparición de un sentimiento de enfrentamiento, sino de comunidad, de comprensión, de solidaridad y de esperanza, lo cual representa todo lo contrario a lo que promueve Huntington”.

Y cerremos este artículo con una reciente (6) e importante reflexión del filósofo Enrique Dussel: “los fundamentalismos (cristiano, como el de G. Bush; islámico o sionista) son un retorno de un dios (o un politeísmo como diría M. Weber) que justifica y absolutiza una política, una economía, una cultura, una raza, un género, etcétera, y usa las armas en vez de argumentos razonables, comprensibles para el otro interlocutor (nadie como el fundamentalismo estadunidense utiliza las armas en vez de argumentos: pretende imponer la democracia con guerras en vez de argumentar desde la tradición del otro, por ejemplo, con los creyentes del Islam a partir del Corán ). Al fundamentalismo no se le vence con las armas (y no olvidar que fue la CIA la que enseñó al fundamentalismo islamita en Afganistán a usar las armas contra la Unión Soviética, y ahora cosechamos las consecuencias sobre cuyo origen nadie habla), sino con argumentos razonables y con una praxis honesta (como enseñaba Bartolomé de las Casas respecto de la conquista). Pero esto último no entra en el horizonte de los intereses del imperio. Se utiliza la violencia irracional islamita para justificar y aumentar la violencia irracional del neoliberalismo político-económico. La izquierda honesta, por el contrario, debe comenzar una crítica de la teología como momento de una crítica de la política liberal y de la economía capitalista, tal como la practicó Karl Marx”.

Notas

1.- El papel del racismo en la ofensiva imperialista, Alberto Rabilotta
http://alainet.org/active/72395&lang=es

2.- Años más tarde, leyendo a Samuel Huntington (¿Choque de civilizaciones?, Foreing Affairs, 1993), se me hizo claro que ese menjunje de prejuicios cargados de odios reflejaba bastante bien lo que había escuchado en esa reunión de las radios de la OTAN en Montreal, y que constituía el trasfondo de la política que desde entonces había estado siguiendo el imperialismo y sus aliados.

3.- Samir Amin, « Capitalisme transnational ou Impérialisme collectif ?», Pambazuka News, 22 janvier 2011; Kari Polanyi Levitt, « The Power of Ideas »,http://www.karipolanyilevitt.com/wp-content/uploads/2014/01/Kari-Polanyi-Levitt-intro-IJPE-FINAL.pdf ; The Powell Memo de 1971, http://reclaimdemocracy.org/powell_memo_lewis/

4.- The Crisis of Democracy, Michel Crozier, Samuel Huntington y Joji Watanuki. http://www.trilateral.org/download/doc/crisis_of_democracy.pdf

5.- Empire Manufactures Muslim Monsters, por André Vltchek http://dissidentvoice.org/2015/01/empire-manufactures-muslim-monsters/ Novelista y cineasta, Vltchek ha cubierto guerras y conflictos en docenas de países. Recientemente publicó un libro con Noam Chomsky: On Western Terrorism: From Hiroshima to Drone Warfare.

6.- Victoria Nuland, 13 de diciembre de 2013: http://www.informationclearinghouse.info/article37599.htm

7.- Edward Said, El Mito del Choque de Civilizaciones, charla en la Universidad Columbia de Nueva York en 1997 http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/N%BA79%20Feb.10/MitoChoqueCivilizaciones.htm

8.- Enrique Dussel, “La crítica de la teología se torna en la crítica de la política”, http://www.jornada.unam.mx/2015/01/10/opinion/018a1mun

- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.

Fuente:  http://alainet.org

 

18
Dic

Cuba y Estados Unidos: ¿Qué hay detrás del final de esa Guerra Fría?

No sé qué sentir por EEUU: admiración o repugnancia. Explico mi opinión:

Sin duda Rusia hubiese tenido con Cuba un aliado fabuloso para reventar en mil pedazos a los gringos en la guerra que se avecina, ¡pero esta jugada de acercarse a Cuba y buscar su alianza (Castro se verá presionado por MILES, quizá millones de cubanos a acercarse a EEUU) dejaría pasmado al ajedrecista ruso más ducho!

Ahora que pateó el tablero del lado Latinoamericano, y de paso quedó como héroe del "Sueño Americano" (XD) me pregunto qué pasaría si en las próximas elecciones ecuatorianas gana gente de la derecha lamebotas gringas... ¿Será que esa gente insensata nos lanza a una guerra demente, con final desastroso garantizado?

FINALMENTE, en cuanto el dólar acabe de desplomarse (lo hará más pronto que tarde), PREGUNTO: qué va a pasar con nuestro mini-país, con montañas de papel inútil en las manos? Me estremezco al pensar en eso...

¿Alguien podría opinar a este respecto?

L.A. Mendieta

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13
May

Falleció Andrés Carrasco, el científico que denunció el glifosato

Falleció Andrés Carrasco, el científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones. Incluimos la última entrevista que brindó y además “¿La felicidad puede ser un tema político? Pistas para bajarse de la globalización”, la entrevista que transmitió Decí Mu

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En una de sus visitas a nuestra Cátedra Autónoma de Comunicación Social, el científico Andrés Carrasco contó cómo decidió divulgar su investigación sobre los efectos letales del glifosato.: estaba en el sur, pescando, solo, disfrutando la belleza de esa postal natural, sabía que lo que había comprobado era esencial y sintió que el perfecto silencio que lo rodeaba era un grito inmenso. “Hacé algo”. Para hacerlo solo necesitaba encontrar “un periodista serio y decente”. Y llamó, desde ahí mismo, a Darío Aranda. Él es quien lo despide en estas líneas que eligió publicar en lavaca. Doble honor, que nos obliga y compromete aún más a seguir siendo dignos de ello y de ellos.

Por Darío Aranda.

“Soy investigador del Conicet y estudié el impacto del glifosato en embriones. Quisiera que vea el trabajo”.

Fue lo primero que se escuchó del otro lado del teléfono.

Era 2009 y aún estaba latente el conflicto por la Resolución N°125. Página12 había dado amplia cobertura a las consecuencias del modelo agropecuario y este periodista había escrito sobre los efectos las fumigaciones con agroquímicos.

El llamado generó desconfianza. No conocía al interlocutor. ¿Por qué me llamaba?

El científico avanzó en la presentación. “Mi nombre es Andrés Carrasco, fui presidente del Conicet y soy jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Le dejo mis datos”.

Nunca había escuchado su nombre. Nunca había escrito sobre científicos y el Conicet me sonaba como un sello.

Llamados al diario y preguntas a colegas. Todos confirmaron que era un científico reconocido, treinta años de carrera, con descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajo constante en los 90, cuando se enfrentó al menemismo.

Hice la nota.

Su investigación fue la tapa del diario, (abril de 2009). La noticia: el glifosato, el químico pilar del modelo sojero, era devastador en embriones anfibios. Nada volvió a ser igual. Organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo e Carrasco como una prueba de lo que vivían en el territorio.

“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, solía decir él. Y comenzó a ser invitado a cuanto encuentro había. Desde universidades y congresos científicos, hasta encuentros de asambleas socioambientales y escuelas fumigadas. Intentaba ir a todos lados, restando tiempo al laboratorio y a su familia.

También ganó muchos enemigos. Los primeros que le salieron al cruce: las empresas de agroquímicos. Abogados de Casafe (reúne a las grandes corporaciones del agro) llegaron hasta su laboratorio en la Facultad de Medicina y lo patotearon. Comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. Y también lo desacreditó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Lo hizo, nada menos, que en el programa de Héctor Huergo, jefe de Clarín Rural y lobbysta de las empresas.

Barañao desacreditó el trabajo y defendió al glifosato (y al modelo agropecuario). Y no dejó de hacerlo en cuanto micrófono se acercara. Incluso cuestionó el trabajo de Carrasco en encuentros de Aapresid (empresarios del agro) y, sobre todo, en el Conicet.

Carrasco no se callaba: “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”.

Los diarios Clarín y La Nación lanzaron una campaña en su contra. No podían permitir que un reconocido científico cuestionara el agronegocio. Llegaron a decir que la investigación no existía y que era una operación del gobierno para prohibir el glifosato, una represalia por la fallida 125. Carrasco se enojaba. “Si hay alguien que no quiere tocar el modelo sojero es el gobierno”, resumió café mediante en el microcentro porteño. Pero Carrasco era funcionario del gobierno: Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa. Le pidieron que bajase el tono de las críticas al glifosato y al modelo agropecuario. No lo hizo. Renunció.

Carrasco en la Mu de marzo 2014
El silencio no es salud

Empresas, funcionarios y científicos lo habían acusado de no publicar su trabajo de glifosato en una revista científica, sino en un diario. Se reía y retrucaba: “No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y, luego, se lo canaliza por medios que sólo llegan a ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva”.

Era calentón Carrasco. Se enojaba, discutía a muerte, pero luego tiraba algún comentario para distender.

Nos solíamos ver en un café antiguo cerca de Constitución. Él era habitué. Charlaba con las mozas y debatía de política con el dueño.

Café mediante, le pregunté por qué se metió en semejante baile. Ya era un científico reconocido en su ámbito y no necesitaba dar prueba de nada. Tenía mucho por perder en el mundo científico actual. Me explicó que lo había conmovido el sufrimiento de las Madres del Barrio Ituzaingó de Córdoba. Y que no podía permanecer indiferente. También lamentó que el Conicet estuviera al servicio de las corporaciones. Denunció acuerdos (incluso premios) entre Monsanto y Barrick Gold con el Conicet. Se indignaba. “La gente sufre y los científicos se vuelven empresarios o socios de multinacionales”, disparaba.

Ética

En 4 de mayo de 2009, el ministro Barañao envió un correo electrónico a Otilia Vainstok, coordinadora del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y Tecnología (Cecte). En un hecho sin precedentes, Barañao aportaba bibliografía de Monsanto y pedía que evalúen a Carrasco. Nunca había pasado algo similar. La mayor autoridad de ciencia de Argentina pedía una evaluación ética por un investigar que había cuestionado al químico pilar del modelo agropecuario.

Barañao quería la cabeza de Carrasco.

Vainstok envió un correo electrónico el mismo lunes 4 de mayo,,con copia a los nueve integrantes del Comité de Ética. Decía así:

“Estimados colegas, esta tarde he recibido un pedido de que el Cecte considere las expresiones vertidas en artículos periodísticos por Andrés Carrasco con motivo de su investigación de los efectos del glifosato en embriones de anfibios. Adjunto también la bibliografía aportada por Lino Barañao, la entrevista a Carrasco y la entrevista al Ministro Barañao que sacó Clarín”.

El mail se filtró a la prensa. Y Carrasco se enteró de la operación de Barañao y Vainstok. El escándalo hubiera sido enorme. El Comité de Ética reculó y no juzgó a Carrasco, pero el camino estaba marcado.

Los de abajo

En agosto de 2010, en Chaco, estaba por dar una charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron lincharlo. Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo.

Ese mismo agosto, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco. Lo que había sido un pedido-chicana de sus detractores, no sirvió para calmar las críticas. Continuó la difamación de los defensores del agronegocios. Pero fue un triunfo para los pueblos fumigados, las Madres de Ituzaingó y las asambleas en lucha. Y Carrasco comenzó a tejer diálogos con otros investigadores, de bajo perfil. Sentía particularmente respeto y cariño por jóvenes investigadores de Universidad de Río Cuarto y de la Facultad de Ciencias Médica de Rosario. Solía mencionarlos en las charlas y los señalaba como el “futuro digno” de la ciencia argentina.

Otro veneno

Solíamos cruzarnos en encuentros contra el extractivismo. Y periódicamente nos enviábamos correos con información del modelo agropecuario, alguna nueva investigación, viajes suyos a Europa para contar sobre su investigación, el juicio de las Madres de Ituzaingó, la nueva soja aprobada por el gobierno, los nuevos químicos. Un día recibí uno de sus mensajesl. “Hay un nuevo veneno”, fue el asunto de un mail. Alertaba sobre el glufosinato de amonio y lo mencionaba como posible sucesor del glifosato: “El glufosinato en animales se ha revelado con efectos devastadores. En ratones produce convulsiones y muerte celular en el cerebro. Con claros efectos teratogénicos (malformaciones en embriones). Todos indicios de un serio compromiso del desarrollo normal”, precisaba. Y recordaba que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) detalló en 2005 los peligros del químico para la salud y el ambiente. Destacó que desde 2011 el Ministerio de Agricultura había aprobado diez eventos transgénicos de maíz y soja de las empresas Bayer, Monsanto y Syngenta. Cinco de esas semillas fueron aprobados para utilizar glifosato y glufosinato.

¿Para qué y para quién investigan?

Otra tarde le envíe un correo electrónico contando de investigadores que confirmaron lo mismo que él, pero en sapos (muchas veces llaman los “canarios de la mina” porque pueden anunciar lo que le sucederá a humanos. Los investigadores tenían miedo a hablar, por las posibles represalias. De inmediato me llamó por teléfono. Fue tajante: “No quiero saber quiénes son. Sólo quiero que le preguntes para qué mierda investigan, si para criar sapos o para cuidar al pueblo que subsidia sus investigaciones. Preguntales eso por favor”. Y cortó.

Los investigadores nunca quisieron hablar y difundir masivamente sus trabajos.

Carrasco en Wikileaks

En marzo de 2011 se conoció que la embajada de Estados Unidos lo había investigado y había hecho lobby en favor de Monsanto. Documentos oficiales filtrados por Wikileaks confirmaban el hecho. “No esperaba algo así, aunque sabemos que estas corporaciones operan al más alto nivel, junto a ámbitos científicos que les realizan estudios a pedido, medios de comunicación que les lavan la imagen y sectores políticos que miran para otro lado. Estaban, y están, preocupados. Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”.

El otro Carrasco

En noviembre de 2013 le relaté que en Estación Camps (Entre Ríos) había entrevistado a una mujer que luchaba contra los agroquímicos. Era una trabajadora rural y ama de casa, muy humilde, que había enviudado. Su esposo era peón de campo, vivía rodeado de soja y fue fumigado periódicamente. Comenzó a enfermar, la piel se le desprendía y tuvo graves problemas respiratorios. Murió luego de una larga agonía. La mujer no tenía dudas de que habían sido los agroquímicos que llovían sobre la casa. Y los médicos tampoco tenía dudas, aunque se negaban a ponerlo por escrito. El nombre del trabajador rural víctima de los agroquímicos: Andrés Carrasco.

La viuda había escuchado en la radio sobre el científico homónimo de su marido y el glifosato. Y, entre llantos, contó que le daba fuerzas saber que alguien con el mismo nombre que su esposo estaba luchando contra los químicos que le arrebataron al padre a sus hijos.

Le conté la historia por teléfono. El Carrasco científico se conmovió, no podía seguir hablando. Y confesó que solía arrepentirse de no haber investigado antes sobre el glifosato.

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La última maniobra

A fin del año pasado me llamó para contarme la última maniobra del Conicet. Había solicitado la promoción a investigador superior y le fue negada. La cuestión iba mucho más allá de la promoción. Lo enojaba el ninguneo de los científicos empresarios y obedientes del poder. Lo habían evaluado dos personas que no conocían nada de su especialidad y otro que es parte de las empresas del agronegocios. Me envió su carta de reclamo al Conicet y relató en detalla la reunión con el Presidente de la Institución. Estaba seguro que era un nuevo pase de factura por lo que comenzó en 2009.

Y le dolía el silencio de académicos que respetaba, incluso de amigos de antaño de las ciencias sociales que le daban la espalda.

Le propuse un artículo periodístico e intentar publicarlo en Página12. Le tenía aprecio al diario, a pesar de que hacía tiempo habían dejado de darle espacio. Le avisé que pondría su versión de los hechos y la del Conicet y de Barañao. Me retruco rápido: “Te van a sacar cagando”.

Lo propuse al diario. Lo rechazaron sin la más mínima explicación. Cuando le avisé la negativa, ni se inmutó. Dijo que era previsible. “En estos años tuve un curso acelerado de lo que son los medios de comunicación”, resumió. Le respondí que estos años había aprendido que el Conicet no era para nada impoluto y que había demasiadas miserias en el mundo científico.

Reímos juntos.

Y me chicaneaba y recordaba que ahora éramos colegas. Tenía un programa en FM La Tribu donde nadie lo censuraba y daba gran protagonismo a las asambleas y organizaciones en lucha contra el extractivismo. El nombre del programa era todo un mensaje a sus enemigos: “Silencio cómplice”.

Quedamos en juntarnos a comer un asado y publicar la nota en medios amigos (la publicó lavaca en su periódico MU en marzo pasado).

Intenté para esa nota hablar con “la otra parte”. Barañao dijo que no tenía nada de qué hablar, desechó cualquier pregunta. El presidente del Conicet, Roberto Salvarezza, adujo problemas de agenda.

La última entrevista

Viajó a México al Tribunal Permanente de los Pueblos (tribunal ético internacional, de carácter no gubernamental que evalúa la violación de derechos humanos). Volvió a México en enero. Se descompuso y fue trasladado de urgencia. Lo operaron en Buenos Aires y tuvo largas semanas internado, débil. Cuando le dieron el alta, llamó a casa. “Zafé”, fue la primera palabra. Y de inmediato preguntó: “¿Qué sabés del bloqueo en Malvinas Argentinas (Córdoba, donde se frenó la instalación de una planta de Monsanto)? ¿La tiene difícil Monsanto?” Él había estado en setiembre de 2013 cuando comenzó el bloqueo. Me explicó que tenía para varias semanas de recuperación, pero cuando estuviera mejor quería que vayamos a Córdoba, a Malvinas Argentinas y también a visitar a las Madres de Ituzaingó. Lo dejamos como plan a futuro.

Hablamos sobre su situación en el Conicet. Le dolía la indiferencia de compañeros del mundo académico, sobre todo de las ciencias sociales. Le pregunté por qué no recurrir a las organizaciones sociales. Se opuso. Argumentó que ya demasiado tenían en sus luchas territoriales como para preocuparse por él. Se ofreció para una entrevista. La hicimos. Algunas citas:

“Los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo”.
“El Conicet está absolutamente consustanciado en legitimar todas las tecnologías propuestas por corporaciones”.
“(Sobre la ciencia oficial) Habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para fracking y Chevron?”
“Mucha gente fue solidaria conmigo, piensa que lo que uno hizo tuvo importancia para ellos, tienen derecho a saber que hay instituciones del Estado que privilegian la arbitrariedad para sostener discursos, para que el relato no se fisure.
Sabía que la entrevista sería para un medio amigo, “no masivo”. Estaba contento, recuperando fuerzas, no iba a dar el brazo a torcer ante Barañao, Salvarezza, el establishment científico y las corporaciones del agro.

El 27 de marzo concurrió a Los Toldos, a una audiencia pública sobre agroquímicos. Estaba débil, pero no quiso faltar. Sucedió lo mismo en la Facultad de Medicina, en la Cátedra de Soberanía Alimentaria (el 7 de abril), donde habló de los alimentos transgénicos y los agroquímicos. No estaba bien, andaba dolorido, pero no quiso faltar. Entendía esos espacios como lugares de lucha, donde debía explicar los efectos de los agroquímicos. Solía decir que se lo debía a las víctimas del modelo.

Al fines de abril avisó por correo electrónico que lo habían vuelto a internar. Esperaba que sea algo rápido. Quería volver a su casa, recuperarse y hacer el viaje pendiente a Córdoba, al acampe contra Monsanto.

Su legado

Fui testigo de sus últimos seis años. Tiempo en el que decidió alejarse del establishment científico que vive encerrado en laboratorios y sólo preocupado por publicaciones que sólo leen ellos.Se transformó en un referente hereje de la ciencia argentina. No tendrá despedidas en grandes medios, no habrá palabras de ocasión de funcionarios ni habrá actos de homenaje en instituciones académicas.

Andrés Carrasco optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha. No había asamblea en donde no se lo nombrara.

No existe papers, revista científica ni congreso académico que habilite a entrar donde él ingresó, a fuerza de compromiso con el pueblo: Andrés Carrasco ya tiene un lugar en la historia viva de los que luchan.

Nos queda, entonces, saldar con él una enorme deuda: la de decirle gracias.

Nos vemos en la lucha.

Última entrevista

Ciencia transgénica

El científico que confirmó los efectos perjudiciales del glifosato denuncia al Conicet y al Ministerio de Ciencia. Afirma una saga de hostigamientos por denunciar el modelo agropecuario. El rol de los científicos, funcionarios y corporaciones.

Por Darío Aranda
Publicada en el periódico CTA de mayo.

El embriólogo molecular Andrés Carrasco marcó un quiebre en la discusión sobre el modelo agrario argentino. Con un largo recorrido en el ámbito científico, Carrasco confirmó en 2009 los efectos del glifosato (agroquímico pilar del modelo sojero) en embriones anfibios. Y ya nada volvió a ser igual. Los cientos de pueblos fumigados y organizaciones sociales tuvieron una prueba más para sus denuncias. Para Carrasco también fue un punto de quiebre. Comenzó a recorrer el país (desde universidad hasta escuelas, desde congresos científicos hasta clubes de barrio) dando cuenta de su estudio. Y comenzó a ser mala palabra en el mundo científico ligado al agronegocios. La última estocada provino del Conicet (el mayor ámbito de ciencia de Argentina): Carrasco denunció por persecución ideológica al presidente del organismo, Roberto Salvarezza, y al ministro de Ciencia, Lino Barañao.

El ministro Barañao había realizado en 2009 un inusual pedido de revisión “ética” al Conicet respecto al accionar de Carrasco. Sobrevino una censura en la Feria del Libro de 2010, difamaciones públicas y, el último hecho, la negación de la promoción con un dictamen que Carrasco evalúa como “plagado de irregularidades” y con evaluadores insólitos: una especialista en filosofía budista y un reconocido científico ligado a las empresas del agronegocios.

Ciencia, investigadores, corporaciones y gobiernos.

-¿Qué sucedió en el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas)?

-Soy investigador principal y me presenté a investigador superior, que es la máxima categoría de un investigador. Es un concurso donde uno presenta todos los antecedentes de la carrera científica. El Conicet lo somete a una comisión especial, formada por un grupo de personas. Una parte, dos o tres, son miembros informantes, que revisan antecedentes del candidato. Luego lo informan al resto de la comisión en un dictamen, que la comisión aprueba o desaprueba.

-¿Qué implica la promoción?

-Implica fundamentalmente el reconocimiento o una carrera en la que uno viene escalando posiciones. Se analiza todos los méritos y trayectoria del candidato. También implica una mejora salarial, pero fundamentalmente un reconocimiento a la carrera.

-¿Por qué rechazan su promoción?

-Apelan a una serie de argucias retoricas. Hicieron una evaluación cuantitativa y no cualitativa. Y alguna de las contribuciones más importantes mías sólo las describen, no las evalúan, no presentan argumentos serios de la contribución del trabajo, sólo miden cuantitativamente. Dicen que no es suficiente, deducen que en mi caso no tengo experiencia internacional suficiente. Además de decir que hubo interrupciones en mi tarea porque desempeñé tareas de gestión (dos años presidente de, justamente, el Conicet y otro tanto Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa). Es insólito porque reconocen que estuve en cargos de gestión y por otro lado dicen que durante esos años no hubo producción, pero saben que tuve licencia sin goce de sueldo con cargo de mayor jerarquía.

-¿Qué es lo que no evaluaron?

-No evalúan seriamente nada. Dicen que fui primer autor o segundo autor (en las investigaciones firmados por grupos de trabajo, con varios autores), pero ni siquiera dicen qué es lo que se investigó. En la década del 80 realizamos una serie de publicaciones que fueron muy relevantes en el mundo científico. No hacen mención y se limitan a decir si firmé primero, segundo o tercero. Y no hay ninguna valoración sobre todo el resto, ni se refieren a los temas sobre lo que uno trabajó durante años. Hay mucha producción científica que que no fue valorada. Del dictamen se evidencia que no hubo valoración cualitativa, no pusieron en relevancia los impactos de las investigaciones, no señalan si fue novedoso y si contribuyó en la disciplina.

-¿Esa forma de evaluación es regla de la ciencia o es particular de este caso?

-Lo que corresponde que se haga es un análisis real del contenido de la carrera científica, no medirlo en términos de números. No se trata de ver cuántos papeles tenemos acumulados, usar una balanza y ver cuántos kilos pesa la producción científica de uno. Así evalúan hoy.

-¿Usted apunta a quiénes lo evaluaron?

-El dictamen es lavado, sin argumentación, y tiene relación con los evaluadores. Una profesora de filosofía hindú (Carmen Dragonetti), que debe ser muy buena en lo suyo pero que no sabe nada de embriología. Un experto en zoología (Demetrio Boltoskoy) que no conoce de embriología. Y uno de los evaluadores que está relacionado íntimamente con la industria transgénica y la promoción del agronegocios (Néstor Carrillo). Hay conflictos de intereses y, por otro lado, no hay consistencia con el tema que los ocupa. Debieran haberse excusado y no lo hicieron.

Carrillo ha tenido manifestaciones públicas contrarias a las críticas al agronegocios, está vinculado científicamente a empresas como Monsanto a través de Bioceres, es un convencido de la tecnología transgénica, que mantiene estrechos contactos con Federico Trucco (CEO de Indear y consecuente descalificador de la idoneidad científica de Carrasco) y con Aapresid (empresarios del agronegocios).

-¿Es común que evalúen informantes que no manejan el tema?

-Tienen que tener una idea qué se está evaluando, debiera ser gente que conozca la disciplina.

-¿Evalúan su trabajo sobre glifosato?

-Apenas lo mencionan. Dan cuenta del número de menciones internacionales pero ponen mucho menos de las que tuvo. Y hacen como que no tuvo impacto. Miden el impacto con un número erróneo y no discuten el contenido del trabajo. Mal que les pese, el trabajo sobre glifosato tuvo impacto en muchos lugares del mundo y lo debieron considerar.

-¿Qué le dijo el Presidente del Conicet?

-La respuesta fue que él no sabia lo que había pasado.

-¿Pero él lo firmó?

-Sí. Claro.

-¿Y no sabía?

-Él dice eso. Que no sabía. Quizá firma cosas que no conoce… la decisión de darle la promoción o no se discute en reunión de directorio… todo el directorio sabía. Desligó su responsabilidad y minimizó, no negó, lo que plantee sobre la evaluación teñida de conflictos de intereses y animosidad manifiesta.

-¿Habrá una nueva evaluación?

-No lo sé. Lo solicité por escrito el año pasado y aún no me respondieron.

-¿Por qué hace público este hecho?

-Porque siempre he sido partícipe que los actos de Estado que benefician o perjudican a personas deben ser públicos. Y segundo porque desde 2009 han pasado cinco años y el Conicet ha tenido momentos de hostigamiento hacia mí. Corresponde denunciar esa saga, me parece que es importante hacerlo público. Se suele acostumbrar mucho a no discutir por temor a los palazos, pero hay que discutir aunque la institución sea injusta. Mucha gente fue solidaria conmigo, piensa que lo que uno hizo tuvo importancia para ellos, tienen derecho a saber que hay instituciones del Estado que privilegian la arbitrariedad para sostener discursos, para que el relato no se fisure.

Glifosato

-¿Interpreta como un pase factura por el trabajo sobre glifosato?

-Sin dudas que es un pase de factura por el glifosato. Hay que recordar que el Conicet no fue neutral en ese momento.

-¿Por qué?

-Cuando di a conocer las consecuencias del glifosato, desde el Conicet armaron una comisión para contestar lo que yo había dicho. También me prohibieron la asistencia a una Feria del Libro para hablar del tema. Y el ministro Lino Barañao pidió una comisión de ética para juzgarme. Todo lo menciono en mi apelación al Conicet.

-¿Negarle la promoción es un mensaje para otros científicos?

-No creo que sea desconocido por el sector científico, donde hay pocos que están dispuestos a hablar claramente de estas cosas.

-¿Por qué?

-Por estas señales disciplinadoras. Hay una situación con gente que dicen “con esto no me meto porque viene la represalia, pierdo el subsidio, pierdo el becario”. Pero creo que no hay que tener miedo a las posible represalias. Si uno toma una decisión científica en su carrera que va contra la institución o si no quiere participar de la linea de la institución, debe tener lugar. La institución debe ser amplia, para todos, para los que quieren hacerse empresarios científicos y quienes solo somos investigadores.

-¿Qué responsabilidad le cabe al Presidente del Conicet y al ministro Barañao?

-Al Presidente (Roberto Salvarezza) le cabe toda la responsabilidad de haber firmado la resolución que niega mi promoción. Ni siquiera echó una mirada sobre cómo fue el procedimiento. Él sabe que al firmar convalidó la injusticia. Y Barañao… es sabida su animosidad manifiesta para conmigo. Hay una bajada de línea, sus hechos y dichos públicos haciendo juicio de valor sobre la investigación del glifosato. Tanto en medios públicos, televisión, radio incluso en charlas publicadas, hubo una reunión pública de Aapresid en Rosario donde habló de manera despectiva de mi trabajo. Si un ministro hace juicio de valor sobre la actividad científica de un investigador, el Ministro me atacó personalmente a mí y mi grupo por nuestro trabajo.

-¿Por qué?

-Lo hizo en un reunión de Aapresid. Dijo “el problema Carraco se termina dentro de una semana”. Porque iba a salir un informe del Conicet sobre glifosato y finalmente no lo pudieron hacer público porque era impublicable. Cuando un ministro dice ese tipo de cosas, siempre hay discípulos dispuestos a hacerle caso al ministro. Y si le cae en la mano una evaluación harán lo posible para dejar contento al ministro. Prácticas de revanchas, venganzas, pequeñeces, son comunes en el Conicet.

-Para muchas organizaciones que luchan en el territorio fue un punto de inflexión su trabajo de 2009. Es extraño que un científico que se involucre en luchas actuales.

-Creo que la investigación de 2009 contribuyó a dar impulso a muchos grupos de colegas que trabajan de manera similar. Y siempre me sentí muy acompañado por la sociedad civil. Me resulta difícil medir el impacto en la gente, pero sí coincido que no es común que un científico salga de la mera investigación de laboratorio para preocuparse y ocuparse por algo que sucede en los territorios. Sirvió para sumarse a una discusión actual, que afecta a la población, y contribuir a una discusión de ese tipo, creo que es lo que todo científico pretende. Y creo que también ha servido para mostrar limitaciones y defectos de la ciencia actual. He visto que muchos colegas legitiman a partir de la mentira. Los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo.

Conicet

-Para los ajenos al mundo científico el Conicet pareciera un sello impoluto, de excelencia. Y al mismo tiempo legitimador de discursos sociales, políticos, periodísticos. Usted fue presidente del Conicet. ¿Cómo funciona?

-El Conicet no es para nada impoluto. Estuve dos años al frente del directorio. Tenía muchísimos problemas de estos todo el tiempo, que teníamos que corregir. Yo mismo he tenido casos en los que tuve que rechazar dictámenes injustos y hasta intervine la junta de calificaciones. El Conicet está marcado por la situación política del momento, seriamente cruzado por internas políticas y las legitimaciones del momento. La institución no garantiza los derechos a ser evaluados de manera correcta y el mayor grado de objetividad posible. No debería nunca estar Néstor Carrillo evaluando mi trabajo, lo pusieron a propósito.

-¿Qué rol juegan las empresas?

-El Conicet tiene representantes de las provincias, de la ciencia, de universidades y de la industria y del agro, como dos grandes sectores económicos. Estos últimos son representes propuestos por las corporaciones.

-¿Cómo repercute el rol del sector privado?

-El Conicet está absolutamente consustanciado en legitimar todas las tecnologías propuestas por corporaciones, modelos de hacer ciencia que implica un profundo y progresiva asociación con la industria. Ellos promueven un modelo de investigadores al servicio de empresas, de patentes, de formación científica con transferencia al sector privado. Ha llegado a tanto esa vinculación que el Conicet ha inventado un sistema de evaluación distinto para los investigadores que trabajan con las empresas.

-¿Cómo una evaluación distinta?

-Un sistema que implica que el investigador puede trabajar para una empresa y no es evaluado mientras participa de proyectos de empresas, pero siempre como investigador del Conicet. Si decide dejar la empresa, vuelve a ser evaluado como todos nosotros. Todo investigador debe publicar, enviar sus trabajos a revistas, poner en discusión sus trabajos. Los investigadores del Conicet que trabajan para empresas no está sometidos a estas evaluaciones. En esos casos el Conicet funciona como proveedor de recursos humanos de las empresas.

-Si usted hubiera investigado en favor de empresas del agro…

-De seguro el Conicet me daba todas las promociones que pedía. Muchos de los promovidos por el Conicet están encolumnados con esta lógica institucional de privatizar la producción de conocimiento científico. Ese tipo de investigadores está prestigiado por el Conicet. Y se mira mal a quien no se encolumna en esa forma de entender la ciencia. Y mucho peor si se los confronta. El Conicet alienta o cuestiona a investigadores según qué investigue. Si cuestionás el modelo te puede negar subsidios, te saca becarios, te evalúa de manera arbitraria.

-¿Cómo se puede comprobar la vinculación del Conicet con el mundo empresario del agronegocios?

-Es pública la vinculación. Se promueven investigaciones de transgénicos con total financiamiento público del Conicet, se financia a la empresa Bioceres, donde está Gustavo Grobocopatel. Se financió el polo tecnológico de transgénicos en Rosario para desarrollo de semillas, trabajan junto a Aapresid (empresarios que introdujeron los transgénicos en asociación con las multinacionales del sector). El Conicet lleva adelante una política en favor de una determinada tendencia tecnológica y además participa de los negocios que surgen de esa confluencia con el agronegocios. No lo esconden. Están orgullosos del modelo de ciencia que hacen.

-El discurso, no sólo del Gobierno, es que se ha invertido mucho en ciencia y técnica en estos años.

-Es cierto. Pero habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para fracking y Chevron? Hay un claro vuelco de la ciencia para el sector privado y el Conicet promueve esa lógica. En lo 90 estaba mal visto. Muchos hicieron la vida imposible al menemismo para que esto no pasara y hoy aplauden de pie que la ciencia argentina sea proveedora de las corporaciones.

17
Dic

Monsanto: maíz, censura y corrupción en la ciencia

Silvia Ribeiro

Gates monsanto

En 2012, un equipo científico liderado por Gilles-Éric Séralini publicó un artículo mostrando que ratas de laboratorio alimentadas con maíz transgénico de Monsanto, durante toda su vida, desarrollaron cáncer en 60-70 por ciento (contra 20-30 por ciento en el grupo de control), además de problemas hepato-renales y muerte prematura. Ahora, la revista que lo publicó se retractó, en otra muestra vergonzosa de corrupción en los ámbitos científicos, ya que las razones esgrimidas no las aplica a estudios iguales de Monsanto. El editor admite que el artículo de Séralini es serio y no peca de incorrecto, pero que los resultados no son concluyentes, algo que atañe a gran cantidad de artículos y es parte del proceso de discusión científica.

La retractación viene luego de que la revista contratara como editor especial a Richard Goodman, un ex funcionario de Monsanto, y como corolario de una agresiva campaña de ataque contra el trabajo de Séralini, orquestado por las trasnacionales. El caso recuerda la persecución que sufrió Ignacio Chapela cuando publicó en la revista Nature que había contaminación transgénica en el maíz campesino de Oaxaca.

En otro contexto, pero sobre el mismo tema, Randy Schekman, galardonado con el Nobel de Medicina 2013, al recibir el premio llamó a boicotear a las publicaciones científicas “como Nature, Science y Cell”, (y podría haber incluido a la que ahora retractó a Séralini) por el daño que le están haciendo a la ciencia, al estar más interesados en impactos mediáticos y ganancias que en la calidad de los artículos. Schekman aseguró que nunca más publicará allí y llamó a publicar en revistas de acceso abierto, con procesos transparentes. Se suma a otras denuncias sobre la relación incestuosa de las industrias con este tipo de revistas, para lograr la autorización de productos a través de publicar artículos científicos.

El estudio de Séralini es muy relevante para México, porque las ratas fueron alimentadas con maíz 603 de Monsanto, el mismo que las trasnacionales solicitan plantar en más de millón de hectáreas en el norte del país. Si se aprobara, este maíz entraría masivamente en la alimentación diaria de las grandes ciudades del país, cuyas tortillerías se abastecen principalmente en esos estados. Como México es el país donde el consumo humano directo de maíz es el más alto del mundo y durante toda la vida, el país se convertiría en una repetición del experimento de Séralini, con gente en lugar de ratas, con altas probabilidades de desarrollar cáncer en algunos años, en un lapso de tiempo suficiente para que haya cambiado el gobierno y las empresas nieguen su responsabilidad, alegando que fue hace mucho y no se puede demostrar el maíz transgénico como causa directa.

El artículo de Séralini fue publicado en la revista Food and Chemical Toxicology, luego de una revisión de meses por otros científicos. A horas de su publicación y en forma totalmente anticientífica (no podían evaluar los datos con seriedad en ese tiempo) científicos allegados a la industria biotecnológica comenzaron a repetir críticas parciales e inexactas, curiosamente iguales, ya que provenían de un tal Centro de Medios de Ciencia, financiado por Monsanto, Syngenta, Bayer y otras multinacionales.

Para retractar el artículo, ahora se alega que el número de ratas del grupo de control fue muy bajo y que las ratas Sprague-Dawley usadas en el experimento tienen tendencia a los tumores. Omiten decir que Monsanto usó exactamente el mismo tipo y la misma cantidad de ratas de control en un experimento publicado en su revista en 2004, pero sólo por 90 días, reportando que no había problemas, logrando la aprobación del maíz Mon603. Séralini prolongó el mismo experimento y lo amplió, durante toda la vida de las ratas, y los problemas comenzaron a aparecer a partir del cuarto mes. Queda claro que la revista aplica doble estándar: uno para Monsanto y otro para los que muestran resultados críticos.

 

monsanto veneno

El equipo de Séralini explicó que el número de ratas usadas es estándar en OCDE en experimentos de toxicología, pero para estudios de cáncer se usan más. Pero su estudio no buscaba cáncer, sino posibles efectos tóxicos, lo cual quedó ampliamente probado. El mayor número de ratas en estudios de cáncer es para descartar falsos negativos (que haya cáncer y no se vea), pero en este caso la presencia de tumores fue tan grande que incluso para esa evaluación sería suficiente. Igualmente su equipo señaló desde el inicio que se deben hacer más estudios específicos de cáncer.

A nivel global hay varios comunicados firmados por cientos de científicos defendiendo el estudio de Séralini, pero en México la Cibiogem (comisión de bioseguridad) haciendo gala de su falta de objetividad y compromiso con la salud de la población, solamente publica el lado de la controversia que favorece a las trasnacionales, ignorando las respuestas de numerosos científicos independientes.

Esto es más preocupante ya que el gobierno afirma que la liberación de maíz transgénico en México se decidirá por criterios científicos. Sin embargo, consulta solamente a científicos como Francisco Bolívar Zapata, Luis Herrera Estrella, Peter Raven y otros que tienen conflictos de interés por su relación con la industria biotecnológica. El tema del maíz en México excede los aspectos científicos, pero cualquier consulta debe ser abierta y con científicos que no tengan conflictos de interés. Por ejemplo, tomar en cuenta los documentos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, apoyados por más de 3 mil científicos a nivel mundial.

obama-monsanto

 

 

Fuente: ALAI AMLATINA

14
Oct

Que se vaya, por Alejandro Moreano

Siempre me negué a considerar al Régimen actual como expresión del carácter o el temperamento del Presidente. ¿Gobierno autoritario por que el Presidente es ególatra, y de temple despótico?
Sería algo tan absurdo como analizar al nazismo como manifestación de la esquizofrenia paranoide de Hitler. Sabemos muy bien que el régimen nazi fue la expresión concentrada de los Krupp, los Gerben y el gran capital alemán, interesados en un nuevo reparto colonial del mundo. El “pintor de brocha gorda” fue el títere del inmenso poder creado con la segunda revolución industrial, y al final, luego de la derrota, el chivo expiatorio necesario para salvar el pellejo a los jerarcas del gran capital, ninguno de los cuales fue siquiera mencionado peor condenad en los juicios de Núremberg.
Gramsci señalaba que hay que distinguir, entre los actos de la escena política, aquellos que son orgánicos en tanto expresión de las determinaciones de la estructura. Tales acontecimientos, insistía Gramsci, son los fundamentales, para definir una estrategia insurgente, por encima de los hechos que son o pura propaganda o meros cambios tácticos de las fuerzas del poder o “errores de los gobernantes”.
Pero he aquí que los “errores de Correa” se están convirtiendo en el contenido central de la política. Primero fueron los yerros en torno a la decisión de producir petróleo en el Yasuní, el área de mayor diversidad del mundo, luego de varios años de propaganda en contra de la explotación. Y de haber ganado prestigio mundial por tal posición. Amén de la decisión, la propaganda y las intervenciones de Correa fueron en extremo desacertadas y provocaron que amplios sectores de correístas cuestionen la decisión y se pronuncien por mantener la intangibilidad del Yasuní.
Ahora, la intemperancia de Correa lo lleva a lanzar denuestos contra las asambleístas de Alianza País que se pronunciaron en contra de la penalización del aborto y por reconocer los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en un acto de coherencia con su propia condición humana. Correa las llama traidoras y desleales y anuncia que no permitirá la “despenalización del aborto” y que renunciaría en caso contrario.
Prepotencia, egolatría, soberbia, arrogancia, intemperancia, megalomanía, intolerancia, despotismo…. sin duda. Pero también ofuscación, perturbación, ceguera, testarudez, obstinación, obcecación, torpeza, ineptitud, incapacidad que está ahondando diferencias con su propio partido –en el momento en que parecía haber alcanzado la plenitud del poder- y, sobre todo, incrementando el descontento general de la población y la fortaleza de una oposición de izquierda con un programa mínimo decisivo: no al Yasuní y al extractivismo en general, por la despenalización de aborto y el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, contra el Código penal y otras medidas que están gestando un estado policíaco, por la soberanía alimentaria, la reforma agraria y el agua para los campesinos, el desconocimiento de las leyes de Educación que conculcan la autonomía universitaria y otras conquistas docentes y estudiantiles.
Luchas todas que conllevan la unión de las fuerzas populares: los pueblos indios aglutinados en la CONAIE, ECUARUNARI y otras, los campesinos de la FENOCIN, Fetralpi….., las organizaciones feministas tales como Mujeres Populares y Diversas, Luna Creciente… los estudiantes, los movimientos ecologistas………
Correa está uniendo a la oposición de izquierda. La derecha no tiene nada que hacer en esta lucha salvo tratar de pescar a río revuelto…
La causa es la intemperancia del Presidencia? Ambigüedad de Gramsci?. No, por supuesto. La intransigencia de Correa es solo la mediación por donde se expresa de modo concentrado las contradicciones estructurales actuales de la sociedad. De hecho, en este período están en juego los contenidos centrales del proyecto económico que representa Correa. El cambio de la Vicepresidencia a Jorge Glass fue un síntoma del cambio de una política de estabilidad del régimen en base a ciertos programas sociales a una política de grandes negocios en torno al petróleo y la minería y con el respaldo de nuevos grandes consorcios económicos como los Eljuri, y que marcan la consolidación de la agroindustria como eje de la estructura agraria, las importaciones para sostener la llamada seguridad alimentaria en contra de los pequeños productores interesados en la soberanía alimentaria.
El nuevo régimen requiere afianzarse con una suerte de Estado policíaco de control vertical sobre la sociedad. Y allí la intemperancia de Correa juega su papel preponderante.

caricatura bonil

3
Abr

Tercera Guerra Mundial: ¿Se repite el escenario de la Segunda Guerra Mundial?

 

Por Luis Alberto Mendieta

La Segunda Guerra Mundial representó para Estados Unidos la mayor prosperidad que haya conocido en su historia en muchos sentidos, como el económico y el político a escala mundial, pese a los enormes gastos que arrostró. Antes de entrar en ella, atravesaba igualmente la peor crisis de su historia, debido a los problemas especulativos de los facilistas de WALL STREET, que undieron la economía más sólida de esa época (1929), en tan solo un par se semanas, destrozando vidas y capitales (1). En esos días, mucha gente vio en la guerra una salida eficaz contra la crisis, pero necesitaban un buen pretexto para animar al Gran Público, y ese pretexto llegó con el bombardeo a Pearl Harbor por parte de Japón.

Por desgracia, la crisis actual tiene muchos matices similares, tanto con el asunto de la burbuja inmobiliaria, como con las desatinadas medidas neo-liberales que insisten en aplicar a una economía que a ratos cae en picado. Lamentablemente el neo-liberalismo ha convertido a la Super Potencia en un animal despiadado, más sediento de poder y riqueza que en 1939. Es en estas circunstancias que países como Corea del Norte, Irán, Siria, Palestina y su vecino Israel, caen como anillo al dedo a los intereses de las economías debilitadas, en busca de una salida que no comprometa al capitalismo, y que más bien lo aúpe.

Es muy interesante preguntarse qué posición debería asumir América Latina en ese contexto, cuáles son los peligros que debería afrontar en ese escenario, y ante todo, con el ejemplo de Estado Unidos en la Guerra anterior, cómo puede obtener beneficios de una situación tan compleja y lamentable, de cara a su libertad definitiva del Imperio, y de cualquier otro imperio emergente, como China o Rusia.

 

estados unidos 3ra-guerra mundial

 

(1) http://crisis29pctp.blogspot.com/

 

30
Mar

LA JAULA DE TAYBA - La realidad en Palestina

Por Diego Alejandro Gallegos Rojas, desde Palestina *

 

Llegan temprano para ser los primeros en cruzar hacia el otro lado. Qué más les queda. Ya se acostumbraron al frío, a la madrugada. No pueden hacer nada, esa es su realidad, su tragedia. Van abrigados, algunos con guantes, con gorras, con lo que tienen. Es el  checkpoint o punto de control  de Tayba  en Tulkarem, Palestina. Desde las 5 hasta las 7 de la mañana cruzan cuatro mil personas aproximadamente.

Es jueves 28 de febrero del 2013. La puerta se abre a las 5 de la mañana y poco importa a qué hora se cierra. Ellos se aglomeran, parecen animales, ganado vacuno o de última clase que está dispuesto a ir al matadero, pero van hacia su otro mundo. En Tulkarem existe también otro checkpoint, aunque en realidad se les denomina puertas agrícolas,  y hay de estas en varios pueblos de la región, hechas para los campesinos, quienes cruzan, algunos con animales, para trabajar en sus parcelas, pero esa es otra historia.

Desde donde me encuentro, miro una alambrada que está colocada por encima de algunas rejas, que les  impide  escapar de este triste escenario, del desamparo, del olvido, de la imbecilidad humana.  Parece una jaula, una enorme jaula para animales, pero quienes están ahí son seres humanos. Sí, esta es la jaula de Tayba.
Miro también que  hay tres “puertas” giratorias, de metal, me recuerdan a las de la Ecovía en Quito, Ecuador, pero controladas electrónicamente. Una de ellas se abre primero, en la parte superior se enciende una luz verde. Los primeros hombres empiezan a pasar, intentan otros, pero de repente la puerta giratoria se cierra automáticamente. Este es el primer paso. Luego se dirigen hacia el control o filtro de seguridad, colocan las cosas tal como si estuvieran en el aeropuerto, pasan por el detector de metales. Se enciende una luz roja, y automáticamente suena algo, significa que no pueden pasar. Algunos se buscan y rebuscan los bolsillos, se sacan las correas, los zapatos, por fin cruzan hacia el otro lado, donde les esperan algunos buses que los conducirán hacia alguna parte de Israel donde trabajan.  Si se enciende una flecha verde significa que todo está bien.  
La puerta de en medio tiene encendida una luz roja, nadie cruza por ahí, está cerrada. En la otra puerta está encendida la luz verde, como la primera puerta, pero  no se abre aún. Sin embargo, varios hombres esperan resignados su turno. En un momento todo es aglomeración. Muy pocas mujeres desde la hora en que me encuentro han cruzado el checkpoint.  Así ellos están resignados a ser tratados como animales, aunque nadie se resignaría a esa clase de vida, humillante. Lo hacen por encontrar un anhelo mejor, un porvenir diferente en medio del caos.
Hay un enorme parqueadero, ahí algunos trabajadores estacionan sus carros. Parece como si se tratara de una feria de pueblo, hay puestos de comida, de cigarrillos, de café, de té.  Un joven grita ¡shai!, significa té en árabe y algunos lo  beben para matar el frío, o quizás para matar nuestra propia indiferencia,  la ignorancia de lo que desconocemos por esta parte de nuestro pequeño gran mundo.
Me marcho con un sol que despierta desafiando al nuevo día y  un dolor intenso, enorme en el corazón, de tristeza, de indignación. Mientras de lejos uno de ellos  grita: thank you for coming! Tell the world what is happening here. ¡Gracias por venir! Cuenta al mundo lo que está ocurriendo aquí.
palestina israel
* Texto editado por Luis Alberto Mendieta

 

18
Dic

Mensaje de navidad 2012


mensaje navidad 2012

 

También puede disfrutar una historia de navidad:

http://politicaysociedad.fbut.net/la-novena-de-la-beata-eduviges

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21
Sep

Si se calla el cantor

 

Por Luis Alberto Mendieta

 

¿Qué está pasando en realidad con Diario El Universo? ¿Es verdad que nos están “cortando la palabra”? ¿Es cierto que el gobierno empieza un ciclo dictatorial con este hecho? Son preguntas muy importantes, que requieren respuestas concretas.

 

bonil-coronel-gutierrezNos están tapando la boca al callar al Diario El Universo. Este es un diario que, al igual que Teleamazonas, representa los intereses de la derecha, la que siempre gobernó al país a su antojo, como hacienda particular. ¡Todos lo sabemos! No entiendo por qué insisten en tratarnos como a víctimas del mal de Alzheimer o a idiotas completos: ES OTRA CAMPAÑA MÁS de desinformación, PUNTO.  Emilio Palacio es un prepotente asalariado de “El Universo” al que le faltaron fuentes  para probar sus graves acusaciones, y ahora quieren hacernos creer que el pobrecito es una víctima. ¡¡¡¡Basta de engaños!!!! Ese hombre representa un estilo de periodismo abusivo, que acusa basado en sospechas, que daña y destruye todo lo que toca basado en “presentimientos” o estados de ánimo personales.

 

¿Que los intelectuales y artistas estamos siendo silenciados? Sí, es cierto, ¡pero por pendejos!

Son los diarios y canales de televisión (públicos y privados) los que lo hacen. ¡¡¡Pero es que somos nosotros los que guardamos silencio!!!

El gobierno tiene YA su propia bitácora política y de demonización de sus enemigos en los medios, y aún debemos prepararnos para pelear batallas políticas. A cuenta de asco por una realidad política repugnante, nos quedamos mirando desde lejos, sentaditos en un café o en un aparte durante cualquier reunión artística o social… ¡Y esa es TODA nuestra participación política!

El problema está en el celo y la desconfianza entre intelectuales. Esas son nuestras verdaderas mordazas: el celo y la desconfianza. Y el EGOÍSMO. Estos son nuestros más peligrosos enemigos.

Organicémonos, creemos acción política, pero fieles a la causa de la patria, no de nuestros patronos, por poderosos que sean, ya se trate del Banco del Pichincha o el señor Gobierno. ¡¡¡Pero hagámoslo!!! La Casa de la Cultura es un magnífico espacio físico para empezar acciones. Todas y todos están invitados, incluso quienes no frecuentan los círculos de artistas.

 

¿Es cierto que el Gobierno empieza a volverse dictatorial? Esto me recuerda a una frase popular: “legal está el robo”, al referirse a algún negocio que en el fondo es sospechoso, pero que cumple con la ley en apariencia y efectos. Quizás todo se está realizando de acuerdo a la ley, pero es la intencionalidad la que causa sospechas y malestar, que con el tiempo pueden convertirse en amarga realidad.

 

CONCLUSIÓN:

¿Quién nos calla? NOSOTROS mismos.  ¡Organicémonos! ¡Somos miles! Formemos un núcleo de escritores y artistas en busca de cambios políticos. Quien quiera adherirse, puede escribir un mensaje a studeter@yahoo.com, para coordinar acciones y una primera reunión. Alguien debe dar el primer paso, y hay mucho en juego. Este es un llamado para quienes tengan sangre en las venas, inteligencia y afán por ver días mejores para su familia y la Patria.

 

¿Tenemos a un presunto dictador en el Gobierno? “Legal está el robo”.

16
Ago

Sociología conceptual. Juan J. Paz y Miño Cepeda

juan paz y miñoEn años recientes, una serie de libros y artículos en revistas especializadas, se preocupan de la marcha política del Ecuador contemporáneo, atendiendo temas recurrentes: Estado, esfera pública, institucionalidad, ciudadanía, democracia, nación, partidos, actores sociales, modelos políticos, populismo, estatalidad, gobernanza, postpolítica, antipolítica, etc.

En esa línea, abundantes páginas, con lenguaje abstracto (a menudo cansino y hasta “incomprensible”), respaldadas en autores, teorías y filosofías políticas ajustadas a su visión, se limitan a desarrollar los análisis bajo un juego meramente conceptual y doctrinario, con el cual se “descubre” la realidad del país. Con demasiada frecuencia, a tales estudios les caracteriza la ausencia casi completa de investigación “empírica” sobre fuentes primarias o datos de conjunto, que sirvan para sustentar con solidez histórica los argumentos. En esas circunstancias, la subjetividad se impone, pese a las apariencias de objetividad “científica”.

Este tipo de sociología conceptual e institucional, se mueve mejor sobre el análisis del estilo político y las formas de la democracia y del Estado, que en un serio estudio de las confrontaciones por el poder y el esclarecimiento de los intereses de los distintos sectores sociales implicados en ello. Y llama la atención que llegue a una serie de “conclusiones” que coinciden exactamente con los argumentos que, desde esferas menos intelectuales y más ligadas a la vida cotidiana, lanzan sectores de la derecha política.

En efecto, proviene de esa derecha la manipulación conceptual que lleva a identificar al actual ciclo político del Ecuador como “populista”, “autoritario”, “antidemocrático”, “demagógico”, etc. y aún como “fascista”, según repiten insistentemente incluso algunas personalidades de “centro” y hasta de “izquierda”.

Que los políticos usen los conceptos vaciándolos de su contenido histórico es comprensible para cualquier académico que mire las cosas desde la perspectiva de la lucha por el poder, que es como tiene que observarse la política. También hay lucha por el poder en el campo teórico e ideológico. Por eso, el hecho de que la sociología conceptual e institucional coincida con las derechas en los “análisis” y en similares “conclusiones”, demuestra no solo que esas construcciones especulativas tienen una clara alineación política, sino también que es evidente la crisis de fundamentos en esa ciencia política ecuatoriana.

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