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Rubén Darío Buitrón: Más periodismo

Publicado en abril 6, 2009, por en General.
rubendariobuitron¿Cómo responder a quienes desde el poder -cualquier poder- quisieran menos periodismo?
El colombiano Germán Castro Caycedo, uno de los periodistas más importantes de América Latina, escribió hace una década un extraordinario reportaje: el asesinato del obispo de Coca, Alejandro Labaca, y la hermana Inés Arango.
Fue un hecho que ocurrió en 1987 en la selva ecuatoriana y estremeció al mundo: Labaca y Arango intentaron acercarse a los tagaeri, grupo étnico no contactado, para explicarles que deberían tomar medidas de protección frente a una avanzada petrolera que afectaría sus territorios.
Los religiosos, que trataron de llegar en helicóptero al remoto lugar, no alcanzaron su objetivo: posiblemente confundiéndolos con emisarios petroleros, los tagaeri los atacaron con un centenar de lanzas y los mataron.
En la pluma de Castro Caycedo, luego de una investigación de 14 meses, el caso se convirtió en un libro maravillosamente conmovedor de amplia difusión en América Latina y España.
Cuando Castro Caycedo llegó a Quito para la presentación editorial habían pasado 10 años del suceso. Pocas horas antes de la ceremonia lo entrevisté en el ‘lobby’ del hotel y me dio una lección de periodismo:
– ¿Por qué un periodista extranjero se interesó en un caso ocurrido en la selva ecuatoriana hace tiempo?- le pregunté.
– Esperé 10 años para que uno de ustedes lo hiciera- respondió.
Desde entonces tengo claro que la única manera de hacer buen periodismo es haciendo más periodismo.
Y no es un juego de palabras: solemos confundir periodismo con subjetividad política, actitud contestataria gratuita, herramienta para el ‘apartheid’ ideológico a quienes no piensan como nosotros y ‘pobreterismo’, como dice la gran reportera mexicana Alma Guillermoprieto cuando critica el facilismo de escribir historias lacrimógenas disfrazadas de compromiso social.
Hay una respuesta sencilla para los periodistas desconcertados y temerosos frente al posible efecto de la creciente intolerancia, el radicalismo y el intento de uniformar el pensamiento social: hacer buen periodismo.
Un periodismo cercano, contado desde la gente común. Un periodismo verificado, riguroso, intensamente reporteado y vivido. Un periodismo que no especule, no escandalice, no presuma ni suponga, no prejuzgue ni salga a comprobar hipótesis sesgadas. Un periodismo que se fundamente en hechos y no en rumores o malas intenciones. Un periodismo que no se convierta en el arma panfletaria de obsesivos y fanáticos convencidos de que ellos -solo ellos- tienen la razón.
¿Cómo responder a quienes desde el poder -cualquier poder- quisieran menos periodismo? Con más periodismo.

Una respuesta

  1. Talía Alvarez

    Usted apadrina el “libro” escrito por encargo eL JUEGO DEL CAMALEON. Pienso que a Caycedo, buen periodista que conocí en Lago Agrio recogiendo información para uno de sus libros -esos si libros-, le faltó hablar del “periodismo sicario”, que hacen supuesto “periodosmo investigativo” bajo pedido… que atacan a la gente, la culpabilizan y juzgan, le acaban la vida antes que cualquier proceso realmente investigativo y judicial. Recuerde estas frases de su editorial: “Un periodismo que no especule, no escandalice, no presuma ni suponga, no prejuzgue ni salga a comprobar hipótesis sesgadas. Un periodismo que se fundamente en hechos y no en rumores o malas intenciones. Un periodismo que no se convierta en el arma panfletaria de obsesivos y fanáticos convencidos de que ellos -solo ellos- tienen la razón”. Yo le pediría se ponga del otro lado, que descubra la saña con la cual persiguen a gente del gobierno o no, de PAIS o no, para tácitamente acusarlos…, en ello hemos visto de todo, fotos privadas –las reales y las montadas-, fotos de hijos y cónyuges, sus reportajes en primera sección, edición de domingo y full color, para tachar a gente honesta de “apoyo a la guerrilla y al terrorismo”. Gente como usted o yo, con una vida de trabajo, una trayectoria, una familia y unos sueños que se hacen pedazos frente a las calumnias, falsas imputaciones –cero pruebas y mil conjeturas, presunciones y más. Ustedes YA LOS HAN CONDENADO, por el “delito” de tener una ideología que molesta o una actividad en la que se han jugado la vida por hacer lo que pocos periodistas han hecho: pelear por la soberanía de un país, por su dignidad, por dejar de ser pasto de la mentira del combate a la droga a través de la militarización, las fumigaciones y la venta de armas. Ojala a usted un día, cualquier poder, no lo señale, y le caigan los teleobjetivos para lograr fotos con todo quien se le acerca, ojala no invadan su oficio y su trayectoria para esculcarla y mirar aquello que lo haga culpable de algo, de poco o mucho.
    Yo lo respetaba, hoy avala y se suma a los periodistas que escriben libros bajo contrato, los que sacan fotos de la privacidad de la gente sin fuente ni autorización,que tienen la cachaza de publicar documentos alterados como “pruebas”, los que día a día desde su “tarea periodística” hacen añicos la vida de la gente y su derecho a pensar, creer y hacer, y que ha nadie ha dañado, los que persiguen cada retazo para acuciosamente tejer una patraña, ¡ya la lanzaron! ¿qué importa que sea verdad o mentira?… ¡es un buen reportaje!, ¡un buen artículo¡ ¡una buena entrevista! ¡un libro de investigación!… aunque sin sustentos legales, morales.
    ¿Ya piensa que soy vocera de las FARC?… pues siento decirle que no, que para mi son iguales a los paramilitares o a los militares aliados al narcotráfico y el armamentismo, y no soy “fan” de Correa, desilusiónese en calificarme…, soy alguien que esta harta de verlos a ustedes destilar veneno contra gente buena, inmunes siempre, “objetivos” siempre, ustedes lanzan sus vainas y va a dormir tan tranquilo… bendita paz de los que están más allá del bien y del mal. Lance la primera piedra, usted esta libre de pecado.
    Favor no me denuncie ni investigue. Les tenemos pánico a los periodistas por todo lo que pueden despedazar en la vida de la gente. Ojalá y usted no lo viva,aunque lo dudo, esta bien situado. Y muy lejos de Caycedo.

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