Populismo socialista o Socialismo mesiánico: ¿Qué vive América del Sur?

 

 

brujula

 

Por Luis Alberto Mendieta

 

Preámbulo.

La distribución injusta de la riqueza en la sociedad es un mal que la humanidad viene arrastrando desde el paleolítico, desde los miembros de la primera horda forcejeando por el mejor trozo de carne fresca de antílope, hasta hoy, en que la misma sociedad, pero con más individuos, sigue riñendo por su presa, aunque hoy en día el antílope se ha convertido en petróleo o algún otro recurso natural estratégico.

Digamos que la codicia y el egoísmo parecieran connaturales a nuestra especie, para plantearlo como tesis, procurando reducirla al absurdo más tarde, si tal cosa es posible.

 

Otro preámbulo (otro, pero más cercano que el Paleolítico).

 

El ser humano es terrible por naturaleza, y lo atestiguan millones de páginas de historia, cualquiera, la oficial o la que cuente los hechos tal y como ocurrieron, si existe tal historia. Quizá es lo único en lo que concuerden todas las versiones, y la única verdad absoluta: en lo temible de la condición humana.

El caso en América del Sur y el Caribe raya en la psicopatía, en el delirio de un historiador demente al que se le ocurrió poner en un papel las escenas más sangrientas, obscenas, infames e impublicables, dignas de un loco y de nadie más. Lo terrible es que en realidad ocurrieron.

¿Ejemplos? La práctica extinción de varias tribus caribeñas por causa del conquistador en busca de mano de obra esclava[1], en un genocidio más atroz que el holocausto judío, si sumamos las fechorías del colonizador español, británico, holandés y francés durante el infierno de la conquista de América.

Con semejante preámbulo de explotación y codicia fanática, no es de sorprenderse que lleguemos a los días actuales con una América del Sur carcomida por la baja autoestima, una corrupción generalizada en las esferas burocráticas de TODOS los gobiernos, y la esperanza del pueblo llano en todo aquél que ofrezca una luz al final del túnel, venga de izquierda, derecha, o del extremo más remoto del Universo.

 

 

La desconfianza como institución.

La incontable sucesión de líderes que traicionaron a sus electores a lo largo y ancho de América; la entrega descarada de consecutivos gobiernos a los intereses del imperialismo y su corporativismo, fue no solo agotando el discurso de los políticos y su plataforma de lanzamiento, el partido político, sino la institución política partidaria en sí misma.

La mala muerte de la política partidista empezó antes de finalizado el siglo veinte en varios países de Sudamérica.

 

VENEZUELA.

En Venezuela, en medio de una grave crisis económica y el rechazo popular a las interminables “medidas económicas”, siempre a favor de los grupos de poder, y de la antipatía popular hacia los partidos y políticos tradicionales[2], emerge de las filas militares un movimiento destinado a imponer ejemplo de cambio político en todo el Cono Sur y sus alrededores.  17 años más tarde, el líder de ese movimiento toma el poder y cambia la historia de Venezuela.

Tras 12 años en el poder, si bien ha habido cambios profundos en Venezuela, la distribución inequitativa de la riqueza persiste, pero las cifras indican mejorías indudables[3] respecto a períodos previos al gobierno de Chávez.

Chávez creó los llamados “Círculos Bolivarianos” en 2002, con el interés de institucionalizar la Revolución Bolivariana.

ECUADOR.

En Ecuador ocurre algo parecido, en el sentido del desgaste total de la clase política, con componentes adicionales de odio y levantamiento civil en busca de hacer justicia con mano propia. Fruto colateral de tal levantamiento, surge un líder proveniente de la esfera académica, y un  antecedente personal de búsqueda permanente de los círculos de poder. Toma como suya la bandera de un pueblo héroe de varias jornadas, y se erige como líder de una clase media/alta e intelectual basada en el (siempre engañoso) mérito académico de sus miembros, y de fondo en los méritos de clase social y económica como carné de identidad para entrar al círculo.

Tras cuatro años de asunción del poder, la obra gubernamental ha proveído cambios visibles en materia de carreteras, infraestructuras importantes y organización del Estado, aunque el desempleo, la inflación en aumento (en un país dolarizado) y una aparente despreocupación por resolver de raíz programas agropecuarios que permitan un manejo más eficiente del campo y sus enormes posibilidades, entre otros problemas endémicos de fondo, muestran signos de clientelismo, más que de eficiencia gubernamental.

En el mismo hilo político, se ha hecho evidente la falta de madurez política (y hasta personal) del Presidente para aceptar las críticas de la oposición, y en un plano más grave, se ha evidenciado entre él, sus lugartenientes y toda la estructura política creada a partir del líder (signo inequívoco de un líder populista), la manipulación de toda institución política que implique poder y toma de decisiones importantes, con el fin de asumir el control de ella para manejarla según la conveniencia del grupo social a cargo del poder y sus fines, que por cierto afirma ser la “Revolución Ciudadana”, pero la ciudadanía simplemente no tiene acceso al poder real, sino a una ilusión de participación, que concluye en todos los casos en la imposición abierta o solapada de los objetivos del Poder.

Correa-Chavez-Castro

 

Otro indicador de demagogia y populismo es la falta de organización social en cuanto a estructuras populares que sostengan la “revolución”, por lo que hablar de una auténtica revolución socialista  es contradictorio, en especial si consideramos que el gobierno se considera parte del Socialismo del siglo 21, y en sí un gobierno revolucionario, pero una revolución no puede sostenerse sin estructuras de base, tal como hicieron en su momento Fidel Castro y Hugo Chávez en sus respectivos países.

Son apenas dos casos (Ecuador y Venezuela), pero son suficientes para el análisis que propone el título del presente artículo. Añadiré la referencia a uno más, sin entrar en detalles de sus antecedentes: Cuba. Una reflexión antes de continuar:

 

¿Una revolución sin organizaciones de base, puede llamarse revolución de manera legítima?

No estoy hablando de organizaciones clientelares cuyos líderes solo buscan poder y beneficio  personal, sino estructuras masivas creadas a lo largo y ancho del país para organizar y sostener el poder. En el caso de Ecuador, absurdamente se intenta cubrir esa carencia con un par de organizaciones indígenas/gremiales que representan a un pequeño segmento de la población, mientras millones de personas observan (indiferentes) el escenario.

 

Entre Marx y una América desnuda.

 

AmericaLatina

 

En medio de las realidades políticas regionales, surge una preocupación mayor, respecto a la sostenibilidad en el tiempo de los cambios realizados en América del Sur, sobre todo porque detrás de la caída política o muerte de los líderes actuales, se agazapan intereses económicos poderosos, y objetivos imperialistas que acechan continuamente el poder, que buscan desestabilizar todo el tiempo los gobiernos llamados de izquierda, con el fin de retomar el control  y deshacer lo que ya se ha logrado conseguir en materia social, económica, jurídica o política. Y esa es solo una parte del problema.

Del otro lado están los “herederos” políticos del líder, que no merecen en absoluto sucederlo, y por lo general tienen múltiples compromisos con todo el espectro político local.

Hay un viejo refrán que dice: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Tanto el imperialismo como la derecha retardataria podrían entonar un himno con ese adagio, porque lo han practicado siempre.

 

El problema con la naturaleza humana es que busca perpetuarse en el poder. Cada líder se considera irreemplazable, y hace todo lo que esté a su alcance para colocarse en tal punto, que realmente de a su gente la falsa impresión de “irreemplazable”. Esa es la base del populismo, que también adora la derecha, por su naturaleza de veleta.

En lugar de preparar a su gente para asumir el poder; en vez de preparar líderes comprometidos con la revolución para que el pueblo elija a uno de ellos a su debido momento, y solo por un período determinado, para ser sucedido en un plazo razonable por otro, el líder mesiánico se obstina en crear una revolución a partir de sí, como si fuese eterno.

Es así como deja en manos del azar la sangre y penurias vividas por miles de personas en las primeras fases de la revolución,  y el porvenir de su pueblo luego de su extinción.

Es cierto que procesos complejos como los de las sociedades de América del Sur requieren de mucho tiempo para establecerse, pero la organización política de una revolución debe empezar desde abajo hacia arriba, y al momento las revoluciones de los países que se dicen revolucionarios, no contemplan una estructura política interna que a mediano o largo plazo permita que emerjan líderes de las bases, dentro del proceso revolucionario.

 

En conclusión, ¿qué vive América del Sur?

Ecuador, en mi concepto, vive un populismo socialista extremadamente frágil, porque no ha hecho su tarea y se ha dejado manipular por el poder, por indolencia y pereza. Las próximas elecciones encontrarán al país sin líder sustituto, sin revolución y con una derecha sedienta de venganza (Lucio Gutiérrez) y hambres atrasadas.

Venezuela mira su revolución con menos inquietud, pero los deudos políticos del líder no han sido preparados para asumir el poder desde la visión de la revolución, sino desde la perspectiva burocrática del poder, que hundió a la antigua Unión Soviética, y el sucesor más opcionado, Diosdado Cabello Rendón, tiene detrás de sí un escándalo millonario y muy mala reputación, incluso en sus propias filas[4].

¿Y Cuba? Sin Venezuela y su petróleo (es decir, con la muerte de Chávez) estará en verdaderos aprietos. Raúl Castro lo sabe, y procura abrirse en varios campos para amortiguar el golpe y evitar lo mismo: caer como los bolcheviques y al final arrastrar su revolución a los brazos del Imperio, como hizo Gorbachov, o verse en cualquier otro laberinto político casi tan dramático como el de la URSS.

 

EPÍLOGO.

No se trata de sonar pesimista, ni mucho menos “hacerle el juego a la derecha”. Son simplemente los hechos tal y como se presentan al momento, sin fraternalismos ni “espíritu de cuerpo”.

Respecto al intento de tratar de reducir al absurdo la tesis inicial de que la codicia y el egoísmo parecieran connaturales a nuestra especie, me temo que no he encontrado silogismo alguno que pruebe lo contrario en este ensayo.

 

 

 

 

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[1] Frank Moya Pons en su Manual de Historia Dominicana, Ed. Univ. Católica, Sto. Dgo. 1977 relata que:

…“en 1508, fecha en que se realizó un censo de indios, solamente quedaban 60,000 de los 400,000 que aproximadamente había cuando Colón pisó la Isla por primera vez.”…

[2] Biografía de Hugo Chávez en Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_Ch%C3%A1vez

 

[3] Según indicadores proporcionados por el Fondo Monetario Internacional, según consta en artículo de Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_Venezuela

 

[4] Ver biografía de Diosdado Cabello para más detalles: http://es.wikipedia.org/wiki/Diosdado_Cabello

 



4 Respuestas to “Populismo socialista o Socialismo mesiánico: ¿Qué vive América del Sur?”


  1. Se nota su “perspectiva libre de apasionamientos”, nadie se da cuenta de su posición, ya que por lo menos en internet puede expresar sus ideas.
    La verdad es que todos los insultadores están libres y siguen mintiendo es sus medios de comunicación, si usted desea puede seguir su ejemplo.


  2. Gracias por su comentario, Marco. Es grato tener opiniones diversas, y saber que en Ecuador no todos somos indiferentes e irresponsables, sino deliberantes, y que luchamos por lo que creemos correcto.

    Bienvenida siempre su opinión y comentarios, aunque pueda no estar de acuerdo con ellos, pero los respeto y los valoro, apreciado compatriota.


  3. Estimado Luis Alberto

    Hace cuatro años,quiza un poco mas,tuve la suerte de publicar en tu medio un artículo en torno a la coyuntura politica que vivíamos.En el curso de estos años me parece que haz encontrado una categoría politica justa para denominar al gobierno del Presidente Correa.En efecto “Populismo Socialista” me parece que es un nombre acertado,a tal punto que el propio Presidente espero lo encuentre apropiado para definir su gobierno.
    Te felicito,porque encuentro que el artículo es la expresión de un cerebro funcionalmente -como diría Valdemar de Gregori_- equilibrado,armónico y proporcionado.
    Saludos
    Walter Mena


  4. Muchas gracias por tu comentario Walter, y qué gusto el tener noticias tuyas. Me parece que a nuestro mandatario no le va a gustar la definición, en especial porque muestra una realidad políticamente incorrecta, ‘non grata’ para los cálculos electorales de las próximas elecciones.

    Como siempre bienvenidos tus comentarios y artículos a este blog, que pertenece a todo aquél con ideas claras y valor para expresarlas.

    Cordial saludo,

    Luis Alberto.

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